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La operación Púnica deja al PP de Madrid en estado de shock

Sorprendidos, desanimados e indignados, para los populares del Madrid la operación Púnica ha sido un golpe durísimo.

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La noticia del día de este lunes ha conmocionado al Partido Popular: la detención de Francisco Granados y otros seis alcaldes de Madrid ha caído como una bomba tanto dentro de la Comunidad –"no sabíamos nada, lo han llevado muy bien", aseguraba una fuente desde la Puerta del Sol- como en las estructuras del partido.

La mejor prueba de la sorpresa en el partido era la reacción de la propia Esperanza Aguirre, que saludaba con un gran "¿cómo?" el anuncio que le hacían miembros de su equipo. Según ha podido saber Libertad Digital, la presidenta del PP ha calificado la noticia de dramática, pero también ha querido recordar que ella "ya había perdido la confianza" en Francisco Granados hace tres años.

No obstante, en una rueda de prensa vespertina convocada de urgencia, se ha mostrado "avergonzada", ha asumido la responsabilidad por haber aupado a Granados y ha pedido perdón "a los ciudadanos y a los miles de votantes".

Desánimo

Quizá la comparecencia de Aguirre lograse que los ánimos en el PP de Madrid mejorasen a última hora de la tarde -"lo necesitábamos", nos decían en la propia sede de Génova-, pero el partido pasó este lunes uno de los días más difíciles que se recuerdan, y eso a pesar de que Francisco Granados no era, ni mucho menos, uno de los hombres más queridos entre los populares.

"No tenía amigos en el Consejo de Gobierno ni en el partido –nos revela una fuente en la Comunidad de Madrid que prefiere mantenerse en el anonimato- pero nadie sospechaba una corrupción de ese tipo, aunque sí que hubo algunas dudas con el tema de los espías". La misma fuente admite que puede que lo desvelado ahora influya en su juicio, pero que en cualquier caso la impresión que daba en muchos ámbitos del partido era que "quería correr mucho y se le veían malas artes".

Un exceso de ambición que acabó pagando: "Perdió la confianza de la presidenta casi tan rápido como la ganó", nos dice nuestra fuente que recuerda la "brutal campaña de descrédito" contra Ignacio González que emprendió Granados "y luego también contra la propia presidenta. Lo fue todo, pero todo lo perdió", concluye.

"Estamos deslegitimados"

Un diputado en la Asamblea regional nos comenta, antes de escuchar a Aguirre, de algo en lo que la líder popular incidirá en su intervención ante la prensa: "Estamos deslegitimados, no tenemos la confianza del nadie, aunque se tomen medidas regeneradoras", apunta presa del desánimo.

No obstante, el mismo diputado recalca que "ha sido lucro personal, no es una trama del partido, esto son una serie de listos que se aprovecharon" de sus posiciones de privilegio.

El análisis que hace es que "esto da alas al comunismo en Madrid", en referencia a Podemos, y que casos como este "dejan el partido para los restos" y son especialmente hirientes, tanto para los afiliados como para los demás cargos públicos: "Que el secretario general de tu partido sea corrupto es como cuando Roldán robaba a los niños de la Guardia Civil", explica indignado, "mangar a la gente que confía en ti es doble delito" y todo el mundo confía en un cargo, el de secretario general, que "es como la alma mater del partido".

"Granados lo metió en muchos ayuntamientos"

El diputado regional con el que hablamos apunta dos datos interesantes, el primero nos aclara en parte el papel que ha podido tener Granados en la trama: "Trajo al PP al empresario –en referencia a David Marjaliza, socio del exconsejero y uno de los detenidos en la operación policial- y lo fue metiendo a la vez en muchos ayuntamientos".

Además, alerta, "ahora empezarán a salir alcaldes que han trabajado con esta empresa sin que hubiera nada ilegal, pero que van a pagar el pato igual" porque nadie creerá sus explicaciones.

Un miembro de la ejecutiva nacional de los populares nos transmite su indignación, no exenta de cierto desánimo: "No es que sea la gota que colma el vaso, pero piensas en los afiliados y los concejales que se están dejando los cuernos -explica en conversación telefónica- en los concejales del País Vasco que se han dejado la vida literalmente, los del resto de España que no cobran, los 800.000 afiliados... ¿cómo le pides a esta gente ahora que se pongan a trabajar para unas municipales?".

La reacción "ha sido rápida"

Su lectura es, por tanto, que la respuesta debe ser contundente, pero tampoco tiene muy claro "qué se le puede pedir a un partido" más allá de algo que considera inminente: "Los expulsarán a todos y a los que tengan cargo se les pedirá que abandonen sus responsabilidades".

Nuestro interlocutor no está seguro de que esta actuación sirva para mejorar mucho la maltrecha imagen del partido, pero sí se muestra convencido de que "estamos en una etapa en la que la desafección es absoluta y no se puede hacer otra cosa".

No obstante, también quiere destacar que en su opinión "la reacción rápida" tanto a nivel "regional como nacional, no veo mucho conflicto" y sí que todo el mundo "está concienciado de cuál es la situación".

Lo más sorprendente para él es que el escándalo haya surgido en los dos últimos años, cuando ya se había destapado el caso Gürtel: "Esto ha empezado después de que apareciese en los medios la Gürtel y, con todo lo que ha caído hay que tener cuajo para meterse en chanchullos".

Pidiendo mano dura

Tal y como ha hecho Aguirre en su rueda prensa todo el PP madrileño en bloque parecía este lunes pedir que se responda con mano dura ante este caso de corrupción, indignados por un lado y por el otro conscientes de que la opinión pública no va a tolerar tibieza alguna.

Del mismo modo, y de forma completamente espontánea, media docena de responsables de distintos niveles del partido con los que ha hablado Libertad Digital han coincidido en señalar el del alcalde de Collado Villalba como el caso más sorprendente entre los detenidos.

"Esto parece más una trama de ayuntamientos del sur –nos decía un cargo en la Comunidad de Madrid poco después de estallar el escándalo- no sé qué hace ahí el alcalde de Collado". Otro se mostraba todavía más duro: "Es incomprensible, es el típico fichaje desde el sector privado, un empresario que había tenido éxito y que llegaba después a la política, lo que muchas veces reclamamos que sea más habitual".

En los próximos días, según se vayan desvelando más detalles de la trama, quizá se puedan tener más respuestas a estas dudas.

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