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Rajoy advierte de que no "claudicará" en la defensa de la unidad de España

El presidente asegura que protegerá el "proyecto nacional" de amenazas secesionistas. Para reforzarlo "desde Galicia", pidió el voto para Feijóo.

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El presidente asegura que protegerá el "proyecto nacional" de amenazas secesionistas. Para reforzarlo "desde Galicia", pidió el voto para Feijóo.
Rajoy, durante su mitin en Rois. | PP/Tarek

En un aserradero de madera, con el suelo embarrado tras las intensas lluvias, pero al fin y al cabo en su Galicia de toda la vida. Tanto es así que a pocos kilómetros, en el municipio colindante -en Padrón-, empezó a trabajar como registrador de la propiedad y se entretenía jugando a las cartas, y “ganando” casi todas las manos. Mariano Rajoy se mostró por segundo día pletórico, y aunque visiblemente delgado -así lo comentaban las señoras, preocupadas- no dudaba en volver a echar mano de la empanada.

El presidente rememoró la histórica campaña electoral de 2009, pero a diferencia de aquella todos las encuestas, públicas y privadas, auguran la mayoría absoluta de su candidato. Por eso, el día en el que El Mundo le otorga 44 escaños y el 50% del total de los votos, el jefe del Ejecutivo -que tiene muy presente el gran chasco que vivió en Andalucía- pidió a las bases del PP que no se duerman en los laureles y acudan en masa a votar. Más aún, “hay que convencer a muchos de que vayan a votar, y éso es lo que yo os quiero pedir hoy”, proclamó en Rois, donde su visita se convirtió en el evento del año, con los concejales y militantes de la zona ahorrando durante meses para que 1.500 de los suyos hicieran uso de un cubierto a 20 euros por barba.

Para sujetar esta petición, Rajoy echó mano de la gestión económica de Alberto Núñéz Feijóo al tiempo que alentó los fantasmas de hasta cinco partidos, con diferentes programas y que ni se entienden entre ellos, al frente de la Xunta. Sobre el hoy presidente regional dijo que “empezó pronto a tomar medidas y decisiones” y hoy Galicia “tiene menos déficit y menos deuda que la mayoría” y no ha tenido que solicitar el rescate del Estado.

Como decía el Código Civil, citó ante el entusiasmo de los suyos, Feijóo ha sido “un buen padre de familia” y hoy puede presumir de “un nivel de gasto público razonable”, a la sazón de construir hospitales y haber llevado el inglés a las aulas. “Sus hechos le avalan” y “por eso pido orgulloso el voto y el apoyo para mi partido el próximo domingo”, proclamó, poco antes de sentarse en la mesa de catar pulpo a la gallega.

"No se puede andar así por la vida"

El segundo palo de su discurso fue el del miedo: “Galicia no se puede permitir nada parecido al bipartito, ¡No nos lo podemos permitir!. Cinco partidos mal avenidos con un ideario diferentes”, expuso Rajoy. Antes, en La Coruña y ante empresarios, insistía en esta tesis: “No se puede andar así por la vida”, aseveró, en relación al eslogan del BNG “Hay que pararlos”. A su juicio, lo que tiene que haber es “un objetivo claramente fijado, un rumbo, disciplina y orden” a la par que “unión” para salir todos juntos de la crisis.

Y a la hora de hablar de integración enarboló un día más la bandera de España, pero tal vez en esta ocasión con más vehemencia. No mentó en ningún momento a Artur Mas, pero a él iban dirigidos sus órdagos: “Hemos hecho muchas cosas juntas como país” y afrontado “muchos esfuerzos juntos como la gran nación que somos”, arrancó, para destacar que “es imposible no sentir orgullo de todo lo que se ha conseguido en España”.

Rajoy hizo repaso de los logros alcanzados: "Empresas punteras, sociedad cohesionada y solidaria", y "nada de esto estaba escrito. Lo hemos conseguido los españoles, solos, dejando atrás las diferencias". El presidente, que abandonó las medias tintas, destacó que "la España de hoy es mucho más que una crisis, infinitamente más", y respondió a las constantes amenazas de Mas reafirmándose en que "nuestra vocación es la de no claudicar y no rendirnos", sino la "de estar a lo importante y ayudar".

Así, solemnizó que "firmes en nuestros valores y en nuestra unidad no hay crisis que nos pueda doblegar y retos que no se puedan alcanzar". Un "proyecto nacional" que los nacionalistas catalanes ya han dejado claro que quieren destruir, y que Rajoy llamó a reforzar "desde Galicia" dándole el voto a Feijóo. Una especie de cortafuegos que, a su vez, ayudará a solucionar "el follón" de la crisis económica.

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