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El Rey: "Tengo que pasar por el taller, tengo que operarme la cadera"

Zarzuela llegó a pedir en algún momento a los cámaras que no le filmaran andando.  Moncloa destaca el papel del Príncipe.

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Zarzuela llegó a pedir en algún momento a los cámaras que no le filmaran andando.  Moncloa destaca el papel del Príncipe.
El Rey caminó con dificultad en los actos de la cumbre | EFE

El Rey anunció en medio de crecientes rumores que la próxima semana -no ha precisado el día- se someterá a una nueva operación de cadera, en esta ocasión la izquierda. “Me van a obligar a interrumpir mi agenda”, precisó. Según las fuentes consultadas, no volverá a aparecer ante la opinión pública hasta su tradicional discurso de Navidad. El monarca explicó que ha querido "posponerlo” para presidir la cumbre Iberoamericana, que por primera vez contó con la participación muy activa de los Príncipes de Asturias.

El monarca ofreció una imagen muy desmejorada durante toda la jornada que hizo saltar las alarmas. Desde primera hora de la mañana su agenda fue muy intensa, atípica, y con el paso de las horas se le vio más cansado y dolorido. Al principio, requirió de una muleta para aguantar de pie y estrechar la mano a los mandatarios que fueron a saludarle al Parador de Cádiz, su base de operaciones. “Aquí me tienes, un poco tullido, pero bien”, le decía a Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, que nada más verle le abordaba por su estado de salud.

Tras Santos, le visitó Rafael Correa, jefe del Ejecutivo de Ecuador. De nuevo, la misma pregunta sobre su estado: “Aguantando, pero bien”, le dijo. El invitado incluso hizo amago de ayudarle a sentarse al verle tan incapacitado. Después, mantuvo un almuerzo con Felipe Calderón (México) y Mariano Rajoy, y pudo reponerse un poco.

El monarca necesitó dos muletas

El mayor esfuerzo se produjo en la recepción que presidió en el Oratorio San Felipe Neri, cuna de La Pepa. Fueron unos largos minutos en el que el monarca pareció angustiado, separado del resto del grupo -a su izquierda, la Reina, y tras ella los Príncipes y demás autoridades-, dando muestras de fatiga. Si no tenía que estrechar la mano o besar a las primeras damas invitadas, requería una su segunda muleta. Si tenía que dar unos escasos pasos para la fotografía de familia o sentarse, también solicitaba esa ayuda.

Ya entonces no se hablaba de otra cosa. Doña Sofía llegó a explicar en un corrillo informal a la primeras damas el motivo por el que el Rey estaba tan delicado. A los cámaras de televisión, miembros de la Casa de Su Majestad requirieron que “por favor” no grabaran al monarca andando, y los planos de en los telediarios se limitaron a los saludos y a los rostros.

Tras el trance más duro, que el Rey intentó rebajar despachando campechano con los invitados, la comitiva se trasladó al Teatro Falla de la ciudad, donde pronunció su primer discurso: "Españoles y americanos demostramos cómo trabajando y soñando juntos podemos alcanzar metas de extraordinaria relevancia para el progreso de nuestras sociedades que, además, sirven de inspiración a otras latitudes". Pidió ayuda a América Latina ante la crisis: "Os necesitamos más". Pero apenas nadie le escuchaba; todos esperaban lo que “iba a ocurrir” pero nadie se atrevía a pronunciar, más allá de avanzar que era algo relativo sobre su salud.

En un contexto más informal, la cena ofrecida en el Parador, don Juan Carlos utilizó el brindis de bienvenida para despejar la incógnita: “Como habéis podido ver, tengo algunas dificultades de mecánica” y “siguiendo el consejo médico voy a pasar por el taller”, afirmó intentando quitarle hierro al asunto. Desveló que los médicos le habían emplazado a pasar ya por el quirófano, pero que se había negado hasta la cita de Cádiz.

El papel en ascenso del Príncipe

Escuchándole en primera fila, el heredero. Don Felipe tuvo un papel preponderante en la cumbre que pusieron de relieve tanto la Zarzuela como, de forma muy reseñable, el palacio de La Moncloa. Ahora, el Príncipe llevará el peso de la Casa hasta el regreso del Rey, al que no se ha puesto fecha. Pese a todo, oficialmente se pidió “no ir más allá. Simplemente, como ha dicho, tiene que operarse y tendrá que reposar”.

Su equipo ya había dado pistas cancelando la visita oficial a Francia este mismo lunes. También avanzando que su agenda iba a quedar drásticamente reducida. El Rey, muy medicado este viernes para aguantar el día, fue despedido por un sonoro aplauso. En privado, fuentes gubernamentales admitieron que había quitado protagonismo a la cumbre.

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