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La crisis del estado autonómico le estalla a Rajoy en su propio partido

Rajoy logra aplacar a los barones del PP en vísperas de la Conferencia de Presidentes, pero un sector le transmite sus quejas por los Presupuestos.

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Feijóo observa a Rajoy, que ha oficiado de presentador | Diego Crespo/PP

Mariano Rajoy se dio de bruces con la realidad autonómica. No solo las comunidades de distinto signo político se le resisten, sino también las suyas propias. Y este problema es mucho más difícil de gestionar y no lo sufría cuando era líder de la oposición. El presidente consiguió de sus barones –once en total, la gran mayoría– un compromiso explícito de cumplimiento del déficit público para el año en curso y 2013, con todo lo que esto conlleva de ajustes duros e impopulares. Pero la fotografía de unión parece hoy más frágil que antaño.

Los presidentes autonómicos se definieron cansados y, en algunos casos, sobrepasados. Cuentan con cierta angustia que hacen malabarismos para pagar las nóminas a final de mes y no declararse en quiebra. Que las protestas, que en ocasiones no llegan "a la prensa de Madrid", son numerosas y algunas veces de tintes radicales. Incluso que han ido a casas de particulares pancarta en mano. Un desgaste que se produce cuando aún no ha llegado ni la mitad de la legislatura.

Por eso, cuando entonaron el 'qué hay de lo mío' y se vieron con unas partidas muy recortadas en los Presupuestos Generales del Estado no dudaron en saltar. Lo hicieron tres comunidades significativas precisamente por ser marianistas: Aragón, Islas Baleares y Comunidad Valenciana. Nunca antes lo habían hecho de forma tan brusca, y además en víspera de una Conferencia de Presidentes clave para el Gobierno, en la que quiere escenificar un bloque inquebrantable en la lucha contra el déficit al que invitar al resto de autonomías. 

Reunión de Rajoy con sus barones

El Gobierno ha elaborado un documento en este sentido, que espera sea firmado por todos los presidentes regionales este martes en el Senado. Rajoy consiguió, en una reunión en Génova el lunes por la tarde, que los suyos se sometieran a sus intereses. Iba a ser una cena discreta, sin que ocupara la atención mediática. Libertad Digital desveló a media tarde que asistiría el jefe del Gobierno, pese a que la convocatoria que llegó a los barones solo decía que estarían Javier Arenas, como responsable del ramo del PP, y María Dolores de Cospedal, en calidad de secretaria general y líder de Castilla-La Mancha. Del lado del Gobierno también estuvieron Soraya Sáenz de Santamaría y Cristóbal Montoro.

Una reunión al más alto nivel, fuera de agenda, de la que muy pocos sabían. Rajoy buscaba palpar el sentir de sus autonomías y cerrar filas, pero se encontró con posturas encontradas. Hubo quien, como Alberto Núñez Feijóo, salió en defensa de las cuentas públicas alto y claro: "No nos gustan a nadie" pero "son realistas y priorizan los gastos inaplazables", afirmó en un desayuno informativo en Madrid. Unos presupuestos de guerra para una situación "de emergencia nacional", resumió.

De su idea también es el extremeño José Antonio Monago, pese a problemas serios para llegar al cumplimiento del déficit. "No vengo a hablar de lo mío sino de lo de todos. Lo contrario puede ser como las rogativas para que llueva en época de sequía", afirmó en declaraciones a este diario. Por su parte, Cospedal pidió una respuesta conjunta a pesar de recortar un 10% más sus Presupuestos en 2013 para cumplir con los planes del Ejecutivo. 

Bauzá pidió modificar los Presupuestos

Frente a este sector, Rajoy tuvo que escuchar quienes consideran que las cuentas no son equitativas. Con un 46% menos de inversión, José Ramón Bauzá se revolvió en Baleares, y también en Madrid. Tachó los PGE de "injustos", y así se lo dijo al Gobierno, al que pidió hacer una revisión de los mismos. "Vamos a intentar arañar cambios". El valenciano Alberto Fabra se sumó a la crítica: "No puede haber dinero para algunos y otros seguir discriminados".

Al final hubo acuerdo en materia fiscal, pero algunos barones se mostraron dispuestos a "dar la batalla" por mejorar las cuentas públicas. Rajoy atendió sus reclamaciones, compartió que la situación es delicada y les pidió que estén de su lado. El momento, les vino a decir, es complicadísimo, y las comunidades autónomas están en el punto de mira. Se convirtió, además, en un asunto de puro liderazgo. Tras las negociaciones, el presidente logró en principio que en la Conferencia todos sean un bloque. "Una tirita", en voz de uno de los interesados. 

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