
¿Tienen más margen de actuación o siguen con las manos atadas quienes tienen que velar por la seguridad de los españoles y guardar nuestras fronteras, después de la entrada masiva de inmigrantes que se registró en Ceuta el pasado jueves? La realidad es que policías y guardias civiles siguen como estaban antes del asalto a la ciudad autónoma, según transmiten a Libertad Digital.
"Conviene decirlo alto y con total claridad, para que nadie construya expectativas falsas ni sobre la Guardia Civil ni sobre la ciudad", aseveran desde la AUGC —que agrupa de forma mayoritaria a los profesionales de toda España— a este periódico. "La única variación real es jurídica, no física", señala el secretario de relaciones institucionales de la organización en referencia al sistema de boyas instalado en el Tarajal.
"La barrera flotante no es un elemento de disuasión, no detiene a nadie que esté decidido a cruzar y no impide materialmente el acceso", advierte Diego Madrazo. "Lo que hace es delimitar de forma inequívoca la línea fronteriza y dar cobertura a la figura del rechazo en frontera, alineándola con lo exigido por la sentencia del Tribunal Supremo", explica. "Es una solución de encaje legal, no una solución operativa".
"Con esa cobertura, ante una entrada ordinaria, los agentes pueden actuar con seguridad jurídica en la aplicación del rechazo en frontera. Nada más", argumenta. "Ni más medios, ni más efectivos, ni más capacidad material de contención que la que teníamos el jueves pasado", asegura el portavoz de la Asociación Unificada de Guardias Civiles. "¿Qué ocurriría si se registrara un nuevo asalto masivo de inmigrantes?", le preguntamos.
"Que volvería a ocurrir lo mismo, y hay que decirlo sin eufemismos", responde tajantemente. "Una irrupción de más de 60.000 personas concentrada en pocas horas es materialmente imparable", afirma con rotundidad. "No existe dispositivo policial en Europa, ni el nuestro ni ninguno, capaz de contener físicamente una avalancha de esa magnitud sobre un perímetro de estas características".
"Quien diga lo contrario, engaña a la ciudadanía y expone a los agentes", indica Diego Madrazo. "Ante un escenario así, la prioridad de la Guardia Civil sería la misma: salvar vidas. Primero rescatar, después todo lo demás. Eso fue lo que hicieron nuestros compañeros el jueves y es lo que volverían a hacer, aun a costa de su propia integridad", subraya.
"Lo del jueves no fue un flujo migratorio, fue un ataque orquestado y coordinado contra la soberanía nacional y contra la frontera exterior de la Unión Europea", señala. "Una movilización de decenas de miles de personas en veinticuatro horas, con puntos de concentración definidos y difusión previa organizada, no es espontánea", sentencia el representante de la AUGC.
"Por eso sostenemos que ante un episodio de estas características deberían activarse los mecanismos previstos en la Ley de Seguridad Nacional", añade. Una situación como la que se vivió el jueves "desborda la respuesta policial ordinaria" y "requiere de la coordinación integral de todos los recursos del Estado", "no la improvisación ni el goteo de refuerzos que tuvimos a posteriori".
Exigencias de la AUGC
Primera: ampliación de los espigones del Tarajal y Benzú. Algo que llevan reclamando "desde la tragedia que costó 14 vidas en 2014". "Es la única medida con efecto disuasorio y preventivo real, y doce años después sigue sin ejecutarse", asevera su portavoz.
Segunda: refuerzo estructural de efectivos, "no despliegues temporales de escaparate". "Faltan más de cien guardias civiles para completar el catálogo de Ceuta y sostenemos que hacen falta otros 200, con medios materiales operativos y embarcaciones que no queden fuera de servicio a los pocos días de ser presentadas", añade.
Tercera: reforzamiento del servicio de información de la Guardia Civil "para lograr una detección temprana de la formación de estos flujos dentro del propio territorio marroquí". "Lo que ocurrió el jueves se gestó durante días en redes sociales y sobre el terreno", destaca. "Si el Estado no lo vio venir, el problema no es solo de medios en la valla, es de capacidad de anticipación".
Cuarta: instrucciones operativas claras y por escrito ante crisis migratorias masivas "para que ningún guardia civil vuelva a encontrarse solo ante una decisión que después se le pueda reprochar durante diez años en un juzgado, como ya ocurrió con los quince compañeros procesados por el Tarajal".
Quinta: implicación efectiva de la Unión Europea. "Esta no es solo la frontera de Ceuta, ni solo la de España. Es la frontera sur de Europa, y su defensa no puede sostenerse sobre el agotamiento de una plantilla de una ciudad de 18 kilómetros cuadrados", zanja Madrazo.
El delegado del Gobierno decide
Si preguntamos al sindicato mayoritario de la Policía Nacional Jupol, el análisis no mejora demasiado. Quien manda es el delegado del Gobierno y, si actúa como hizo el pasado jueves, los agentes no tienen nada que hacer.
"Las órdenes que reciben los compañeros de la UIP, la unidad antidisturbios, vienen directamente de la Delegación del Gobierno, porque ellos son los que tienen toda la capacidad de orden público", nos explica su portavoz nacional, Laura García.
"Si volviera a suceder, veríamos qué pasa. Pero lo que sí está claro es que siempre estarían bajo las órdenes e instrucciones que el delegado diera acerca de hasta dónde aplicar la fuerza", explica. "Esperemos que esto no vuelva a suceder".
"Más que nada porque ahora mismo no hay ni cien antidisturbios desplegados", añade. "Me consta que hay 40 desplazándose hacia Ceuta, pero fíjate que sigue siendo un número insuficiente si esto vuelve a suceder".
Y no es porque el Ministerio del Interior no supiera que existía el riesgo de que algo así pudiera suceder, según nos explica la portavoz de Jupol. "Nosotros alertamos unos días antes de que ya cada día estaban cruzando la frontera 300, 400 o 500 inmigrantes", asegura.
Interior lo sabía y no hizo nada
Hasta el momento del asalto no eran miles, pero un reguero incesante de irregulares se colaba a diario en territorio español sin que nadie pudiera hacer nada porque llegaban a nado y la laguna que el Tribunal Supremo encontró en la Ley de Extranjería impedía la devolución en caliente de aquellos que llegaran a nado. Sin embargo, "no se puso nada de prevención".
Según asegura la portavoz de Jupol, el Ministerio del Interior hizo "lo que mejor sabe hacer: la callada por respuesta". No contestó, pero es que tampoco tomó ninguna medida. "Cuando llegó la invasión había prácticamente un puñado de policías nacionales y un puñado de guardias civiles… No podían hacer nada, estaban completamente atados de pies y manos".
"A nosotros no nos cabe duda de que un asalto de una frontera de decenas de miles de personas, lógicamente estaba organizado", insiste. "¡Cómo no se va a saber!", exclama. "Otra cosa es lo que ellos hagan con esa información. Y a la vista está que el día en cuestión allí no había ningún tipo de refuerzo".
"Estaban los 42 policías nacionales de la UIP que estaban porque tenían que estar. No había Ejército, no se habían reforzado las plantillas… Nada", asegura. "Y una vez que suceden los problemas de orden público, como siempre que hay compañeros de antidisturbios, el delegado del Gobierno indicó cuándo y cómo se debía actuar".
Marlaska miente
Desde el sindicato de la Guardia Civil Jucil destacan la falta de prevención por parte del Ministerio del Interior, que tachan de "inaceptable". Asimismo aseguran que el departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska había sido puesto al corriente de "la intención de paso masivo".
"Los guardias civiles desplegados a pie de calle éramos plenamente conocedores —a través del testimonio de ciudadanos de Ceuta procedentes de Marruecos desde primera hora del día— de que entre 5.000 y 6.000 personas se concentraban al otro lado de la frontera a la espera de cruzar", aseguran a Libertad Digital fuentes del sindicato que se encuentran en la ciudad autónoma.
"A esta grave falta de previsión institucional se sumó la inaceptable tardanza del Gobierno en desplegar al Ejército y mandar apoyos desde la Península a los guardias civiles y policías de Ceuta, dejando a las plantillas desbordadas y con una alarmante carencia de personal para hacer frente a semejante riada humana", añaden.
También denuncian "la pasividad de la Policía marroquí durante la primera jornada, permitiendo un flujo ininterrumpido" de inmigrantes ilegales cruzando nuestras fronteras. "La Administración no ha aprendido nada de la crisis sufrida en mayo de 2021", señalan desde Jucil. "Han vuelto a dejar desprotegidos a los agentes y a la población ceutí".

