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Aznar exige un sistema fiscal "al servicio de la sociedad, no de la administración"

Aznar llamó a dar "continuidad" al proyecto nacional del PP. Y, para ello, apeló a "reconstruir" los cinco grandes desafíos de la Transición.

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Aznar, durante su intervención en el Club Siglo XXI | EFE

José María Aznar no defraudó. Mantuvo su advertencia de que España se enfrenta a una encrucijada a la que, de momento, no se le da la respuesta requerida, aunque sin abrir la puerta a un posible regreso a la primera línea de la política. Para contextualizar el momento histórico evocó a la Transición y a sus cinco desafíos -nacional, institucional, territorial, social y sobre la posición exterior del país- para asegurar que es el momento no sólo de "reconstruirlos" sino más bien de "revitalizarlos".

El expresidente del Gobierno no mentó en ningún momento a Mariano Rajoy, pero le marcó el camino. Con tono sereno y solemne, sin estridencias, le recordó su inédita mayoría absoluta y le señaló el programa electoral con el que arrasó en las urnas. "Lo ocurrido no es un episodio electoral más. No es una fase transitoria. Es la recuperación de un camino interrumpido. Para esa difícil tarea los españoles eligieron al Partido Popular", proclamó ante un auditorio repleto.

El club Siglo XXI cambió de sala ante el aluvión de llamadas pidiendo sitio. Pero hasta sólo horas antes el Gobierno no confirmó la presencia de su número dos. FAES, la fundación que preside Aznar, conoció de su llegada esa misma tarde. Soraya Sáenz de Santamaría llegó poco antes de que arrancara el acto y se fue de las primeras. Pero estuvo, que ya es todo un gesto político que fue harto comentado. "No podían dejarle solo. Es el presidente de honor del PP guste más o menos", coincidían varios. "Callará muchas bocas", adjudicaron otros. José Manuel Soria, ministro de Industria, y Carlos Floriano,vicesecretario general del PP, hicieron de equipo de apoyo. Una fotografía que bastaba a Génova para asegurar que el partido está unido y las palabras de Aznar "siempre se escuchan con interés".

En efecto, el silencio fue total para escuchar al presidente de honor. Y Aznar salió en defensa de su partido: "El PP no es sólo el partido más votado de España de los últimos 25 años, sino que es el partido que ha mantenido un voto más fiable incluso en las circunstancias menos favorables. Y hoy es la única garantía de reforma y estabilidad", dijo. Y puso deberes: "Su responsabilidad con sus electores y con España bien puede calificarse como histórica".

Insta a dar continuidad "al proyecto nacional"

No vale con medias tintas a ojos de Aznar. El mandato de Rajoy lo es "para retomar un programa de reformas tan profundo como lo requiere el contexto nacional e internacional y como lo espera y necesita la inmensa mayoría de los españoles". Aún más, al hoy presidente le pidió "dar continuidad al proyecto nacional" que formuló el PP ante los españoles "y en el que los votantes se lo reconocieron". Y, en este sentido, regresó a la Transición y a sus cinco compromisos elementales.

Por ello, habló de España. Muy claro. Exigió "dejar claro que no está abierta la discusión sobre la Nación ni sobre su soberanía" y para ello "asegurar que cualquier acuerdo nuevo se haga para reforzar la nación y no debilitarla". Y esto lo dice después de las reuniones discretas que el presidente ha mantenido con los líderes de Cataluña y País Vasco, planteando Artur Mas toda una ofensiva secesionista. "Quien rompe los pactos debe asumir que si se reconstruyen no será en los términos que dicte la minoría", fue la clara advertencia de Aznar.

En segundo lugar, el expresidente pidió al Gobierno "renovar y fortalecer" el funcionamiento del sistema democrático y el respeto al Estado de Derecho. "Hay una crisis política que exige soluciones y reformas políticas. Reformas incisivas, para reformar y modernizar la democracia representativa, no para liquidarla", expuso Aznar en ese tono serio que nunca abandonó. En este capítulo, el toque de atención a Alberto Ruiz Gallardón no pasó desapercibido: hay que reformar "a fondo la organización y el funcionamiento de nuestra Justicia".

Como tercer pilar, Aznar emplazó a "estabilizar definitivamente la estructura territorial". Esto es, sin demora, a reordenar el Estado Autonómico y los entes locales. "Parece hoy indispensable", dijo, aunque para ello sea preciso realizar "cambios normativos". Fue bastante conciso en este sentido: "El esfuerzo de los españoles no puede ser malbaratado por la gravísima deslealtad de algunos. Y en nuestra Constitución hay resortes suficientes para evitarlo", aclaró, en referencia a la posibilidad de controlar por parte del Gobierno a las autonomías díscolas.

Cambio del sistema fiscal

La economía ocupó su cuarto apartado. Era el análisis más esperado por el Ejecutivo. Cristóbal Montoro, quién fuera su ministro de Hacienda, no estaba en la sala. Pero volvió a ser protagonista: "Nuestro sistema fiscal no se adapta a la sociedad de hoy. Es necesario cambiarlo y ponerlo al servicio del empleo y del crecimiento, no al servicio de las administraciones".

Reformar las administraciones, dijo en víspera del esperado plan del Ejecutivo del que Sáenz de Sanataría es, por cierto, la capitana, "no es solo evitar que hagan lo que no deben". "No podemos resignarnos a ser la sociedad que nuestras administraciones nos imponen", fue una de las frases más destacadas entre los asistentes. También ésta otra: "Somos un país grande, y tenemos que ser un país más unido. Si la descentralización se convierte en fragmentación y regulación; en obstáculo, tenemos un problema. Y lo tenemos".

El quinto objetivo nacional es, en opinión de Aznar, a recobrar la posición de España en Europa y en el mundo. Todavía quedan cosas que hacer a su juicio. ¿Cómo conseguirlo? "Dando ejemplo en el cumplimiento de los compromisos y fortaleciendo nuestra relación con Estados Unidos y América Latina en el marco de una política atlántica redefinida y ampliada".

"Convencido y seguro de lo que debo hacer"

En conclusión, Aznar se reafirmó tras la tormenta interna y mediática generada. Tal y como en la víspera avanzó Libertad Digital, cree que es su "responsabilidad" y que lo hace "por lealtad al PP y a España". Lo hace "convencido y seguro de que es lo que debo hacer", e insistió en que no es un diagnóstico contra nadie, en referencia a Rajoy. Alcanzar los objetivos planteados "exige de todos una actitud constructiva y decidida, la actitud de no estar contra nadie sino de estar con los españoles":

Al fin de cuentas, lo que el expresidente ensalzó fue, una vez más, el sentimiento de unidad nacional. De nación. "Hagamos que los españoles vuelvan ser los protagonistas de su mejor Historia", concluyó. Y entonces, por primera y única vez, los aplausos resonaron en una cita política antesala de la fotografía con más morbo político del año: la que mantendrá, el próximo día siete de julio, con Rajoy en el campus FAES de verano.

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