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Rajoy mantiene sus dudas sobre reformar la Constitución pero no lo descarta

El presidente verá a Sánchez el lunes 28, a los agentes sociales el 29 y a Mas el 30. Está dispuesto a hablar pero "la consulta no se va a celebrar".

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El presidente verá a Sánchez el lunes 28, a los agentes sociales el 29 y a Mas el 30. Está dispuesto a hablar pero "la consulta no se va a celebrar".
Mariano Rajoy, en una imagen de archivo en la Moncloa.

Mariano Rajoy únicamente cierra una puerta: la de la celebración de la consulta del 9 de noviembre. Por ilegal, el Gobierno pondrá en marcha los mecanismos a su alcance para impedirla. "Todos los escenarios están previstos", aseguran al más alto nivel. "No seré el presidente con el que España se rompa", suele decir Rajoy. Si bien, a partir de ahí, está abierto al diálogo. Mientras, los barones del PP ya le advierten: no permitirán más beneficios para Cataluña.

Cuando el presidente baje las escalinatas del palacio de la Moncloa para recibir a Artur Mas, el miércoles 30 a las 11 de la mañana, ya habrá despachado con Pedro Sánchez largo y tendido. Será el lunes 28 a las 5 de la tarde, tras ser ratificado como secretario general del PSOE. Antes de citar al líder regional también se habrá visto con los agentes sociales -esto es, sindicatos y patronal- un día antes. Y son conocidas las presiones que está ejerciendo el mundo empresarial ante la amenaza de secesión.

El presidente quiere sellar con Sánchez "al menos" las líneas básicas de una estrategia común con respecto a Cataluña. En otras palabras, en voz de un asesor gubernamental, "dejar claro que no se puede ir contra las leyes y que la soberanía reside en el conjunto de los españoles". Y Rajoy cree que el nuevo líder socialista se adherirá a esta máxima, que le permitirá exhibir músculo político ante Mas.

Debate sobre la Constitución

Alcanzado este acuerdo, el presidente no descartará ante Sánchez la posibilidad de una reforma de la Constitución. Es su "vía de salida" y "bandera electoral", le reconocen en la Moncloa. Si bien, está por ver si desde el Gobierno se modifica en algo su discurso o se mantiene que hoy no se dan las circunstancias propicias para abrir ese melón. Por lo pronto, José Manuel García Margallo pidió recientemente un informe para analizar posibles escenarios de reforma de la Carta Magna y el ministerio de Justicia quedó al margen. El titular de Exteriores estaría abogando, según algunas fuentes, por dar el paso y modificar el texto. En el seno del PP también existen algunas voces que apuntan a la necesidad de no cerrarse en banda: "en algún momento tendremos que plantearnos esta opción".

Rajoy escucha a todos y mantiene abiertas las distintas posibilidades, pero de momento no da señales -o, al menos, así lo deslizan varios de sus ministros- de que esté dispuesto a tocar la Constitución a medio plazo. Antes, tendría que producirse un pacto PP-PSOE a este respecto, y del lado gubernamental siguen sin ver muy claro el proyecto socialista. Públicamente, María Dolores de Cospedal ya ha rechazado esta vía.

Sea como fuere, el presidente está por la labor de mantener una buena relación con Sánchez -a pesar de que las elecciones están a la vuelta de la esquina- y ceder si le es posible. Todo por recibir a Mas con una sola voz en la que aglutine a populares y socialistas.

"No" rotundo a la consulta

Al líder catalán, el presidente no le dirá "nada que ya no sepa", según un portavoz de Moncloa. "Vamos a hablar, pero yo no voy a hacer aquello que ni puedo ni debo hacer", resumió el propio Rajoy en su última declaración pública. Para el presidente, es un "debate absurdo" plantear la posibilidad de cambiar la pregunta o la fecha de la consulta. "El referéndum no se va a celebrar", repite. A partir de ahí, no acota el diálogo y el modelo de financiación aún no se ha tocado, por poner un ejemplo.

El problema es que, a priori, a Mas no le vale otra cosa que hablar de la consulta. "Su disponibilidad es hablar de todo y nos gustaría escuchar esto también por parte del Gobierno español. Estamos convencidos de que al diálogo no se le pueden poner condicionantes previos, uno tiene que estar dispuesto a hablar de todo", en palabras de Francesc Homs, portavoz de su gabinete. Pero la Moncloa insiste: esa puerta está cerrada.

Así pues, y a pesar de la enorme expectación mediática y política, en algunos sectores del PP cunde el escepticismo ante el despacho del día 30. En resumen de un diputado: "ni Mas va a decir ahora que retira la consulta ni mucho menos Rajoy va a permitir que se celebre". A día de hoy, el Ejecutivo se mantiene en el escenario de que la Generalidad mantendrá su hoja de ruta y habrá recurso ante el Tribunal Constitucional. Ésa sera la verdadera prueba de fuego y la duda es si Mas dejará entrever al presidente que, entonces, dará un paso atrás.

Si no hay consulta, se abrirá la negociación. En los círculos políticos se habla prácticamente de todo: desde una financiación más ventajosa a mayores competencias. Sobre esta posibilidad, Luisa Fernánda Rudi y otros homólogos del PP lanzaron un aviso muy claro a Rajoy: "no apoyaremos nunca una reforma constitucional que suponga privilegio sobre unas comunidades sobre otras o que avale modelos que ofrezcan comodidad a Cataluña frente a otras regiones". En Moncloa aseguran que no hay nada cerrado y que, en todo caso, lo primero sería retirar la consulta.

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