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Rajoy, al PP de Valencia: "Recuerdo el congreso de 2008 y os doy las gracias"

El presidente evita referirse a los problemas de corrupción. Fabra sí lo hizo para pedir "integridad" después de que Blasco se negara a dimitir.

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El PP valenciano sigue siendo, dos años después, un polvorín a punto de estallar. Ya no está Francisco Camps, forzado a tirar la toalla tras ganar por aplastante mayoría absoluta por el caso de los trajes, pero en el otrora caladero de votos popular no es difícil encontrar a un parlamentario regional o alcalde implicado en alguna trama de corrupción. "Contamos imputados a 'puñaos'", admiten con sonrojo.

Algunos en la dirección nacional afirman que la fotografía de Mariano Rajoy en su regreso a la tierra que le apuntaló en el convulso congreso de Valencia no es fácil de digerir. Aunque el apoyo a Alberto Fabra, el sustituto de Camps que no ha pasado por las urnas, se mantiene, en Génova reconocen que no ha llegado todo lo lejos que se le presuponía. Su intento infructuoso de que Rafael Blasco, procesado judicialmente, dimitiera ha sido la puntilla. Los suyos se revuelven: "Le cuesta mucho controlar al partido porque no ha logrado hacer un grupo fuerte a su alrededor", coinciden varios dirigentes consultados.

Las encuestas no son buenas

Pero, más allá de líos internos y judiciales, al PP nacional le preocupan las encuestas. Recientemente, un miembro de la cúpula declaraba: "Sufrimos el riesgo de perder todo". Y esto significa no sólo el Gobierno regional, sino también la capital. Finalmente, Rita Barberá -que tenía una celebración familiar en Murcia- acudió a Peñíscola para formar parte de la foto. Recientemente y a pesar de los movimientos judiciales en su contra, María Dolores de Cospedal -ausente, por cierto, en la cita- sentenció sobre ella: "Es la mejor alcaldesa que ha tenido nunca Valencia y me parece fantástico que sea alcaldesa por mucho tiempo".

Esto es, a pesar del riesgo de perder el poder en la ciudad del Turia, para el PP no hay opción mejor que Barberá. Y tanto en Valencia como en la comunidad juegan con una baza clave: la otra opción, la de un pacto entre el PSOE con formaciones minoritarias, sería infinitamente peor. "Estamos mal, pero ya decían que estábamos mal hace dos años. Podemos conseguirlo. El que la economía empiece a mejorar será decisivo para que las encuestas nos vuelvan a ser favorables", aseguran.

Presidente gracias al PP valenciano

En este complejo contexto, Rajoy desembarcó en Peñíscola, precisamente con el mensaje de que España va a mejor y "el pesimismo está ya de retirada". Y sobre el escenario dio un argumento lo suficientemente demoledor como para silenciar a quienes, dentro del propio PP, se oponían a la visita: "Sé y valoro vuestra aportación en la gran victoria de las últimas elecciones generales. Sé los votos. Soy presidente del Gobierno, el mayor honor que he tenido en mi vida. Y lo soy, entre otras cosas, por el gran apoyo del PP en la Comunidad Valenciana", afirmó solemne. Bajó un peldaño más: "Yo recuerdo el congreso de 2008 y, por todo eso, quiero daros las gracias". Y es que Rajoy es muy consciente de que sin el respaldo entonces de Camps -al que no mentó- y su equipo probablemente hoy no estaría en el panorama político nacional.

Dos años hacía que no regresaba a la comunidad. Y el partido le esperaba con suma expectación: más de 1.600 personas abarrotaban el palacio de congresos en tres salas diferentes, y a pesar de ello muchos de ellos tuvieron que seguir las intervenciones en los pasillos por televisión. Estaban todos, también los menos deseados, como la alcaldesa de Alicante, también imputada, Sonia Castedo.

Rajoy no habló en ningún momento de corrupción. Sí lo hizo previamente Fabra, para advertir: "La honorabilidad del partido depende de la integridad de todos sus miembros", si bien Blasco sigue en su escaño. El presidente se centró en insuflar ánimos: "Conozco muy bien a este partido y sé del trabajo muy duro que se ha llevado aquí durante los últimos años. Lo he vivido. Sé como poco a poco este partido fue creciendo y de no tener responsabilidades llegó a ser lo que es hoy: el primer partido y, por muchos años, el más elegido por los valencianos", exclamó.

A Rajoy se le vio relajado, a pesar de las circunstancias internas, muy difíciles. Su apoyo a Fabra y a Barberá -que le soltó un "guapo" para carcajada de quienes le rodeaban- fue explícito, más en el caso del primero. "Os pido que apoyéis a Alberto en la Generalitat. Está haciendo lo que hay que hacer. No es por capricho, en los momentos difíciles no tienes otra opción", y por ello le mostró su "agradecimiento". Junto al presidente, un ministro -José Manuel García Margallo- y dos miembros de la dirección -Carlos Floriano y el valenciano Esteban González Pons-.

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