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Rajoy manda callar a sus barones: "Las discusiones públicas no son útiles"

El presidente destaca que no le gustan las discrepancias públicas, aunque niega enfado con sus barones. Al final, augura, “todo el mundo aplaudirá”.

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Todas sus llamadas al orden han resultado, hasta la fecha, inútiles. Mariano Rajoy llegó a pedir “no tirarse los trastos a la cabeza” y, a renglón seguido, sus barones se enzarzaban en una guerra total. Nunca antes el poder autonómico del PP había escenificado una división interna tan cruda: a favor del déficit a la carta, el eje mediterráneo; en contra, las regiones cumplidoras, que reclaman un cifra similar para el conjunto nacional.

En el PP reconocen que han perdido algo “esencial” para ellos: un mismo discurso en cualquier rincón del territorio nacional. Pero creen que no llegará la sangre al río: “Cada uno tiene que interpretar un papel de cara a sus ciudadanos”, argumentan, pero se está negociando de forma discreta e individualizada antes de llegar al Consejo de Política Fiscal y Financiera, que tiene previsto celebrarse en junio -todavía no hay fecha concreta-.

En este contexto, el presidente dio un golpe en la mesa por enésima vez. Sin estridencias, sin carga dramática de ningún tipo, pero dejando claro que no le gusta lo que está ocurriendo: “Las discusiones públicas no son útiles a estos efectos”, afirmó, “y ya saben que yo soy poco dado a ellas”. Así, Rajoy apuntaba a su forma de apagar los incendios interno, siempre lejos de las cámaras y sin hacer ruido.

Desde el Ministerio de Hacienda reconocen que las posiciones están encontradas “como siempre que se habla de dinero”, pero que la negociación continúa. Rajoy aseguró que, pese al ruido, el tema no le quita el sueño: “No tengo especial preocupación”, contestó en rueda de prensa tras despachar con los agentes sociales. “Este no es el tema importante que tienen la economía española”, llegó a decir, intentando rebajar la tensión pese a la rebelión de sus propios barones.

La receta del presidente para dar solución al conflicto no es nueva: “En momentos de dificultades, hay que ir a la mayor, que es el crecimiento económico, el empleo y la mejora de los ciudadanos”. Y para ello, repitió en varias ocasiones, es necesaria “mucha generosidad” para consensuar una respuesta “sensata y equilibrada”.

Feijóo rechaza “criterios políticos”

Desde Galicia, Alberto Núñez Feijóo intercedía en la polémica para exigir que imperen “criterios económicos y no políticos”. Si algo molesta entre las baronías populares es que Cataluña, que sigue sin inmutarse aportando fondos a su política exterior y mantiene su proceso secesionista, vaya a convertirse en la beneficiaria de un déficit diferenciado. “Criterios objetivos”, insistió el líder gallego, para quien “las comunidades que cumplan no pueden tener una situación peor que las que no cumplen”.

Las palabras de Feijóo siempre tienen un peso significativo. Es el barón con más influencia a nivel nacional y sopesa cada una de sus declaraciones. A él se han sumado sus homólogos de Extremadura, Aragón, comunidad de Madrid, Galicia y Castilla y León. En suma, el núcleo duro del PP en el poder.

En el otro lado, el valenciano Alberto Fabra explicó que su comunidad, como la de Baleares, aporta mucho más que otras al cómputo nacional. Si soportaran dicha carga, afirmó, “seguro que estarían en el lugar donde yo ahora estoy, reivindicando ese déficit asimétrico”. Lo importante, a su juicio, “es seguir en la senda de que todas las administraciones nos comprometamos a la reducción”.

En todo caso, Hacienda ya desliza que el déficit a la carta será excepcional y solo durará un año, avanzó La Razón. “En el espíritu del Gobierno está mantener un déficit igual para todos”, argumentan. Rajoy quiso poner el contrapunto de optimismo: “El asunto se va a resolver sin mayores dificultades ni problemas. Insisto: estoy absolutamente convencido”. Y entonces, se reafirmó, “todo el mundo aplaudirá”.

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