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Arantza Quiroga se ve obligada a retirar su moción sobre ETA tras negociar con Génova

Génova pasa de asumir el texto a acordar con Arantza Quiroga su retirada inmediata. "Es lo mejor", dicen, aunque la líder vasca evita la autocrítica.

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Arantza Quiroga se ve obligada a retirar su moción sobre ETA tras negociar con Génova

Las alarmas volvieron a sonar en Génova. A menos de dos meses de las elecciones generales, se ponía en duda otra vez su postura con respecto a la banda terrorista ETA y su entramado. Y era ni más ni menos que Arantza Quiroga, la líder del PP vasco, la protagonista del supuesto giro y del acercamiento a Bildu. "Somos especialistas en pegarnos un tiro en el pie. Creo que nadie hace eso mejor que nosotros", mostraba su frustración un alto cargo de la formación.

En concreto, los populares vascos registraron el martes una moción en el Parlamento autonómico con el fin de crear una ponencia para alcanzar un acuerdo sobre "principios básicos de convivencia" que incluyera a todos los grupos, también a los herederos de Batasuna, a los que Quiroga les exigía el "rechazo expreso de la violencia" en lugar de una "condena". En Génova, cuando empezaron a recibir los teletipos, no daban crédito. Y exigieron explicaciones.

Según las fuentes consultadas, tanto María Dolores de Cospedal como Javier Maroto -que además de miembro de la cúpula es actor clave del PP vasco- se pusieron en contacto con la líder regional. También estuvo pendiente de la cuestión Jorge Moragas, el director de campaña. Ella les prometió que "no hay cambio de opinión" con respecto al mundo de ETA y que sus palabras habían sido sacadas de contexto. "Existe condena y reconocimiento a las víctimas. La deslegitimación del terrorismo es un paso más", argumentó, bastante afectada por la enorme polémica desatada.

En un primer momento, sus explicaciones bastaron. "Ya no hay dudas", expusieron sus interlocutores, tal y como avanzó este diario. Pero la polémica siguió creciendo. Por un lado, Bildu utilizaba a su favor la moción y, por otro, la AVT -la asociación mayoritaria de víctimas- emitía un duro comunicado exigiendo la desautorización de Quiroga. Ante este contexto, las llamadas se siguieron sucediendo, y finalmente se optó por retirar el texto. Todo en cuestión de horas.

La cúpula nacional transmitió que el paso atrás fue fruto del acuerdo. Al final, "ella lo ha tenido claro, había que retirar la moción". Si bien, durante la mañana, la líder del PP vasco justificó su texto: "Por supuesto que la exigencia siempre tiene que ser de rechazo, de condena y de deslegitimación del terrorismo", dijo en Onda Cero. Continuó: "La condena y la deslegitimación del terrorismo son conceptos que significan y dicen exactamente lo mismo" y "el PP hace años que en todos nuestros textos hemos hablado de deslegitimación".

Precisamente, uno de los argumentos esgrimidos por Quiroga ante Cospedal es que el término "deslegitimación" ya se debatió en los órganos del PP utilizar, y que no hubo impedimentos. "Es la gran asignatura pendiente que tenemos en Euskadi", insistió la presidenta regional, que negó un acuerdo con Bildu y lamentó que "se retuerza de manera torticera" su iniciativa.

Pero dicha línea de acción sólo duró unas horas. El asunto era demasiado espinoso, simpatizantes aún echan en cara al PP el caso Bolinaga, y en la cúpula entendieron que no puede haber dudas sobre su postura con respecto a ETA. Quiroga, muy presionada, tuvo que retractarse. "Lo que yo no quiero es que esto pueda resultar un problema y, con la misma responsabilidad, se da un paso atrás y no pasada nada", contestó, ya por la tarde, en esRadio.

Las declaraciones de Alfonso Alonso a primera hora ya dejaban claro que la cuestión había provocado una honda discusión interna: "Nuestra posición es clara y no debemos renunciar a ella nunca: se debe exigir la condena expresa del terrorismo y su historia criminal. Bildu pretende diluir responsabilidades y blanquear su pasado y nosotros no podemos consentirlo", zanjó el titular de Sanidad, que es también el responsable del PP de Álava. Cabe recordar que la difícil relación entre ambos dirigentes, que quedó de manifiesto en el último congreso de la estructura regional, en el que Quiroga apartó a Iñaki Oyarzábal.

En todo caso, ante Dieter Brandau, la presidenta regional evitó la autocrítica. Más aún, defendió la moción porque -arguyó en varias ocasiones- buscaba construir un relato real de lo sucedido en el País Vasco porque "aquí no ha habido dos bandos y el reto ahora es que eso se vea reflejado en la Historia". "Creo que es necesario y que, algún día, sucederá", remató.

Como telón de fondo en esta crisis interna, las dificultades que está teniendo la actual líder del PP vasco para controlar el partido. "Estamos constituyendo una España de la pluralidad. Queremos que se escuche la voz de los no nacionalistas y estoy al frente de ese reto trabajando con las máquinas a tope", rechazó Quiroga hace tan sólo unos días. Si bien, algunos dirigentes no esconden sus recelos en privado, y apuntan a Maroto como posible recambio. Los cambios, en todo caso, llegarían tras el cónclave nacional previsto a principios de 2016.

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