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Aznar insta a Rajoy a "reaccionar" ante la "crisis institucional que se agrava"

El expresidente pide hacer frente al "nacionalismo radicalizado, las soflamas del populismo y las nostalgias de las revoluciones imposibles".

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"La crisis institucional se agrava", es el demoledor diagnóstico de José María Aznar un año y medio después de que el partido que dirigió, y del que es presidente de honor, llegara al poder. El responsable de FAES palpó una España al límite, con muchos frentes abiertos y aparentemente incontrolados. Y de ahí que, de forma clara y sin medias tintas, llamara "a reaccionar", en primer lugar las instituciones.

"Vivimos una frecuente exaltación de la irresponsabilidad, de banalizar lo importante y de dar importancia inmerecida a lo banal”, radiografió, apartando el cuidadoso silencio adquirido cuando Mariano Rajoy accedió a la Moncloa, y del que suele hacer gala. Se quiere hacer del Estado de Derecho un “espectáculo” en el que “todo valga, nadie esté en su sitio ni haga lo que se espera al revés”, alertó. Un mundo al revés que algunos aprovechan para alimentar “desórdenes sociales” y que  “lastran el progreso de nuestro país”.

Nacionalismos y ETA

El ex jefe del Ejecutivo no mentó en ningún momento al que fuera su delfín político, pero cargó su discurso -que en principio estaba dedicado al emprendimiento- de mensajes dirigidos al Gobierno. La España que hoy ve Aznar no le gusta, y lo dejó claro: “No es aceptable que quienes declaran abiertamente la voluntad de destruir la nación e insisten con la secesión utilicen como plataforma las instituciones cuya legitimidad niegan”, arrancó su duro análisis, en relación al órdago secesionista de Artur Mas.

También se refirió a la doctrina Parot, a pocas horas de que Estrasburgo inicie las deliberaciones sobre el recurso del Ejecutivo: “no es aceptable”, volvió a decir, “que se exija del Gobierno y en nombre de la paz que los asesinos salgan a la calle sin pagar sus crímenes ni pedir perdón por ello”.

En síntesis, Aznar hizo de espejo de un país en el que, incluso, “los políticos no pueden ejercer su derecho de representación”. Es exigible la “transparencia”, por supuesto, pero también que los cargos públicos puedan “trabajar con libertad y sin presiones”, enfatizó, con el director general de la Policía, Ignacio Cosidó, en primera fila. En cambio, fueron pocos los cargos del PP -ninguno de la dirección nacional- que asistieron al acto, celebrado en la Casa América, en el que presentó a Raúl Díez Caseco Terry, autor de El arte de emprender.

La situación de la Justicia

El expresidente observó que “se quiere eliminar la división de poderes” y “suplantar las funciones de otros”. Más aún, “que se quiere impedir que gobierne quien tiene la legitimidad y debe hacerlo”. Incluso se refirió a la Justicia, en plena guerra de jueces, para criticar el sesgo “contrario a la ejemplaridad que siempre debe acompañarla”. “Es insano para la democracia que se quiera hacer del Estado de Derecho un espectáculo”, al igual que “es pernicioso que se disponga una sospecha general sobre todo y sobre todos”, recalcó, con el caso Bárcenas -una semana más- en todas las portadas-

Tras hacer una encendida defensa de la clase media -sin ella, aseveró, jamás habrá prosperidad-, la utilizó como percha para reclamar que, de una vez por todas, se de la batalla en la salida de una crisis que va más allá de la economía. “Nos corresponde a todos”, enfatizó, hacer de muro frente al “nacionalismo radicalizado, las soflamas del populismo y las nostalgias de las revoluciones imposibles”. "Hay que ayudar y alentar sin descanso esta inmensa tarea de recuperación nacional", en palabras de Aznar.

 

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