
La creciente tensión institucional, social y sanitaria que atraviesa Ceuta hace completamente inviable que sus vecinos puedan seguir con la vida que tenían antes del 30 de julio. El abogado y ciudadano ceutí Carlos Alonso ha denunciado en los micrófonos de La Noche de De Cuesta de esRadio la ineficacia en la gestión del Ministerio de Sanidad, la falta de medios policiales y la existencia de una "fantasía expansionista" marroquí que amenaza la estabilidad del sur de España.
Uno de los ejes más críticos señalados por Alonso se centra en el deterioro extremo de los servicios sanitarios, dependientes directamente del Ministerio de Sanidad a través del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA), al no estar las competencias transferidas a la ciudad autónoma. El letrado relató la peripecia vivida esa misma jornada para que su hija mayor pudiera ser atendida por un especialista, viéndose obligado a tomar el barco de las 6:00 de la mañana hacia Cádiz e invirtiendo más de 12 horas para una consulta que en la península se resolvería en una hora. A este respecto, Alonso acusó directamente a la titular del departamento, Mónica García, afirmando con indignación que "eso es otra de las grandes mentiras de la ministra, que la sanidad aquí está perfecta".
La escasez de profesionales en la ciudad se agrava de forma diaria, sobre todo cuando se trata de pediatría y otras especialidades clave. Ante el argumento del Ejecutivo sobre la efectividad de la gestión estatal, Alonso fue tajante al cuestionar el papel de la ministra: "¿Cómo se le ocurre criticar ni a Madrid ni a ninguna comunidad autónoma cuando es incapaz de gestionar el sistema sanitario de dos ciudades que entre las dos sumamos ciento y pico mil habitantes?", lamentó, acusando al Ministerio de unicamente dar el visto bueno formal mientras la atención real se desmorona y nadie quiere acudir a trabajar a la ciudad por el mal trato que reciben los profesionales.
"Te tienes que ayudar tú solo"
Con tres hijos de 12 y 13 años la pareja y una niña más pequeña, Alonso describió un escenario donde los menores viven confinados y atemorizados ante la imposibilidad de salir a la calle o acudir con normalidad a los parques. La percepción de vulnerabilidad es constante entre los vecinos, impulsada por la falta crónica de recursos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
En palabras del propio afectado, la indefensión es absoluta al constatar que la fuerza pública carece de los medios necesarios para actuar. Por ello, el vecino ceutí remarcó que "lo que más miedo da es que sabes que la policía no tiene los medios ni el ejército para ayudarte, te tienes que ayudar tú solo", criticando con dureza el cinismo de las autoridades cuando piden "confianza en las instituciones". Ante las llamadas institucionales a la calma y las explicaciones gubernamentales sobre supuestas interferencias externas, Alonso aseveró con contundencia que "el Estado nos ha abandonado" y calificó de "estupideces y payasadas" las justificaciones oficiales.
"Sabemos que tenemos asesinos y violadores"
El análisis sobre la seguridad se intensifica al abordar el perfil de la inmigración irregular que llega a la ciudad. El letrado ceutí vincula el incremento de la criminalidad grave —haciendo referencia a recientes agresiones sexuales cometidas contra menores en la zona— con las tradicionales medidas decretadas en el país vecino. Alonso explicó que "las fiestas del trono liberan a miles de presos todos los años y esos presos salen directamente, los mandan aquí, este año más de la cuenta, por lo que sabemos que tenemos asesinos y violadores" en las calles.
Alonso contrapuso esta dinámica criminal con la inmigración de años anteriores, donde quienes cruzaban la frontera acudían con la vocación de trabajar y buscarse el sustento honradamente. Frente a esta situación de colapso social y la previsión de que continúe la llegada masiva de personas, el abogado puso en duda las cifras ofrecidas por el Gobierno de España, que cuantifica la bolsa de inmigrantes en 5.000 personas. A su juicio, la cifra real podría elevarse hasta las 20.000 personas, ofreciendo una imagen inquietante de los barrios periféricos: "Si uno sale del centro, vas en el coche mirando por los callejones y estás infestado por todos lados; esto parece una película de zombis, una sociedad distópica es lo que estamos viviendo aquí". Asimismo, desacreditó tajantemente los supuestos compromisos de repatriación, garantizando que el Ejecutivo no los mantendrá de forma permanente en Ceuta sino que "los van a ir sacando poquito a poco para la península y calladitos".
Alonso fundamentó la necesidad de respaldar masivamente las movilizaciones ciudadanas en Ceuta y Madrid para frenar lo que considera una cesión paulatina ante las pretensiones marroquíes. "El hecho de que pudiéramos perder Ceuta, tengan por seguro de que lo siguiente es Melilla, la semana siguiente es Canarias, y el mes siguiente es Andalucía, porque forma parte de su fantasía del Gran Marruecos". Frente a la inacción gubernamental, Alonso exigió un cambio radical de postura para garantizar de forma inmediata la integridad territorial de España y la protección efectiva de sus ciudadanos.
