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Rajoy reúne por primera vez a la dirección del PP en Moncloa

Punto de inflexión. Por primera vez, Rajoy reunió al núcleo duro del PP -muy distanciado unos con otros- y les marcó la agenda.

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Punto de inflexión. Por primera vez, Rajoy reunió al núcleo duro del PP -muy distanciado unos con otros- y les marcó la agenda.
Rajoy preside el Comité de Dirección durante su etapa de oposición | Archivo

No es baladí lo ocurrido este lunes por la mañana en Moncloa. La primera parte de la legislatura -en principio, la más dura por los ajustes acometidos- está finiquitada y el poder político ya sólo piensa en las urnas -el año próximo, las europeas y, en 2015, las autonómicas y locales y las nacionales-. Mariano Rajoy, que siempre recuerda que es un hombre de partido, ha decidido tomar el timón ante unas perspectivas electorales poco halagüeñas -un sondeo apunta a la victoria del PSOE frente al PP- y una formación noqueada por la trama que gira alrededor de Luis Bárcenas.

Por ello, Rajoy hizo llamar al núcleo duro de Génova, compuesto por los miembros de la dirección nacional. No despachaba a solas con ellos desde que se convirtiera en presidente; el encuentro se desarrolló en una sala de reuniones anexa a su despacho presidencial. Este órgano -antaño llamado maitines- está formado por la número dos, sus vicesecretarios generales y los portavoces de las tres Cámaras de representación. Ninguno de ellos faltó a la cita, concertada con secretismo -nada había en la agenda- aunque posteriormente fuera hecha pública.

Hasta la fecha, el presidente había hablado personalmente con dirigentes clave. Con María Dolores de Cospedal varias veces por semana, incluyendo encuentros en la Moncloa. Con Javier Arenas, porque a pesar de la opinión de algunos cargos del PP sigue manteniendo la confianza del líder. Pero nunca había reunido a los maitines como hacía semanalmente en la oposición. En la actualidad, varios de ellos están muy distanciados: Cospedal y Arenas sin ir más lejos, pero también Jaime Mayor Oreja con el resto. Incluso existen reticencias con Alfonso Alonso por ser sorayo, como él mismo se definió.

Excluye a Bárcenas de sus preocupaciones

No será la única vez que se desarrolle este despacho, aunque al más alto nivel se advierte de que no siempre se informará de la cita. Rajoy quiere recuperar el peso perdido en el PP porque está preocupado. A los nobles del PP les pidió que ayuden al Gobierno a que su mensaje cale en la sociedad. Y se centró en dos asuntos capitales a su juicio: la situación económica y los indicadores que apuntan a una recuperación y la postura del Ejecutivo con respecto al conflicto catalán. "Constitución y diálogo", repitió una y otra vez sobre este último punto Carlos Floriano, el encargado de desvelar el despacho y marcar agenda.

Según la versión de Floriano, Rajoy no entró a abordar ni el caso Bárcenas ni tampoco la posibilidad de cambios internos para fortalecer al PP. Así pues, aún no hay fecha para la convención nacional -se descarta que se celebre este año y se apuesta por febrero o marzo de 2013- y el baile de candidatos para Europa, Andalucía o la Comunidad de Madrid continúa. Tampoco se trató el tema de un coordinador general, extremo que la propia Cospedal rechaza.

La idea no es nueva, pero Rajoy la transmite a los integrantes del escalafón más alto para que no queden dudas: "Economía y más economía", en voz de uno de los asistentes, con una mención especial a Cataluña, aunque refirmándose en su misiva de este sábado. Ésa debe ser la única hoja de ruta, tal y como puso encima de la mesa hace dos semanas ante el Comité Ejecutivo, con una representación más amplia de altos cargos.

El ejemplo de Aznar

En la cita de Moncloa no hubo ningún miembro del Gobierno. Ni tan siquiera Soraya Sáenz de Santamaría. Así pues, recupera el formato Aznar tan sólo a medias, habida cuenta de que el expresidente sí incluía a miembros de su gabinete gubernamental, si bien también tenían papel en el PP. Rajoy, aseguraron este mismo lunes altos cargos, no tiene previstos cambios en Génova y Cospedal seguirá siendo número dos, al menos, hasta pasadas las elecciones en Castilla-La Mancha -ambas partes afirman que no hay distanciamiento y que esta reunión se celebró por acuerdo mutuo-.

A partir de ahora, y en todo caso, los despachos en Moncloa dejarán de ser extraordinarios. Se celebrarán habitualmente, cuando Rajoy así lo estime oportuno, aunque se prevé que no pasarán dos meses sin que se reúnan. El resto de semanas, Cospedal seguirá convocando al Comité de Dirección en Génova, aunque con quien tiene una relación más estrecha es con el citado Floriano y Esteban González Pons.

De igual forma, el propio Rajoy pretende acabar con algo manifiesto en estos meses: la falta de comunicación entre Moncloa y Génova. Al inicio de la legislatura se creó una reunión, que se celebraba los lunes, para marcar agenda y compaginar discursos pero resultó un fracaso estrepitoso. Hoy día prácticamente no se convoca. El presidente ha querido decir claro al núcleo duro lo que quiere de aquí a la cita con las urnas: vender los síntomas de recuperación económica -bajada de impuestos incluida- y evitar palabras estridentes sobre Cataluña.

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