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Rajoy recupera la dirección de Génova con Moragas como hombre fuerte

Moragas se convierte en hombre fuerte en detrimento de Cospedal. Arenas sigue y Floriano es sacrificado. Entran en la cúpula Casado y Maroto.

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Mariano Rajoy volverá a presidir el Comité de Dirección del PP. Es su forma de regresar al partido, de controlarlo y de mejorar la coordinación con el Gobierno. En síntesis, quiere que nada se le escape tras una legislatura en la que maitines dejó de tener prácticamente importancia convirtiéndose en noticia las rencillas entre sus integrantes y con Soraya Sáenz de Santamaría, que ha pilotado la Moncloa.

Ahora, cerca de cuatro años después, Rajoy quiere ejercer de jefe, que todo pase por él, tanto en Génova como en el Ejecutivo. Pese al ruido interno, mantiene a María Dolores de Cospedal como secretaria general, pero le quita el papel principal. Él será quien presida la reunión del partido semanalmente, cosa que sólo ha hecho una vez desde que entró en Moncloa. Barones consultados por este diario dieron por descontado que Cospedal dejará el cargo en el congreso nacional, que se mantiene para primeros de 2016. Esto es, tras las generales.

Al lado de Cospedal, seguirá sentándose Javier Arenas. Rajoy es consciente de que no se entienden. Más aún, de que con el paso de los años han ido distanciándose de manera irremediable. Pero, pese a saber que la número dos no quiere al andaluz, sigue confiando en él. Ya le incluyó en su comitiva en la campaña de las municipales y autonómicas, y fue Arenas el que ha controlado las negociaciones para la constitución de los ayuntamientos.

Salvados los dos pesos pesados de maitines, aunque con Cospedal en aparente retirada, Rajoy sólo sacrificó a Carlos Floriano, que fue la sorpresa del congreso de Sevilla, el último que se ha celebrado. Su sustituto al frente de la vicesecretaría de organización será Fernando Martínez Maillo, amigo personal del presidente -que no de Juan Vicente Herrera- que actualmente ocupa la presidencia de la Diputación de Zamora. Floriano, que a partir de ahora será portavoz adjunto del Grupo Popular en el Congreso, dio las gracias al Comité Ejecutivo, y éste le respondió con un sonoro aplauso.

Esteban González Pons también pierde la vicepresidencia de Estudios y Programas, pero seguirá en la cúpula en calidad de portavoz del PP en la Eurocámara. Para este cometido, Rajoy elige a la joven Andrea Levy, que ostenta dicho puesto en la estructura catalana y ya brega en tertulias, como la del programa matinal de RAC1. Es muy próxima a Jorge Moragas, a quien le ha hecho muchos informes.

Los denominados "jóvenes" entran con fuerza, y para ello el presidente crea dos vicesecretarías nuevas. Tal y como avanzó este diario, Pablo Casado será la nueva imagen de la formación. Esto es, Cospedal previsiblemente no volverá a comparecer en rueda de prensa. Rajoy le convierte en vicesecretario de Comunicación, y ello pese a su pasado aznarista y aguirrista. Según desveló en esRadio, se lo comunicó este mismo jueves, horas antes de que diera inicio el Comité. La otra vicesecretaría, la sectorial, recae en manos de Javier Maroto, exalcalde de Vitoria y próximo a Alfonso Alonso, que seguiría a la espera de los ajustes en el Gobierno.

Jorge Moragas cierra los nombramientos. Asumirá la dirección de la campaña para las elecciones generales, un puesto clave que eleva aún más su influencia, toda vez que es también el jefe de gabinete, con rango de secretario de Estado. Esto es, será la sombra de Rajoy tanto en la Moncloa como en el partido; el que le susurre sobre las cuestiones clave y le ayude a coordinar más la labor de ambas casas. Moragas ya ha aclarado que pretende trabajar en la sombra, como hasta la fecha.

Rajoy cree que puede ganar

"Voy a implicarme en esta etapa mucho más en la vida del PP", proclamó Rajoy ante barones, ministros y altos cargos, reunidos de forma extraordinaria en Génova13. Sólo faltó Esperanza Aguirre, de viaje familiar. Tanto en su intervención en abierto como después en privado, Rajoy se declaró dispuesto a presentar los Presupuestos Generales del Estado, por lo que no adelantará las generales. Quiere apurar hasta el final para intentar que la ciudadanía vuelva a confiar en el PP. "No hay más que imaginar el escenario que se abriría en nuestro país si llega el frente anti-PP", alertó tanto a los suyos como a la opinión pública.

Según su diagnóstico, la hecatombe electoral el 24M se produjo primero por la corrupción y, también, porque la recuperación todavía no ha llegado a todos. El resto, a su juicio, son cuestiones secundarias. Muchos de los votantes se quedaron en casa, según dijo, mientras que hubo una fuga de votos por el centro. De ahí los nuevos rostros de perfil "centrista", como el de Maroto.

En todo caso, Rajoy cree que el PP puede ganar con él como candidato a la Moncloa. "Hay muchos aspectos muy positivos", dijo sobre el análisis de las elecciones municipales autonómicas. "Somos la primera fuerza política en votos" mientras que "el PSOE ha tenido el peor resultado de su historia", afirmó. Y, lo más importante, entiende que los resultados no son extrapolables con unas generales.

"Debemos salir más, hablar más, explicarnos mucho más", destacó, aunque no compareció en rueda de prensa sino que los informadores siguieron su intervención principal -hubo partes a puerta cerrada- a través de un plasma de televisión. Según Rajoy, existe un relato de éxitos que contar "con humildad", y Casado se comprometió a llenar las tertulias de radio y televisión con cargos del PP.

A partir de hoy, el partido se pone en marcha. En julio, celebrará una conferencia política, que no un congreso. Ante sus barones, Rajoy prohibió expresamente que se celebren hasta las generales. "Tenemos que ganar las elecciones y ganarlas con claridad. Es nuestra obligación. Tan importante como como ha sido la recuperación es ganar con el margen suficiente para no dar marcha atrás en esa tarea", zanjó el presidente.

Nada se sabe de los ajustes del Ejecutivo, aunque desde el entorno del presidente se insistió en rebajar las expectativas. Serán mínimos, ya que "lo que funciona bien no hay por qué cambiarlo". En principio, Sáenz de Santamaría seguirá siendo vicepresidenta y portavoz, aunque Rajoy pretende controlar más lo que ocurre en Moncloa y ser el que dé las buenas noticias. En palabras de un veterano, "Rajoy y más Rajoy" de aquí a que se abran las urnas.

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