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La secesión que no se frena con dinero

Tras dos años, Rajoy no ha logrado atajar, ni mucho menos, el problema catalán y, ante su inacción, la secesión parece más cercana que nunca.

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Desde que Zapatero destapara su intención de aceptar un nuevo Estatuto de Cataluña el independentismo catalán no ha dejado de crecer o, al menos, de transmitir la sensación de que está creciendo.

Si bien es cierto que el gobierno de Rajoy no ha sido el causante del problema, no lo es menos que en estos dos años su política errática en este campo no ha contribuido a amainar el temporal, pese a los intentos de "tender puentes".

Casi nada en el programa

Un aspecto llamativo de la cuestión es que el PP ya había orillado prácticamente por completo el problema en su programa electoral: en sus más de 200 páginas sólo se encuentra algunas referencias vagas a caballo entre el capítulo dedicado a las administraciones públicas –con un apartado titulado las "Autonomías comprometidas con el interés general"- y el centrado en la regeneración democrática.

Tampoco las referencias son excesivamente claras al respecto: se defiende el Estado de las Autonomías y su "absoluta vigencia y validez" como "eje vertebrador de la convivencia y el progreso de los españoles". Además, eso sí, se promete promover "un nuevo modelo de financiación que evite la consolidación como gasto público estructural de los ingresos coyunturales".

Financiando el separatismo

Dos años después el nuevo modelo de financiación, reclamado con insistencia por muchas comunidades autónomas gobernadas por el propio PP como Madrid, sigue sin estar en marcha, y los adelantos económicos a las autonomías más despilfarradoras son una constante, bien sea a través del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), bien con otros mecanismos como los diferentes planes de Pago a Proveedores.

Además, Cataluña ha sido la gran beneficiaria de estas ayudas económicas, especialmente del dinero entregado en el FLA, por el que ha recibido 17.000 millones en dos años, un 40% de lo entregado a las 17 comunidades. El presupuesto anual de Cataluña ronda los 50.000 millones al año, es decir, que el gobierno de Rajoy le ha entregado a Mas el 17% de su presupuesto en estos dos ejercicios.

Las entregas económicas del FLA, que han salvado a Cataluña y otras comunidades de la quiebra, en un principio podían, y debían, acompañarse de la intervención desde el Estado si, pese a esas fenomenales entregas económicas, éstas no lograban cumplir sus objetivos de déficit. Al menos, así lo prometía Montoro en abril de 2012.

Lo ocurrido ha sido muy diferente: no sólo no se ha intervenido ninguna comunidad autónoma, sino que las más incumplidoras han recibido el premio de un déficit a la carta que les permite endeudarse más en este 2013. En el caso de Cataluña, tiene la posibilidad de elevar su déficit hasta el 1,58% más, mientras que Madrid sólo podrá hacerlo en 1,07%.

De hecho, comunidades como la propia Madrid, Galicia o Extremadura, que lograron cuadrar sus cuentas, han sufrido casi una persecución desde el ministerio de Montoro.

Lucha contra la secesión

Aunque no fuese parte explícita de su programa, el PP llegó a las elecciones presentándose como el único partido nacional y que apostaba inequívocamente por la unidad de España, incluso orillando a otras formaciones políticas menores pero que también tienen un mensaje claro en este sentido como UPyD, Ciutadans o Foro Asturias.

Sin embargo, tras el reto lanzado por CiU a partir de la multitudinaria manifestación de la Diada de 2012, la respuesta de Rajoy y su Gobierno ha sido poco menos que inexistente, más allá de algunas declaraciones de Soraya Sáenz de Santamaría o del propio presidente Rajoy.

Pero mucho más visibles han sido los gestos, en primer lugar los económicos que ya hemos comentado, pero también los políticos: los insistentes intentos de acercamiento a CiU, especialmente a Duran i Lleida. Así, la líder popular en Cataluña, Alicia Sánchez-Camacho ha llegado a proponer al de Uniò como el único capaz de frenar la independencia.

Por el contrario, el PP sí se ha resistido a acercarse a Ciutadans y poner en marcha el frente constitucionalista que le ofreció Albert Rivera. Eso sí, al mismo tiempo no ha tenido reparo en reunirse con Artur Mas, pero eso sí lejos de las cámaras y sin desvelar el contenido del encuentro.

El "éxito" de la cadena humana

Un año después y mientras el tono de las amenazas nacionalistas seguía sin bajar se plantea de nuevo la Diada como una reivindicación independentista, en esta ocasión en forma de una "cadena humana" que debía recorrer Cataluña de sur a norte.

La convocatoria fue menos numerosa que la del año anterior y probablemente resultó menos espectacular, pero la respuesta del Gobierno fue, cuanto menos, sorprendente. En este caso lo más llamativo fueron las declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo reconoció el "éxito" de convocatoria del evento.

Mucho más tímidos fueron los populares a la hora de sumarse a la convocatoria que diversas organizaciones hicieron en Barcelona el 12 de octubre, que contó con la presencia de Alicia Sánchez Camacho y otros militantes populares, pero cuya adhesión llegó sólo unos días antes.

Además, el mismo día que el PP anunciaba su presencia en esa manifestación la propia Alicia Sánchez-Camacho pedía un modelo de financiación con más dinero para Cataluña, en la línea de la reivindicación, o excusa, con la que Mas, al menos formalmente, se inició la última ofensiva nacionalista.

En cualquier caso, dos años después de la llegada de Rajoy a la Moncloa la secesión de una importante parte de España parece más cerca que nunca, y el Gobierno no ha dado ningún paso contundente para evitarlo… más allá de adelantar miles de millones.

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