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España existe: miles de catalanes gritan libertad en el centro de Barcelona

La manifestación a favor de la unidad y en contra del proceso separatista descoloca a los partidos y organizaciones del 9N.

(Barcelona)
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La manifestación a favor de la unidad y en contra del proceso separatista descoloca a los partidos y organizaciones del 9N.
Barcelona celebra el día de la Hispanidad

España existe. Después de casi cuatro décadas de adoctrinamiento escolar, inmersión lingüística, segregación cultural, negación y censura, decenas de miles de catalanes se han manifestado en el Día de la Hispanidad para mostrar que son españoles, que quieren seguir siendo españoles y que frente a la independencia exigen libertad, tolerancia e inteligencia. No es un movimiento de masas, no hay medios de comunicación detrás, ni casi partidos. Es una resistencia civil, una voz que se une a otras, un himno sin letra, la reivindicación de una Cataluña distinta, diferente y normal, sin días históricos cada semana, sin alardes de masas separatistas, sin imposiciones, libre, española y europea.

Que miles, decenas de miles de ciudadanos catalanes, se junten en el centro de Cataluña, bajo el más absoluto bloqueo informativo, contra el discurso dominante, contra la imposición de las banderas separatistas es un éxito que cuestiona de raíz la supuesta existencia de una mayoría absoluta a favor de romper España. El Doce de Octubre de 2014 en la plaza de Cataluña ha sido una refutación del 9-N, una demostración inapelable de que el discurso de Jordi Pujol, Artur Mas y Oriol Junqueras no es del todo hegemónico. Hay bolsas de resistencia, hay refractarios, quedan personas que no comulgan con esa visión del cosmos en la que España nos roba y Cataluña lleva trescientos años bajo la bota hispánica; a pesar del bombardeo masivo del nacionalismo, en las escuelas, en la televisión, en los periódicos y en los centros de trabajo.

Sean más o menos de cien mil, asistir a una manifestación a favor de la idea de España en Cataluña, de cualquier idea de España, es un acto absolutamente incomparable con la presencia en un concentración a favor de la independencia. España, en Cataluña, es la clandestinidad en política; el extranjero, según TV3; el pasado ominoso en los colegios y una losa económica, cultural y hasta moral en los medios catalanes. De ahí el valor resistencialista de los ciudadanos que llenaron este domingo el centro de Barcelona. En una ciudad tomada por las banderas independentistas, una congregación de una decena de personas con cuatro banderas españolas es heroísmo, disidencia en estado puro, una muestra de conciencia civil, de ciudadanía y de valentía, tenacidad y desprendimiento que augura baches y dificultades al denonimado "proceso" separatista.

Ni la política ni la empresa en Cataluña han estado a la altura de esa parte de la ciudadanía que responde cada vez con más intensidad al hostigamiento nacionalista, que cuestiona el discurso "nacional" y que está empezando a dejar de ser silenciosa. Barcelona fue el nervio del Doce de Octubre en España, el escenario de una reivindicación sobre el futuro común, la solidaridad y la libertad entre españoles.

La persistencia de la reivindicación de una Cataluña española, el hecho de que el Doce de Octubre se celebre en Barcelona con más intensidad cívica que en cualquier otro lugar de España y la menguante asistencia a las exhibiciones independentistas alimentan la inquietud en las fuerzas nacionalistas, que dilucidan cómo presentar ante sus bases el colapso legal, administrativo y funcional del 9-N.

En los días previos a la celebración del Doce de Octubre, TV3 sembró sus partes meteorológicos -a cargo de un hermano imputado por negocios con los Pujol del consejero de Trabajo, Felip Puig- de predicciones sobre un diluvio sin precedentes en Barcelona a la hora de la manifestación españolista. Lució un sol espléndido.

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