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Rajoy fuerza la dimisión de Mato horas antes de explicar sus medidas contra la corrupción

Gürtel termina con Mato. El auto de Ruz, que quiere sentarla en el banquillo, fuerza su dimisión tras una larga tarde de tensión en Moncloa.

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Gürtel termina con Mato. El auto de Ruz, que quiere sentarla en el banquillo, fuerza su dimisión tras una larga tarde de tensión en Moncloa.

Mariano Rajoy decidió no sostener más a Ana Mato al frente del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Era sacrificarla o que todo el peso recayera sobre él. El presidente acudía este jueves al Congreso de los Diputados para presentar su hoja de ruta contra la corrupción y el auto de juez Pablo Ruz -queriendo sentar en el banquillo a Mato por lucrarse presuntamente de dinero de Gürtel- era demoledor a ojos del Ejecutivo. Poco antes de las ocho de la tarde, y tras unas horas de enorme tensión interna, la ministra anunciaba su dimisión a través de un escueto comunicado.

En un primer momento, el equipo de Mato quiso tapar la hemorragia redactando un comunicado de perfil técnico en el que se insistía en que el escrito de Ruz era "más de lo mismo" y que la ministra ni había cometido delito alguno ni conocía el origen de los negocios de Jesús Sepúlveda, su exmarido y epicentro de tormento personal. Pero ya a esa hora -antes de las tres- la decisión del juez abría todos los medios digitales y en Moncloa saltaron las alarmas. Presidencia optó por parar en seco el texto de Sanidad: Rajoy quería ver a la ministra.

En un contexto distinto, con un comunicado habría bastado -ya ocurrió en el pasado, y también por el caso Gürtel-, pero no ahora. La ministra se desplazó a la Moncloa y, como en al menos una ocasión anterior, puso el cargo a disposición de Rajoy. La dimisión era "irrevocable". Y el presidente, pese a la relación de amistad que le une con Mato, no lo dudó. "El desgaste político no es asumible", coincidieron. La foto de la ministra cabizbaja en el pleno sobre la corrupción hubiera sido "terrible", según no pocos cargos consultados.

"He decidido presentar mi dimisión como ministra. No quiero, bajo ningún concepto, que mi permanencia en esta responsabilidad pueda ser utilizada para perjudicar al Gobierno, a su presidente ni tampoco al Partido Popular", se lee en el texto remitido por Mato a los medios. La ministra está destrozada, según algunas fuentes. "No hizo nada malo. Su relación con Sepúlveda era inexistente y todo el mundo sabe que no se podían ni ver, que lo pasó muy mal", insiste su entorno.

Según las fuentes consultadas, no hubo pulso entre Rajoy y Mato. Ella siempre ha estado a su lado: primero -y muy especialmente- en los meses previos al convulso congreso de Valencia, después en la vicesecretaría de Organización y, finalmente, en Sanidad. Aunque fue pisar por primera vez el ministerio y algunos en el Gobierno -incluso en el propio gabinete- ya deslizaban que su nombramiento iba a acarrear problemas. Primero, porque ya se atisbaba que los negocios de Sepúlveda eran feos pero, también, porque la consideraban poco adecuada para una cartera tan importante.

Desde entonces, su marcha se ha murmurado en más de una ocasión. Un ruido alimentado por los muchos enemigos internos. Su enemistad con Soraya Sáenz de Santamaría se hizo manifiesta cuando la vicepresidenta asumió la respuesta de la crisis del Ébola. Mato nunca entendió por qué no pudo ser ella quien anunciara la creación de una comisión especial. En Génova, ya en tiempos previos a ganar las elecciones, sus encontronazos con María Dolores de Cospedal eran constantes. Ni una de la otra salieron a su rescate cuando lo necesitó, y eso es un vacío muy grande a tenor del poder que ambas manejan en el PP.

Mato se va reiterando que no se le imputa ningún delito ni se le atribuye responsabilidad penal alguna. Esto es, que ella siempre ha estado al margen de los tejemanejes de su exmarido. Si bien, no dio la cara ante los medios de comunicación y optó por un comunicado. De momento, seguirá siendo diputada y formando parte del Comité Ejecutivo del partido.

Ahora, Sáenz de Santamaría toma las riendas del departamento de Sanidad hasta que haya nuevo ministro, previsiblemente el miércoles. Puede haber fricciones internas: el responsable de la materia del PP es un declarado cospedaliano, José Ignacio Echániz. Del ministerio destacan dos nombres: Susana Camarero -próxima a Mato- y Pilar Farjas. Será el presidente quién tomará la decisión. Un Rajoy que ha apeado a Mato -su amiga, leal, de gran confianza- para sobrevivir y tratar de marcar este jueves un punto de inflexión en la lucha contra la corrupción.

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