
Mientras se confirma la entrada de la cloaca en la sede de la Fiscalía General al menos dos veces y su contacto directo con los números dos y tres de Álvaro García Ortiz, los datos incautados a Leire Díez siguen revelando que había un plan claro y específico para acabar con tres personas a la vez: el abogado Choclán, el fiscal jefe Anticorrupción Luzón y el colaborador con la Justicia clave: Aldama. El plan no salió adelante por su falta de apoyo y porque habría sido frenado evidentemente por la Justicia. Pero consistía en denunciar al primero, Choclán; aplicar una "falta grave y expulsión" al segundo, Luzón; y dejar sin apoyos al tercero, Aldama.
Una serie de anotaciones en los documentos manuscritos de Leire Díez ha confirmado el plan que la cloaca impulsaba cuando visitó, al menos dos veces, la Fiscalía General. De momento, ya está acreditado que se vio, al menos, con Diego Villafañe y Beatriz López Pesquera, números dos y tres de facto de Álvaro García Ortiz. Y ambos han sido posteriormente ascendidos a fiscales del Supremo y de la Audiencia Nacional respectivamente. Las anotaciones incluyen una serie de órdenes o consignas muy concisas. En el caso del abogado de Víctor de Aldama está claro que se buscaba una "denuncia Choclán", sin más detalles. Aunque hay que recordar que el abogado y su cliente sospecharon de haber sido escuchados en sus conversaciones en prisión a la vista de la información que apareció en los documentos de la cloaca.
En el caso del ataque a Luzón, el texto de los documentos de Leire Díez es más descriptivo: "Falta grave y expulsión de Luzón por sacar a Aldama de otra cosa distinta". El objetivo está claro y parece aludir a un supuesto exceso de competencia arrogado por Luzón, cosa que no se observa por ningún lado en la realidad y cuyas actuaciones, además, han sido ya avaladas por la propia sentencia del Tribunal Supremo en el caso Koldo.
Respecto del tercer atacado la cosa es más sencilla: desprovisto de su abogado Choclán y volado el pacto de colaboración con la Justicia que cerró por medio de Luzón, Aldama quedaba sin defensa y su condena se hubiese disparado en caso de seguir el caso adelante. Traducido: perdía todo interés de declarar en contra de la trama y podría haber modificado sus declaraciones.
Hay que recordar que ya en noviembre de 2025 Libertad Digital publicó que Leire Díez había quedado claramente retratada en el encuentro mantenido en mayo de 2025 con el fiscal Stampa. En esa cita afirmó que ella era "la mano derecha de Cerdán, que detrás de todo estaban el ministro de Justicia, Félix Bolaños, y el propio Pedro Sánchez. Y que tenía orden de pararlo todo: "Límpiese sin límite", afirmó Leire Díez en referencia a la orden recibida del presidente del Gobierno.
Pero Leire Díez quería información de Stampa. Y la quería con un fin muy claro: usarla para acabar con el fiscal jefe Anticorrupción. Y es que Leire Díez alardeó ante Stampa de tener un plan para quitar al jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, tras haber sacado a Víctor de Aldama de prisión preventiva para colaborar con la Justicia en los casos de corrupción que rodean al presidente del Gobierno.
Stampa recibió la oferta de un soborno a cambio de dar información a la cloaca para acabar con Luzón. La oferta a Stampa incluía su reincorporación a la Fiscalía Anticorrupción para poder seguir investigando el caso Villarejo. Pero Stampa exigió garantías con respecto a esa vuelta: "Sí, pero partir de la base de que yo quiero volver ahí, en estas circunstancias, con este jefe, con esa fiscalía, sin Miguel Serrano...".
Leire Díez desveló entonces su plan: "¡Ah, no, no, no! Escúchame, tranquilidad, que habrá más cosas que cambien. Tranquilidad, tranquilidad". "Yo hablaba sólo de ti", explicó. Leire Díez dio más detalles: "Las cosas importantes tardan un poquito más... pero tranquilidad. Las cosas que han cambiado tampoco... Yo le quito importancia al tema del tiempo y el cambio. Pues si hay que cambiar otra vez, pues se cambia y no pasa nada. Todo es prueba y error. La vida es prueba y error", en alusión evidente al deseo de cambiar al fiscal jefe Anticorrupción, Luzón.
Y hay que recordar igualmente que la documentación ya publicada por aquellas fechas por Libertad Digital probaba una maquinaria de seguimiento e investigación por parte de la cloaca de todos aquellos que decidían perseguir los casos de corrupción que cercan al Gobierno de Pedro Sánchez.
La cloaca tomaba nota de todos los jueces, fiscales, UCO o abogados que osaban actuar contra la órbita de corrupción y, automáticamente, surgía un archivo de seguimiento, una investigación o una operación de denuncias falsas para tumbarlo. Así ocurrió con los magistrados Marchena, Peinado o Biedma. Con el miembro de la UCO, el teniente coronel Balas. Y también con los fiscales Anticorrupción.
Así ocurrió con la carga de profundidad que la cloaca preparaba contra el fiscal Grinda. Pero también con el jefe de la Fiscalía Anticorrupción, Alejandro Luzón, el último responsable de haber aceptado la salida de la prisión de Soto del Real de Víctor de Aldama para que aportara toda su información y pruebas sobre la trama del PSOE.



