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Convergencia, dispuesta a romper con Unió en favor de un nuevo 'frente nacional'

Convergencia y ERC pretenden ahondar en la crisis del PSC y llevarse a sus miembros más soberanistas. La otra estrategia es romper CiU aislando a Unió

| Barcelona
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Convergencia y ERC pretenden ahondar en la crisis del PSC y llevarse a sus miembros más soberanistas. La otra estrategia es romper CiU aislando a Unió
Artur Mas y Oriol Junqueras | EFE

La dirección de Convergencia está dispuesta a sustituir a Unió, el partido de Duran, por una gran coalición soberanista a la que se sumarían, además de ERC, notables miembros del PSC como el exalcalde de Gerona, el socialista Joaquim Nadal, o la también exalcaldesa socialista de Badalona Mayte Arqué. Este "frente nacional" no sólo concurriría a las elecciones europeas, una operación fraguada entre el líder de ERC, Oriol Junqueras, y los convergentes Josep Rull y Jordi Turull con el empuje del portavoz de Mas, Francesc Homs. Del pacto electoral para las europeas con ERC, Convergencia y los republicanos pasarían a formar una coalición aún más amplia que se convertiría, según fuentes de Convergencia, en una plataforma para las elecciones plebiscitarias que pretende Artur Mas si no puede llevar a cabo una consulta legal.

La estrategia convergente respecto al PSC es ahondar en la crisis interna de los socialistas con los "fichajes" de Nadal y Arqué, como primer paso. El primero ya es el presidente en Gerona de la "Mesa por el derecho a decidir", cargo para el que le propuso el alcalde convergente de esa ciudad, Carles Puigdemont, quien junto a los citados Homs, Rull y Turull, también formaba parte del sector que en el propio partido se conocía con el nombre de los "talibanes". En cuanto a Mayte Arqué, también se ha anunciado que presidirá la misma "mesa" en Badalona. Ninguno de los dos, ahora militantes socialistas rasos, ha abandonado el partido todavía, entre otras razones porque el PSC no ha adoptado una posición clara y común sobre el "derecho a decidir".

Por su parte, ERC ha ofrecido ya a Montserrat Tura, otra exdirigente socialista que fue alcaldesa de Mollet del Vallés y exconsejera de Interior con el Tripartito, integrarse en el partido, dado su enfrentamiento con la dirección socialista tras liderar la corriente a favor del "derecho a decidir" y disputarle el puesto a Pere Navarro. Y otro de los grades personajes del Tripartito, Josep Lluís Carod Rovira (desterrado de ERC tras la renovación liderada por Junqueras), está a un paso de adherirse a Convergència, un "fichaje" al que se le da la máxima prioridad en el partido nacionalista. Se trata de una operación que recuerda el ingreso de Àngel Colom, exlíder de ERC, en Convergència tras una efímera experiencia con Pilar Rahola y aquel Partit per la Independència.

Otro de los vértices de este cambio radical en el panorama político del nacionalismo lo encarna el alcalde de Vic, Josep Maria Vila d'Abadal, presidente de la Asociación de Municipios por la Independencia y que ya ha roto el carnet del partido de Duran, al que pertenecía más por razones familiares (es nieto de uno de los fundadores de Unió) que ideológicas. A Vila d'Abadal se le considera cada vez más próximo a ERC, entre otros motivos porque los alcaldes republicanos son su principal apoyo en la entidad municipal independentista, y casi se da por hecha su afiliación al partido republicano.

La apuesta de integrar a los soberanistas del PSC y de formar tándem con ERC no se considera en absoluto arriesgada por parte de Convergencia, sino la respuesta más adecuada al "choque de trenes entre Cataluña y España" que ya dan por seguro. Además, cuentan con el aval para su operación del fuerte crecimiento que experimenta ERC en todas las encuestas, incluidas las controladas por Convergencia y por la propia Generalidad. En círculos privados, los citados Homs, Rull y Turull han dejado claro que el sorpasso de Junqueras a Mas les beneficia, puesto que es el principal argumento a favor de su "gran coalición"con ERC y con los descartes socialistas del PSC de Pere Navarro, todos ellos protagonistas de los gobiernos tripartitos.

La consecuencia de todos estos movimientos son las cada vez más tirantes relaciones de Duran con Mas y el riesgo de ruptura de la federación nacionalista, algo que ha pasado de hipótesis recreativa en la política catalana a ser una posibilidad real y tangible por primera vez. El líder de Unió se reunió hace un par de semanas con el del PSC, Pere Navarro, en presencia del socialista Miquel Iceta y del democristiano Joan Rigol. En ese encuentro, cuya excusa era explorar las coincidencias entre la "tercera vía" y el federalismo, Duran manifestó su compromiso con Convergencia, pero habló de dos condiciones indispensables para mantener vigente la federación nacionalista: que no haya alianza con ERC para las elecciones europeas y que en el programa electoral no figure la palabra independencia.

De entrada, el pacto electoral para las europeas entre convergentes y republicanos sólo está a la espera del visto bueno de Artur Mas. En cuanto a la segunda "cláusula", Convergencia ya ha empezado a incumplirla al firmar el acuerdo de integración del partido de Reagrupament.cat (una escisión de ERC liderada por Joan Carretero, otro consejero del tripartito y exdirigente republicano) en su seno e incluir por primera vez por escrito que la independencia de Cataluña es el primer objetivo de Convergencia.

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