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Fuga de importantes barones del PP mientras Aguirre anuncia una refundación "sin límites"

Rajoy observa cómo barones clave como Fabra, Rudi o Bauzá dan un paso atrás. Moreno apartará a varios alcaldes en Andalucía y Monago resiste.

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Rajoy observa cómo barones clave como Fabra, Rudi o Bauzá dan un paso atrás. Moreno apartará a varios alcaldes en Andalucía y Monago resiste.
Bauzá y Fabra en el Comité Ejecutivo del PP | EFE

Fin de ciclo. Mariano Rajoy pretende resistir, pero los veteranos del PP están de retirada. No se reeditará la fotografía del presidente con aquellos barones que concurrieron a las elecciones del pasado domingo. Un noqueado Alberto Fabra, que en el cierre de la campaña veía prácticamente imposible no poder gobernar la Comunidad Valenciana, no será jefe de la oposición. Aguantará hasta el próximo congreso regional. Y Rita Barberá deslizó a su equipo que "aún no" se va, pero fuentes al más alto nivel dan por seguro que lo hará "cuando convenga a los intereses de todos".

Mismo planteamiento se repitió en otras importantes plazas. José Ramón Bauzá en Baleares y Luisa Fernanda Rudi en Aragón no seguirán liderando el partido, aunque aguardarán a que las aguas se calmen para iniciar los trámites. Tampoco tiene pensado continuar en Castilla-La Mancha María Dolores de Cospedal, que dirigirá la secretaría general del PP hasta el congreso nacional. Incluso Juan Vicente Herrera, pese a poder gobernar con el apoyo de Ciudadanos, habría tomado la decisión de marcharse.

José Antonio Monago es uno de los pocos protagonistas del histórico éxito electoral de hace cuatro años que sí pretende aguantar al frente del PP de Extremadura. "Seguiremos luchando. Quien no lucha no vence", afirmó en conversación informal con este diario.

En Andalucía, Juan Manuel Moreno prevé hacer una profunda reestructuración. El PP "ha perdido un tanto de cercanía, frescura y conexión con los ciudadanos", dijo tras reunir al partido. Y anunció cambios "en todo lo que haya de cambiar estilos, formas, estrategias y también caras". Principalmente, en las capitales de provincia, donde se han perdido todas las mayorías absolutas. Juan Ignacio Zoido "está de retirada" en Sevilla y a Pedro Rodríguez -alcalde de Huelva, con más de 70 años- se le ha invitado a marcharse.

En las últimas horas, Rajoy despachó en persona o por teléfono con prácticamente todos sus barones, por lo que era perfectamente consciente de la desbancada que se avecinaba. Si bien, les pidió que, pese al portazo, guardaran las formas. En este sentido, su entorno recordó que los congresos regionales habitualmente se celebran tras el nacional, que en ningún caso se convocará antes de las elecciones generales sino a primeros de 2016. Bauzá no esperará tanto: su cónclave será tras las vacaciones de verano.

La refundación del PP de Madrid

En este lúgubre contexto, Esperanza Aguirre tomó la iniciativa. Anunció una refundación del PP de Madrid -bajo su batuta- una vez sean constituidas las instituciones locales, aunque en conversación informal con periodistas reconoció que Rajoy ha de dar el plácet para convocar un congreso extraordinario. "Los malos resultados me sirven de acicate para acometer los cambios necesarios", avanzó. Y serán tan profundos como inéditos. "Hay que abrir un proceso en el que participen todos los militantes que quieran impulsar una opción reformista liberal-conservadora como ha sido el PP estos 25 años. No habrá límites".

"Jamás me he aferrado a los cargos. Creo que es mucho más importante la regeneración", respondió sobre la posibilidad de que intente revalidar el cargo de presidenta, cosa que no descartó. En todo caso, sí que quiso enfatizar que podrán presentarse "todos" los que quieran, incluida Cristina Cifuentes, también defensora de un partido más democrático. Todo "se va a discutir", remató Aguirre, siempre crítica con "el dedo divino".

El PP se revuelve contra Rajoy

En paralelo, el Partido Popular pasó de la consternación al cabreo. Rajoy no convenció prácticamente nadie, como ya quedó de manifiesto minutos después de que concluyera el Comité Ejecutivo el lunes por la tarde. "No creo que vaya a hacer nada", mostró su frustración un alto a cargo. Y el ruido, ése que tanto detesta, fue a más con el paso de las horas.

La percepción de un importante número de esos barones hoy en retirada es que el presidente ha de hacer una mayor autocrítica y acometer cambios. "Caras nuevas, comparecencias masivas en los medios de comunicación y un plan para elevar la moral de nuestros afiliados, que han sido abandonados", según el resumen de un integrante del Comité. Fue Herrera el que copó todas las portadas por la mañana. "Le diría al presidente mírate al espejo y respóndete a ti mismo", contestó cuando en Onda Cero le preguntaron si Rajoy debía ser candidato a la Moncloa.

Se piden nuevas fórmulas –como las planteadas por Aguirre, que recibió críticas internas por no dimitir- y también cambio de rostros. En las comunidades y ayuntamientos se empezará a comprobar en los próximos meses, pero los cargos consultados creen que la dirección nacional necesita un impulso antes de las generales. Y se habla con intensidad de Pablo Casado. En campaña, ya llevó su nombre a los titulares José María Aznar, y ahora lo hacen otros como el propio Herrera.

"Habrá que tomar medidas", resumió Ana Botella, que en breve desaparecerá de la vida pública. "Está muy claro que nos acostamos de una manera el sábado por la noche y hemos amanecido de otra manera el lunes por la mañana. Hoy Madrid es más de izquierdas que la semana pasada", destacó ante los periodistas. "Sería engañarnos a nosotros mismos no decir que el resultado ha sido muy malo", sentenció.

Ante la oleada de críticas, fuentes próximas al presidente pidieron tiempo para hacer un análisis sosegado de los resultados. A partir de entonces, se tomarán decisiones, si bien el propio Rajoy acotó el problema a la tan manida cuestión de la comunicación y, en el Senado, volvió a sacar pecho de que el PP fue la primera fuerza política. Aún más, según su diagnóstico, el PP tiene opciones de sacar un resultado más que aceptable en las próximas elecciones generales.

En síntesis, el partido dio una imagen de caos, de derrumbe. "Si Rajoy quiere seguir, y tiene toda la legitimidad para hacerlo, antes tiene que soltar lastre y desprenderse de algunos ministros que están achicharrados por mucho que sean amigos", dijo uno de los nuevos barones. El decano Pedro Sanz, que en principio mantendrá el control en La Rioja, fue uno de los pocos que dio la cara por el presidente públicamente. En privado, todo se vio muy negro. "Parecen los mejores tiempos de la UCD", ironizó un destacado dirigente.

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