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Miquel Roca: "La Constitución no es una letra, es una música"

El abogado de la infanta ha dado este lunes una conferencia en Madrid en la que ha hecho una más aparente que real defensa de la Constitución.

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Miquel Roca, en estos días de actualidad sobre todo por su papel como abogado defensor de la infanta Cristina, une en su persona una aparente contradicción: es uno de los siete 'padres' de la Constitución Española y, al mismo tiempo, es nacionalista catalán o, cuanto menos, miembro de un partido, CDC, que apuesta sin ambigüedades por la independencia.

Una conferencia de Roca en Madrid y sobre la Constitución no podía resultar, por tanto, sino una cita de gran interés, todavía mayor si era presentada por el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón. Por suerte o por desgracia esa parte del morbo se ha perdido: el exalcalde de Madrid no se ha presentado, siendo sustituido por el expresidente del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, conocido como Mafo.

La explicación a la presencia de Mafo estaba no tanto en el interés de lo que pudiese aportar, sino en el hecho de que la charla tenía lugar dentro del programa de la Fundación Conferencia Anual Francisco Fernández Ordóñez, en recuerdo del que fuera ministro con la UCD de Suárez y con el PSOE y hermano del propio Mafo.

Defendiendo la Constitución, pero...

En la mejor tradición de la cara del nacionalismo catalán en Madrid, papel que ha desempeñado durante años y que luego cedió a Duran i Lleida, Roca ha hablado con total libertad... pero muy consciente de dónde estaba y de lo que le convenía decir frente a ese auditorio.

Así, no sólo no ha sido tan contundente en su defensa de la nación catalana como en el Parlamento de Cataluña hace sólo tres meses, sino que se ha mostrado como un firme defensor de la Constitución del 78, un texto que "se elaboró para que durase y ha durado" y cuyos sus creadores "no debimos hacer tan mal" ya que sigue vigente 35 años después.

Esa Constitución tiene, además, ciertas características especiales que la hacen muy del gusto de Roca, sobre todo que "no es una letra" sino "una música" y, aunque por supuesto el de CDC no lo ha dicho así, la música puede sonar muy diferente según quién la toque. "Aquella música ha inspirado el desarrollo todos estos años", ha añadido.

¿Es posible cambiar la Constitución?

Miquel Roca, por tanto, se siente muy a gusto con este texto constitucional capaz de servir para algo y para lo contrario, o tal y como él lo ha explicado, con "una gran capacidad de adaptarse a los tiempos" y que ha permitido que "siempre que hemos podido y hemos querido" se hayan "encontrado lecturas del texto constitucional que permitían adaptarse a los cambios y la nuevas aspiraciones". Así, no es de extrañar que haya asegurado no ser "partidario" de cambios constitucionales.

Sin embargo, se ha preguntado si son posibles y probables esos cambios. Las respuestas han sido un sí y un no: "España tiene derecho a cambiar su Constitución, sí, pero no creo que sea posible, lo veo muy difícil". La razón es que para desarrollar un cambio profundo en la Constitución o una nueva Carta Magna es necesario "el elemento básico de un pacto constitucional", que no es otro que "el pacto, la posibilidad de acuerdo", una posibilidad que hoy en día parece muy lejana en España.

Y eso aún a pesar de que "existe una cierta unanimidad de que el modelo de las autonomías está agotado", si bien unos quieren superarlo por la vía federal, otros acudir a la recentralización de competencias y "otros desde un planteamiento soberanista", ha dicho como si él no tuviera nada que ver con ninguno de los tres planteamientos, que ha considerado "legítimos".

Un problema "desde hace 200 años"

Roca ha querido enfatizar en repetidas ocasiones que el territorial no es el único problema de la Constitución, pero aún así no ha eludido la cuestión. El de CDC ve el asunto como tema del que "se habla desde hace 200 años" –lo cierto es que el nacionalismo catalán nace más bien a finales del S XIX y principios del XX–, de lo que infiere que "algo más debe haber".

Singularmente, ese problema tan antiguo se ha exacerbado por una cuestión reciente y quizá no tan esencial, al menos en principio: el rechazo del Tribunal Constitucional a "un estatuto refrendado por el pueblo catalán". Por supuesto, el de CDC no ha querido entrar a valorar si el rechazo del TC era o no justo, pero lo ha considerado "un error grave" que "ha creado una dinámica muy complicada" para la que ha reconocido no tener la solución, pero sí "la vía de la solución: dialogar, hablar, sentarse".

Un diálogo que debe ser "sobre lo esencial" pero que no necesariamente es "ponerse de acuerdo", sino que puede querer decir "a ver si te entiendo un poco más, explícame por qué, dime como te encuentras". Es decir, la nada mezclada con el todo, un terreno en el que el nacionalismo catalán y el propio Roca han sabido moverse con habilidad singular.

Tribus, mayorías y minorías

A partir de este punto la conferencia ha sido una loa continua a ese diálogo, trufada con alguna advertencia –"tenemos un riesgo serio de volver a las tribus" o "me da miedo que la reforma termine con las mayorías ideológicas imponiendo su criterio a las minorías"- y algunas referencias a la "singularidad" catalana: "En el año 76 o 77 la voluntad autonómica de Madrid era más bien descriptible y en Cataluña estaba clara; la de Extremadura quizá estaba ahí, pero tengo la sensación de que en Cataluña mucho más". Y es que para Roca está claro que "había una voluntad que ha ido creciendo", por lo que se ha preguntado si "vale la pena escucharla".

Lo esencial, según el abogado de la infanta, es "no dar por inevitable el choque de trenes, el maquinista tiene que parar la máquina" y que "si hay voluntad de entenderse las cosas pueden solucionarse".

En definitiva, la intervención de Roca se ha adaptado al milímetro al discurso que CiU ha venido practicando en Madrid desde la Transición, cuando él era, precisamente, el portavoz de la coalición catalana en la capital. Un discurso que pasa por que todo puede solucionarse, todo puede ser dialogado y todo puede entenderse, pero como hemos visto sólo ha servido para que el problema haya ido agrandándose al mismo tiempo que el nacionalismo aumentaba su poder y su control de la sociedad catalana.

Roca ha vuelto ha representar esa cara amable, incluso atractiva e inteligente –ha dado la conferencia de cerca de una hora sin papeles- pero que siempre ha escondido una doble intención. Una cara que, como decía el periodista José María García de un famoso futbolista del Real Madrid, no tiene "ni una mala palabra... ni una buena acción".

Lo verdaderamente increíble es que tanto tiempo después la mercancía siga siendo comprada, pero un auditorio que aplaudía puesto en pie daba fe de que, tras tres décadas y media, muchos en Madrid siguen deseando que se la vendan.

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