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Vidal Quadras: "No nos respetan porque dejamos de respetarnos nosotros mismos"

El presidente de DENAES aboga por dejar de intentar seducir a los nacionalistas porque "no se puede contentar a quien no se quiere contentar".

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La necesidad de reestructurar el Estado como paso primordial para salir de la crisis fue el mensaje principal de un nuevo acto de Reconversión, una plataforma ciudadana integrada por veteranos y jóvenes dirigentes políticos, prestigiosas voces de la judicatura y la sociedad, así como representantes de la sociedad civil y el tejido empresarial español.

Celebrado en el Hotel Intercontinental de Madrid, el acto contó con la participación de las principales caras de la iniciativa, como el eurodiputado del PP Alejo Vidal-Quadras; el exparlamentario del PP vasco y presidente de la Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES), Santiago Abascal; el filósofo y exdirigente de UCD José Luis González Quirós; o el ex militante del PP y víctima de ETA José Antonio Ortega Lara, encargado de hacer la presentación.

La primera intervención corrió a cargo de María Jesús Prieto, que leyó una ponencia preparada por exmagistrado del Supremo y exvocal del CGPJ Adolfo Prego, quien no pudo asistir al acto. En la misma, el prestigioso jurista aseguró que hay tres reformas fundamentales que habría que llevar a cabo en el ámbito judicial. La primera, resolver la "incuestionable desconfianza en los tribunales" que existe en la población, fruto de la importante "politización de la justicia" que hay en la actualidad, para lo que abogó por volver a la organización que el CGPJ tuvo durante los primeros años de democracia.

En segundo lugar, habló de la necesidad de terminar con lo que denominó como la dudosa vigencia del Estado de Derecho, en alusión a la laxa sanción que existe para los representantes institucionales cuando incumplen las sentencias judiciales. "Cuando un ciudadano incumple una resolución judicial se enfrenta a una condena de hasta un año de cárcel, cuando lo hace un representante institucional se enfrenta a una multa o, como muchísimo, a una inhabilitación para cargo público", dijo.

Apostó por no penalizar el hecho en sí de convocar el referéndum de autodeterminación que proponen algunos dirigentes nacionalistas, sino de que los mismos se prohíban mediante resolución judicial y que, a partir de esto, estos dirigentes se enfrenten a una posible sanción judicial por desobediencia.

Por último, Prieto leyó la argumentación de Prego acerca de la necesidad de modificar la ley, pues en la actualidad el hecho de que un parlamento regional declare unilateralmente no independencia no podría ser constitutivo de delito en los preceptos que recoge la ley para posibles delitos de traición, rebelión o sedición.

Tras esto, llegó el turno del presidente de DENAES, Santiago Abascal, quien comenzó su intervención asegurando que España no podrá salir de la crisis hasta que no lleve a cabo una importante reforma de su modelo territorial, que en la actualidad se caracteriza por "el acoso a las libertades de los españoles desde algunos gobiernos regionales", "el intento de extirpar en algunas comunidades autónomas el uso de la lengua común en la escuela y la esfera oficial", "la elefantiasis administrativa", y "la agónica unidad nacional por mor de sendos intentos secesionistas en Cataluña y País Vasco".

"Nos encontramos, como Nación, ante una encrucijada histórica: reformas o descomposición", aseguró, ante lo que planteó la necesidad de recuperar el patriotismo y modificar algunos apartados de la Constitución de 1978 como única salida crear un "Estado sólido" que garantiza la existencia de España en el futuro.

Afirmó que "las últimas reformas estatutarias" han supuesto "una muerte de facto" de la Constitución y aseveró que España "sin las comunidad autónomas de Cataluña y el País Vasco no sería España, igual que Cataluña y el País Vasco sin su matriz no serían ellas mismas". Por último, concluyó parafraseando a Julián Marías para asegurar que "no se puede contentar a quien no se quiere contentar. Los nacionalismos estaban, y todavía están, en España, pero no querían, ni quieren, ser España.

El tercer turno de palabra correspondió a Rubén Manso, quien señaló que las constituciones occidentales confunden la obligación de asegurar los derechos de los ciudadanos con la de ser proveedores de esos derechos, y puso como ejemplo de ello la sanidad o la educación.

Según argumentó, el Estado debería suministrar al ciudadano bienes y servicios que deben ser públicos como la defensa o la seguridad interior, pero para otros derechos ciudadanos como la sanidad, la educación, el alimento o la vestimenta el Estado debería ser garante pero no proveedor.

"Necesitamos menos intervención pública y más responsabilidad individual. Impuestos limitados que dejen en los bolsillos de los ciudadanos más recursos para que tomen más decisiones sobre su vida. Un Estado limitado en su actividad y en sus ingresos, como lo estamos todos, para que desarrolle lo que son sus funciones y no todas las funciones que hay que desarrollar en una sociedad libre", aseguró.

Tras Manso tomó la palabra el filósofo José Luis González Quirós, quien aseguró que los partidos políticos incumplen el artículo 6 de la Constitución porque "no tienen un funcionamiento democrático", "no representan a los ciudadanos sino que han suplantado su voluntad", se "financian ilegalmente", "evaden impuestos" y han extendido incluso su poder hasta la justicia.

Según dijo, la crisis económica que atraviesa España no es sino fruto del mangoneo de los partidos políticos, que han "hundido instituciones centenarios –en alusión a las Cajas de Ahorro– que habían sobrevivido a toda clase de regímenes no siempre loables", tras lo que señaló que el sistema burocrático actual es "insostenible" y que esto "no es el Estado de las Autonomías, es el expolio de los partidos y sus beneficiarios".

Así, propuso una reforma de la Ley de Partidos que garantice la democracia interna de los partidos políticos, reglas para que las candidaturas sean aprobadas por los militantes y no por la dirección, la invalidación de las votaciones a mano alzada en los órganos internos, prohibición de la financiación pública de los partidos y transparencia en las donaciones económicas y en las cuentas de los partidos, así como la prohibición de la condonación de deuda por parte de las entidades bancarias.

Concluida la intervención de Quirós, tomó la palabra el eurodiputado Alejo Vidal-Quadras, quien aseguró que el problema del sistema español "no es sólo económico sino también estructural". "La crisis no llegará a final hasta que haya un reconversión del Estado", dijo, mientras criticó que los dos grandes partidos "siguen enzarzados en un enfrentamiento maniqueo".

Denunció que el Estado autonómico "nos está arruinando" y que "no ha conseguido ninguno de los objetivos para los que fue concebido", tras lo que apuntó a los gobiernos autonómicos como "el origen del pavoroso de desequilibrio de las cuentas económicas". También tuvo crítica para los partidos políticos, a los que acusó de ser "maquinarias para explotar al pueblo" y los "grandes beneficiados de un Estado sobredimensionado".

Vidal-Quadras aseguró que en España "no hay división de poderes" y advirtió de que "los nacionalistas no son integrables porque no desean integrarse". "Llevamos treinta y cinco años intentando agradarles", añadió.

Por último, leyó en voz alta el poema de Francisco de Quevedo "Miré los muros de la Patria Mía", tras lo que denunció que a España" no se la respeta ni dentro de nuestras fronteras, donde los asesinos están en las instituciones, ni fuera, donde se nos desprecia. Nos han perdido el respeto porque hemos dejado de respetarnos a nosotros mismos, aseguró".

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