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Pedro Sánchez cambia en sus mítines a Juana por una misteriosa Valeria

El líder socialista habla ahora de otra mujer que le cuenta sus problemas y que, como Juana, cambia de trabajo y de residencia según los días.

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Pedro Sánchez, de campaña. | EFE

Pedro Sánchez ha dejado de lado a Juana, la mujer que el mes pasado le contaba sus cuitas y cuyo ejemplo utilizaba en sus mítines para atacar al Gobierno de Rajoy. Tal y como descubrió el programa El Objetivo de La Sexta, Juana era un personaje que cambiaba de ocupación y de lugar de residencia según los días. Así, unas veces trabajaba de limpiadora de hoteles en las Islas Canarias y otras se dedicaba a labores de limpieza en un colegio de Alicante. En todos los casos, sin embargo, Juana era una mujer que lo estaba pasando muy mal por culpa del PP.

Pues bien, el programa de Ana Pastor descubrió anoche que Pedro Sánchez la ha dejado de lado y ahora utiliza en sus mítines el ejemplo de la madre de una tal Valeria que, como Juana, posee también el don de la ubicuidad.

Conocimos la existencia de Valeria en un mitin en Alcorcón. Allí Pedro Sánchez contó por primera vez la historia de esta chica gracias a que su madre se dirigió al líder socialista para pedirle ayuda. Según explicó en la villa madrileña, Sánchez encontró a Valeria en Barcelona, "en un barrio obrero de trabajadores"(sic).

Días más tarde, Sánchez viajó a Santiago de Compostela para participar un mitin de apoyo a los candidatos locales del PSOE. Allí Valeria ya no era catalana sino extremeña. La pobre trabajaba como dependienta en varios comercios "con dos contratos de cuatro horas cada uno de ellos".

La caravana electoral socialista llevó entonces a su líder a Calasparra, en tierras murcianas. En el mitin ofrecido en la localidad arrocera, Valeria resulta que ya no trabajaba con varias empresas sino en un solo comercio.

Poco después, en Durango, Pedro Sánchez volvió a modificar el relato del sufrimiento laboral de la pobre Valeria. En tierras vizcaínas explicó que la chica había trabajado 13 horas en un mes y había cobrado 65 euros.

Con tantos viajes y una vida laboral tan agitada como la de Valeria, a Pedro Sánchez se le olvidó hasta su nombre. Ocurrió en un mitin de Badajoz. Allí Valeria, la barcelonesa-extremeña, dependienta de uno o varios comercios, con uno o varios contratos, acabó convertida en Verónica. Sin embargo, no debemos dar este dato por definitivo. En esta última semana de campaña electoral a saber con qué nos sorprende la sufrida Valeria, la mujer que, según Pedro Sánchez, representa el castigo laboral que los "obreros trabajadores" padecen por culpa del PP.

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