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Los miedos de Rajoy al día después de las elecciones en Andalucía

Cerradas las urnas, se hará un primer análisis de situación. Si va mal en Andalucía, Rajoy intentará pasar página: hablará a los suyos el lunes.

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Cerradas las urnas, se hará un primer análisis de situación. Si va mal en Andalucía, Rajoy intentará pasar página: hablará a los suyos el lunes.
Arenas, Cospedal, Rajoy y Moreno, en primera fila, en un acto de partido en Andalucía | Tarek

En Génova se preparan para un trago difícil. Se sigue asegurando que los tracking -los sondeos de poca muestra que encargan a diario en Andalucía- reflejan un acercamiento del PP al PSOE. Hablan, incluso, de la posibilidad de "un empate técnico". Exclaman una y otra vez, en Madrid y en Sevilla, que "todo está muy abierto", el número de indecisos es muy elevado y "podemos dar la sorpresa". Pero, por si acaso, también se preparan para un escenario adverso.

En las últimas elecciones andaluzas, en mayo 2012, se dio por descontado que Javier Arenas ganaría por mayoría absoluta. Habría sido el colofón a lo que se llamó "la ola del cambio". Pero los sondeos no acertaron y las primeras alertas no llegaron hasta el mismo día de las urnas: Arenas salió al balcón desconsolado, tocado, y aquello tuvo su lectura a nivel nacional. Fue la primera caída electoral de Mariano Rajoy en la época del rescate, la prima de riesgo y los ajustes.

Ahora, el contexto económico es mucho más favorable para el PP, pero las últimas encuestas publicadas auguran un resultado catastrófico en Andalucía. Y lo que ocurra este domingo se extrapolará a toda España, aunque el presidente insiste en que cada proceso electoral es distinto y no son comparables. "Vamos a ver lo que ocurre, los sondeos hoy son menos fiables que nunca, pero, como es lógico, estamos analizando todas las posibilidades", destacan desde la dirección nacional.

Sólo horas después del resultado, el lunes por la mañana, Rajoy ha convocado el Comité Ejecutivo Nacional, que reúne a barones y altos cargos. Allí realizará un primer análisis de lo acontecido en Andalucía y, en caso de que la cosa no haya ido bien, tratará de pasar página lo antes posible y poner el foco en los comicios de mayo. Esto es, en las autonómicas -con feudos clave a mantener, como Madrid, Valencia o Castilla-La Mancha- y locales.

Así, el mismo día de reflexión, el PP ya presentará el programa marco de las municipales y estos días Carlos Floriano se está trasladando a distintas comunidades -País Vasco y Aragón, entre ellas- para ir adelantando trabajo de campaña y que, un día después de las andaluzas, ya se esté hablando del siguiente proceso electoral.

¿Qué hacer con Ciudadanos?

Funcione o no la estrategia, el entorno del presidente reconoce que existe "temor" a lo que ocurra el domingo y las connotaciones que se extraigan. Lo primero, será comprobar qué ha ocurrido con los denominados "partidos emergentes" -Rajoy, el martes en Málaga, citó expresamente por primera vez a Ciudadanos y Podemos- y si el bocado ha sido tan grande como resaltan los sondeos. En Génova, dan por hecho que en las capitales y grandes ciudades el daño podría ser mayor, pero lo reducen en las localidades medianas y pequeñas. E insisten: "No sirven las encuestas".

En todo caso, el mensaje de campaña -más allá de dar por ganador a Juan Manuel Moreno en el debate electoral del lunes- pasa porque los indecisos se decanten por la papeleta azul. Es un grito político casi desesperado. "Ciudadanos es la marca blanca del PSOE", se alerta. "Todos están para apuntalar lo que hay, el PSOE", en palabras del propio Rajoy, que volverá el viernes a Sevilla.

Si los mejores pronósticos de Génova se cumplen, Ciudadanos entrará pero "no será clave". Pero, en caso contrario, internamente reconocen que habrá que darle "una vuelta" a la estrategia contra Albert Rivera. De hecho, en el PP de Madrid se incluyen bastantes matices al argumentario del partido en este sentido: Esperanza Aguirre, en vez de atacar, suele decir que lo que querría es que quienes componen Ciudadanos se fueran al PP.

También hay debate interno sobre los pactos postelectorales. Rajoy ya ha dicho que debería de gobernar la lista más votada -esto es, Susana Díaz en Andalucía según las encuestas- y que aspira a acuerdos "con el otro gran partido en España", en relación al PSOE. Como avanzó este diario antes de la campaña, interlocutores del presidente deslizaban que Moreno podría apoyar a Díaz a cambio de que, después, Pedro Sánchez hiciera lo propio con Rajoy. Pero en el PP hay también -de nuevo, especialmente en Madrid- quienes sugieren que "el aliado natural es Ciudadanos" y reclaman al más alto nivel "más cautela".

Sea como fuere, la noche del domingo se trabajará a destajo en Génova para que Rajoy sepa "qué ha ocurrido en Andalucía" y se pueda diseñar una línea de acción. El lunes, hablará ante los suyos. El resumen generalizado en su entorno es que "el PP se quedará a poco del PSOE, IU no irá tan mal y Ciudadanos y Podemos entrarán, pero no tan fuerte". Aunque nadie pone la mano en el fuego por ello. Y, por supuesto, se da por descontado que no se gana: "A Juanma le ha faltado tiempo".

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