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O pactos o una legislatura muy corta: los planes del PP tras las generales

El PP cree que podrá seguir gobernando tras las generales de final de año, pero admite que perderá la mayoría y evalúa diferentes escenarios.

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El PP cree que podrá seguir gobernando tras las generales de final de año, pero admite que perderá la mayoría y evalúa diferentes escenarios.

En el Partido Popular se da por hecho que Rajoy apurará los plazos para convocar las elecciones generales en diciembre, de hecho algunas voces hablan ya del domingo 13 como fecha más probable.

La intención del presidente del Gobierno es aprovechar al máximo los meses de recuperación económica que todos los analistas prevén a partir de ahora, en la seguridad de que un fuerte descenso del paro en este 2015 catapultará las opciones electorales del PP en las elecciones.

Así, con la economía empujando y con un PSOE que no remonta y un Podemos que según los analistas de Génova –y así lo apuntan muchas encuestas- está empezando a desinflarse, en el PP no hay ninguna duda de que será el partido más votado en diciembre.

Pactos tras las elecciones

Sin embargo, incluso en este escenario, los populares son conscientes de que llegar a la mayoría absoluta es muy difícil, y ello a pesar de que con la irrupción de un tercer gran partido los expertos en encuestas sitúan la frontera de la mayoría absoluta en un porcentaje muy inferior al que ha sido necesario hasta ahora.

Sí confían en obtener un resultado que haga imposible cualquier otra combinación para gobernar: Rajoy podrá ser reelegido presidente aunque para ello sería necesario el apoyo, probablemente en forma de abstención, de otro grupo.

Según las fuentes consultadas por Libertad Digital, las preferencias de Rajoy están claras: le gustaría llegar a un pacto con el PSOE que no sólo permitiese la investidura sino que diese estabilidad al gobierno resultante. Una estabilidad que se basaría en poder aprobar las leyes fundamentales y, por supuesto, los Presupuestos Generales del Estado, la ley que Rajoy siempre ha señalado como medida de la fortaleza de un gobierno.

El PSOE es el preferido, pero los populares también son conscientes de que podría no cumplir los requisitos para dar esa estabilidad necesaria. Y es que vistos desde el otro lado del hemiciclo, en este momento los socialistas son sobre todo una serie de incógnitas: ¿llegará a las elecciones? ¿con qué candidato? ¿con qué secretario general?

Por otro lado, y siempre dependiendo del resultado electoral, en las últimas semanas se empieza a valorar la posibilidad de otros pactos: si bien no con las minorías nacionalistas a imagen del acuerdo que permitió a José María Aznar llegar al Gobierno en 1996, pues en este caso tanto CiU como PNV son muy distintos a aquellos.

Sí se empieza a ver posible, sobre todo a raíz de sus espectaculares cifras en algunas encuestas y su gran éxito en la presentación del programa económico esta misma semana, otra opción que se contempla es el pacto con Ciudadanos. Aunque por el momento la consigna esté siendo atacar a los de Albert Rivera, que están creciendo sobre todo a partir de exvotantes del PP, también hay personas dentro del partido –por supuesto fuera del círculo cercano de Rajoy- que estiman que esta alianza sería "buena para España", si bien no parece muy del gusto de la dirección popular y, por otra parte, con los actuales pronósticos electorales aún está lejos de ser suficiente para dar estabilidad a un gobierno.

El plan B: gobierno en minoría por poco tiempo

El análisis de los populares incluye otra alternativa interesante que se correspondería con un escenario en el que el resultado electoral fuese algo peor de lo esperado, pero que aún así permitiera la investidura de Rajoy.

En este caso el PP gobernaría en minoría, pero sin poder asegurar la gobernabilidad durante una legislatura completa en las mesas de análisis de los populares se empieza a hablar de lo que podríamos denominar un plan B: una legislatura extraordinariamente corta, aproximadamente un año y medio, para una nueva convocatoria electoral a mediados de 2017.

El plazo estaría marcado por los PGE: los 2016 se podrán aprobar con la actual mayoría parlamentaria antes de la convocatoria electoral, pero los de 2017 no pasarían el filtro de un parlamento dividido, por lo que para ese año habría que prorrogar los del próximo y esa sería la razón, y la excusa, para una nueva convocatoria electoral.

Lo mejor de esta opción, siempre dentro del análisis de los populares, es que ese plazo de año y medio consolidaría aún más la recuperación económica, y con ella las opciones electorales de los populares, que creen que en 2017 podrían acercarse de nuevo a la mayoría absoluta.

El diagnóstico, además, pasa porque ese plazo y esa recuperación desinflaría las opciones de Podemos, por lo que esas elecciones podrían significar una vuelta al bipartidismo, sólo 18 meses después de su peor momento.

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