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Rajoy inicia la precampaña: Sánchez e Iglesias llevarán a España “a la pesadilla”

El presidente avisa: o el PP o el caos. Y pone a Grecia como ejemplo. En clave interna, asegura: "Cambiaremos lo que haya que cambiar".

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Rajoy inicia la precampaña: Sánchez e Iglesias llevarán a España “a la pesadilla”
Mariano Rajoy este sábado, en la Conferencia Política del PP. | Tarek

Mariano Rajoy abrió la precampaña advirtiendo de que, sólo con él en la Moncloa, España podrá lograr los 20 millones de puestos de trabajo al final de la próxima legislatura. "El empleo es la base sobre la cual se fundamenta todo lo demás", se reafirmó. Entró en el cuerpo a cuerpo con Podemos, formación a la que acusó de querer convertir al país en la Grecia actual, y con el PSOE, por "legitimar" con sus pactos la hoja de ruta de la izquierda radical. Y se reivindicó sin descanso, pero dejando la puerta abierta a democratizar más el PP.

En la clausura de la conferencia política, el presidente se encontró con un partido que clama por una mayor participación interna, que quiere reformar el Senado y que aboga por cambiar la ley electoral para que gobierne la lista más votada. Según dijo, ha escuchado las reclamaciones, que serán tenidas en cuenta en el programa electoral, que se presentará en septiembre. "Cambiaremos lo que haya que cambiar", aseguró con su gabinete gubernamental y los barones regionales en primera fila ofreciendo una foto de unidad.

Rajoy no asumió ningún compromiso concreto para hacer suyo el sistema de "un militante, un voto", pero recalcó que no acepta "lecciones" de los partidos de la oposición. "Aquí todo el mundo presume de primarias" pero "sólo se ven remedos de plebiscitos", denunció. Así pues, al PP le reclamó tiempo para ir dirigiendo los cambios -no se aprobarán hasta 2016, en el congreso nacional- y, mientras tanto, unidad para llegar a las generales en las mejores condiciones. "Os pido que, sin alharacas, sepáis mostrar la realidad, pueblo por pueblo", emplazó a los suyos.

¿Cuál es esa realidad? A ojos del presidente, la de una España que avanza a mayor velocidad que cualquier otro país importante de la Unión Europea y que, enfatiza, tiene un futuro prometedor. Y es que, si algo hizo, fue reivindicarse. Vender un balance de grandes éxitos para, a renglón seguido, alertar sobre una histórica encrucijada. "Estas elecciones son muy importantes, está en juego que la tarea de estos cuatro años continúe o se pierda todo lo conquistado", resumió.

En síntesis, Rajoy avisó de que es él o el caos. Los 20 millones de puestos de trabajo o "el regreso a la pesadilla". Y aseguró que los españoles sólo deben confiar en el PP porque del resto sólo se puede esperar inestabilidad. "Tendrán que escoger entre la certidumbre o la aventura, entre el avance o el retroceso. Lo dicen nuestros contrincantes, que anuncian que derogarán todas y cada una de las reformas realizadas".

Grecia como ejemplo

El jefe del Ejecutivo dio por descontada una alianza entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, a los que no citó expresamente. "Se sentarán juntos, lo sabemos". E identificó sin titubeos a Podemos con "la economía estrangulada" de Grecia y "la gente en la calle haciendo colas para conseguir unos euros que les permita pasar el día". "La pregunta es obligada: ¿Ése es el cambio que ofrecen los nuevos partidos de extrema izquierda en España?".

En opinión de Rajoy, la respuesta es afirmativa, como también el "patrocinio" de los socialistas, que se han aliado con Podemos o sus marcas blancas en ayuntamientos y comunidades autónomas. "Es justo afirmar que deberían estar abochornados ante lo que estamos viendo. Uno por defender esas políticas -las de Alexis Tsipras- y otros por legitimarlas con su apoyo. Esa es la verdad", sentenció, recibiendo la ovación de os suyos. Y aún añadió: Tsipras "es la prueba de lo fácil que resulta arruinar un país. Una prueba inequívoca".

"Algunos no quieren que hablemos de eso", se quejó el presidente. Le llaman, dijo, apelar al "voto del miedo", pero a su juicio "lo que sí queda miedo es lo que está ocurriendo en Grecia" o lo que pasaba en España en 2011 "como consecuencia de una gestión que no voy a calificar". Menos referencias hizo sobre Ciudadanos, que apartó a un plano secundario. Aunque también le dedicó algún golpe: "Son sutiles, ingrávidos y gentiles como pompas de jabón".

Frente a ese negro escenario, ofreció su hoja de servicios. "Las cosas no han salido bien por casualidad. Hay formas diferentes de gobernar, supimos acertar con las medidas y tuvimos voluntad de aplicarlas". Rajoy metió la coletilla de que "el beneficio no llega todavía a todos", pero una a una fue relatando sus "credenciales", en las que incluyó que se han mantenido los pilares básicos del estado de bienestar.

"Hay que proclamarlo con orgullo. Hemos salido de la noche más negra de la crisis", destacó, no sin aclarar que "ése es el cambio" y no el que proclaman el resto. Rajoy, que no quiso aclarar cuando convocará las generales –serán a finales de año-, recalcó en conversación informal que ve al PP en buena forma, preparado para la precampaña. Algo que replicaron algunos barones. "El nivel sigue muy bajo y, sin partido, no se gana nada", destacó un líder regional ya de retirada.

"A nosotros se nos presupone el amor a España y la lealtad a la instituciones y la Constitución", concluyó un Rajoy que cree que le irá bien en las urnas a pesar de las encuestas. "Vamos a ofrecerles a los españoles un país más rico", entró Rajoy en la contienda electoral. A partir de ahora, su mensaje no tendrá dobles lecturas: o la recuperación del PP o los nubarrones que traen consigo el resto.

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