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Arantza Quiroga, presidenta del PP vasco con el 72,8% de los votos

El PP de Álava vota en blanco y pone a Quiroga en un brete. "Te agradezco el paso", le dice Rajoy. El cónclave se llenó de rumores y acusaciones.

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Arantza Quiroga lo tiene muy difícil. Lo dicen los datos, las acusaciones en privado y los gestos, en un ambiente de tensión no resuelta. En ocasiones no parecía el congreso de ella, sino el de Iñaki Oyarzábal, que recibía una ovación tras otra e incluso se le hacía un vídeo homenaje. "Tenía una cosa pendiente, algo que no he resuelto y me gustaría que ahora lo pudiera hacer. Dar las gracias a Iñaki, darte las gracias por tu trabajo, por todo lo que estás dando y seguirás dando", le dijo Quiroga al saliente secretario general, en un congreso extraordinario enrarecido, lleno de emociones y contubernios.

El primer dato que se dio de la votación generó todo tipo de especulaciones: Quiroga logró un 72,8% de los votos válidos emitidos. No se aportó ningún detalle más, y de inmediato la líder regional subía al atril y era arropada por Mariano Rajoy, que se desplazaba a San Sebastián para dejar claro su respaldo. Y surgieron los rumores en los pasillos, y algunos cargos hablaron de "tongo". Ante la presión, la Organización dio más cifras:

  • Votos emitidos: 758 de los aproximadamente 900 compromisarios.
  • Válidos: 699
  • A favor de la candidatura única: 509
  • Blancos: 190
  • Nulos: 59

Los datos oficiales no son de por sí positivos. El castigo de la provincia de Álava, la más abstencionista, llevaba a Quiroga a quedarse muy por debajo del umbral de referencia de sus predecesores -el 80%-. La Organización se negó a informar de las cifras por provincias, aunque desde Génova se prometió a este diario que "nada" se ha falseado.

Antonio Basagoiti logró el 92,3% de los votos, María San Gil el 88% y Carlos Iturgáiz el 95%. Esto es, Quiroga se queda muy por debajo y queda claro que no controla la estructura de Álava -algunos de sus cargos no aplaudieron su discurso y otros ni fueron-. En el cónclave, Alonso Alonso parecía firmar la pipa de la paz, pero durante los últimos días ha mantenido un pulso muy duro con Quiroga. No dio un paso atrás hasta que María Dolores de Cospedal tomó cartas en el asunto. Fue entonces cuando se sumó al nombre de Nerea Llanos como nueva secretaria general.

"Cojo el mensaje", resumió Quiroga en presencia de Rajoy y Cospedal, que se quedó durante durante todo el cónclave, a diferencia de lo que ocurrió en Andalucía. En su discurso, la líder regional pidió disculpas: "Quiero empezar mi intervención pidiendo perdón a todos y cada uno de vosotros". Perdón "a todos los que os hayáis sentido ofendidos en este complicado tránsito hasta el congreso de hoy", continuó la líder regional, admitiendo la brecha, cosa que no es habitual en los cargos de la formación de centro-derecha. Aún dijo más: "Y perdón, por encima de todo, por dañar la imagen de unas siglas como éstas, las del PP vasco, a las cuales hemos dado sentido los aquí presentes, los que nos precedieron, y sobre todo, nuestros compañeros asesinados por ETA".

El intento de ofrecer una imagen de unidad era endeble, y se diluía en los pasillos, al hablar en privado con los cargos del partido. Quiroga se emocionó en varias ocasiones y no logró retener las lágrimas cuando Oyarzábal tomó la palabra. "Vas a seguir contando conmigo para lo que quieras. Voy a estar ahí", le dijo expresamente. Basagoiti, que se desplazó desde México para participar en el congreso, también reclamó unidad y "remar" junto a la presidenta.

Rajoy y Cospedal respaldan a Quiroga

Rajoy y Cospedal trataron de reforzar la tesis de que la crisis había pasado. "Gracias por haber superado las dificultades previas al congreso, que son las que hay siempre. Yo de esto algo sé y lo importante de las dificultades es superarlas", afirmó el presidente, mientras Quiroga sonreía. La número dos fue aún más allá, y citó expresamente a Oyarzábal: "Ya sabemos que se dicen muchas tonterías, pero sabemos lo importante que eres en el PP de toda España".

Cospedal avanzó que dará más responsabilidad al dirigente vasco a nivel nacional. "Le he pedido a Iñaki que, en el ámbito de sus responsabilidades, me ayude todavía más", afirmó. Actualmente, es el secretario de Justicia, Derechos y Libertades de la formación. "Necesitamos a gente de tanta valía, a vascos de tanta valía, trabajando conmigo Iñaki, que me vas a ayudar todavía más", sentenció. Entonces, el auditorio se puso en pie, y él saludó y dio dos besos a Quiroga, con cara de póquer.

La sensación en el cónclave es que no se había podido hacer peor; se cierra en falso la crisis. "Todo está muy caliente, ha sido muy duro", en opinión de un alto cargo. Rajoy llegó para participar en una comida previa a la clausura y Cospedal retrasó su marcha, pero nada sirvió para conseguir la tan ansiada foto de la unidad. El rumor de un pucherazo enrareció más el ambiente, hasta el punto de que un portavoz de Génova tuvo que negarlo.

"Permitirme que le dé la enhorabuena a Arantza. El reto no es fácil, pero vas a tener el apoyo de todo el partido", aseveró Rajoy, que pudo palpar las tensiones más allá de las sonrisas forzadas. "Estoy absolutamente convencido de que lo harás muy bien", dijo, con el apoyo "del PP vasco y el de toda España". Y aún remató con una Quiroga emocionada, todavía tocada: "Ten la absoluta certeza de que tendrás mi apoyo, el primero, y te agradezco el paso adelante".

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