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Asturias y Andalucía contra Lozano: Fernández planta a Sánchez y Susana Díaz llega una hora tarde

Los asturianos y la secretaria ejecutiva Luz Rodriguez se ausentan del Comité Federal. Susana Díaz llegó después de que Sánchez tomara la palabra.

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El PSOE echa humo, pero es el humo resultante tras apagar el incendio. El comité federal más corto que se recuerda y que podría resumirse con las dos palabras que los críticos dejaban caer en los corrillos: silencio atronador. Dos palabras que explican la forma elegida por la inmensa mayoría de mostrar su rechazo por la decisión de Pedro Sánchez de optar por un gesto de apertura e incluir a una independiente, la ex diputada -desde ayer- de UPyD, Irene Lozano, como número cuatro en las listas por Madrid.

Rechazo y malestar que quedó patente con la ausencia de Luz Rodríguez, la damnificada por el nombramiento, quien ocupaba el número cuatro en la lista y fue sacrificada y colocada como número uno en la lista por Guadalajara, y cuyo malestar notable -constatan fuentes socialista- se manifestó en forma de plantón a su secretario general. Y no fue el único.

La federación Asturiana, que ayer dejó constancia de su rechazo en la reunión en Ferraz, no ha querido asistir al comité federal. Una ausencia de su presidente, Javier Fernández, que ha sido confirmada con posterioridad al inicio del encuentro, a las 9:30 horas de este sábado.

Muestra de rechazo que también hizo, a su manera, la federación andaluza. Su presidenta, Susana Díaz, ha llegado una hora y quince minutos tarde a la reunión socialista. Con cara de pocos amigos y al ser preguntada por los periodistas sobre el nombramiento de Lozano, se ha limitado a decir: "No voy a hacer declaraciones".

La baronesa entraba cuando Pedro Sánchez llevaba quince minutos interviniendo ante los suyos en la sede de Diario Madrid en la capital -no quiso hacerse en Ferraz-, y rompía su costumbre de pararse ante los periodistas a hacer prolongadas declaraciones con el objetivo de eclipsar a Sánchez.

Pero el silencio también fue llamativo en la dirección federal. Consciente de lo peliaguda de esta decisión, el líder del PSOE, Pedro Sánchez, no nombró en ningún momento a Irene Lozano y se limitó a hacer una referencia velada a los independientes en un discurso frío, en opinión de los asistentes. Tras defender que el PSOE está "más fuerte y más unido" y que "no es fruto de las improvisaciones", nombró "a los que no repiten, mi gratitud; y a quienes os incorporáis por primera vez, venidos de fuera y de dentro del partido, lo que os pediremos será la exigencia de trabajar duro, con ejemplaridad, escuchando y dialogando, teniendo siempre presente a quienes representando".

Aunque la advertencia más significativa de Pedro Sánchez fue en su intervención a puerta cerrada al reconocer, según fuentes socialistas, "la generosidad profunda del PSOE de Madrid" por "abrir el partido a independientes" y al recordar al resto de federaciones que "el PSOE no sólo es patrimonio de sus militantes sino de la ciudadanía progresista que quiere cambiar España". Por ello, pidió "que hagamos todos y todas el esfuerzo de cambiar el país y ganar las elecciones".

Tensión que también se hizo notar significativamente en las peticiones de palabra. Tan sólo nueve frente a la cuarentena de representantes territoriales que normalmente piden intervenir ante el Comité. Ningún representante de la federación andaluza lo ha hecho, pero sí Miquel Iceta, del PSC, Idoia Mendía, del PSPV, Sara Hernández, del PSOE-M; José Antonio Pérez Tapias, de Izquierda Socialista; Miriam Andrés, Amando Acedo, Carmen Madrid y Manolo Robles.

Sin embargo y como siempre, mucho ruido y pocas nueces. La lista que ayer fue aprobada por la comisión federal de listas fue refrendada por el Comité Federal por una amplia mayoría. Sólo se registraron tres votos en contra de la corriente interna Izquierda Socialista y seis abstenciones procedentes de Castilla y León. Otra señal de protesta ésta última tras haber sido destituído el ganador de las primarias, Julio Villarubia.

Los barones rebajan

La dirección federal no encontró este sábado críticas pero tampoco apoyos entusiastas. Sólo un intento por apagar un incendio. El mejor ejemplo fue el del extremeño, Guillermo Fernández Vara. Quien ayer ejerciera de pirómano al exigir a Lozano "que pida disculpas al PSOE" por lo dicho en el pasado, hoy desempeñaba el papel de bombero al desvelar que, si bien sigue pensando lo mismo, "la dirección está por encima de lo que yo piense". El intento de Vara por rebajar se ha hecho patente en su agenda: "he hablado por teléfono con Irene Lozano y hemos quedado en vernos la semana que viene para conocernos y para hablar".

El valenciano Ximo Puig ha sido, ésta vez, el más suave al destacar que con este gesto "el PSOE se abre"; el manchego Emiliano García-Page también evitó esta vez dar la nota esperando que "el verbo tan afilado que ha tenido contra el PSOE, que lo tenga ahora contra Rajoy".

Quien más dejó clara su discrepancia con este nombramiento fue otra mujer. La socialista catalana Carmen Chacón quiso dejar claro que "comprende" a quienes han criticado públicamente la decisión "porque se hayan sentido ofendidos", pero no consideró que Lozano deba pedir perdón porque "este paso lo dice todo". También crítico y esperado fue el ex secretario general del PSM, Tomás Gómez, quien calificó de "ocurrencia" el fichaje que con él no se habría producido porque "yo lo hubiera peleado más", decía lanzando un dardo claro a su sucesora, Sara Hernández. Fue la única crítica abierta a la decisión de un PSOE donde ya Gómez no tiene mando en plaza, ni la posibilidad de iniciar un incendio.

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