
El PP de Murcia reaccionó este martes de forma extremadamente prudente al nuevo incendio de Vox en la región. Su portavoz en la Asamblea, Joaquín Segado, se limitó a apuntar que "el escenario político que se abre en la Asamblea por la división en Vox no va a condicionar nuestra voluntad de diálogo para alcanzar acuerdos". Sus palabras aludían al nuevo panorama abierto en el Parlamento: la marcha al grupo mixto de Virginia Martínez, que se suma así a José Ángel Antelo, hace que Vox deje de ser clave para la gobernabilidad: los votos de los dos díscolos bastarían al PP para sacar adelante sus leyes clave. Una posibilidad que, aunque a priori podría resultar tentadora para el PP murciano, también evoca una turbulenta época en la región y llega en medio de las complicadas negociaciones en Castilla y León, Extremadura y Aragón.
En 2020, el grupo parlamentario que Vox obtuvo en los comicios de 2019 saltó por los aires por las discrepancias del partido en la región con la Dirección Nacional. Los diputados Juan José Liarte, Francisco José Carrera y Mabel Campuzano fueron expulsados, quedando como único fiel a Bambú Pascual Salvador, con la paradoja de que no se fueron al grupo mixto sino que conservaron el grupo y el nombre, a pesar de que la ruptura con el partido fue total.
Unos meses después, en 2021, los disidentes resultarían claves en el capítulo más tumultuoso de la política murciana: la sorprendente moción de censura de PSOE y Ciudadanos, que en ese momento gobernaba en coalición con el PP, contra López Miras. Los populares se apoyaron en tres tránsfugas de Cs y en los tres diputados de Vox díscolos para hacerla fracasar. A cambio, Campuzano se incorporó al Gobierno regional como consejera de Educación y el PP logró sobrevivir hasta la siguiente cita electoral, apoyándose en tres diputados que lograron el acta en su día con los votos de Vox, pero que tenían a la Dirección Nacional radicalmente en contra del pacto.
La maniobra, no obstante, tuvo consecuencias en las autonómicas de 2023: el hecho de que Vox en Murcia se hubiera abierto en canal no le pasó factura electoralmente sino todo lo contrario. El partido duplicó su representación al pasar de cuatro a nueve escaños, convirtiéndose en imprescindible para la gobernabilidad de Murcia, donde el PP volvió a ganar pero situándose en unos insuficientes 21 diputados.
La crisis de la legislatura anterior se reflejó en las durísimas negociaciones poselectorales con un nuevo grupo parlamentario que seguía férreamente las directrices de la Dirección Nacional de Vox y que acabó imponiendo su entrada en el Gobierno a cambio de los votos, pese a que en otras regiones, como Baleares, no fue necesario para la investidura. Antelo se convirtió en vicepresidente y Vox se hizo con cuatro carteras hasta la ruptura de la coalición en 2024, junto con el resto de pactos autonómicos.

