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Cataluña, en el limbo: el 'Parlament' proclama la república y Mas se entrega a la CUP

Hasta el próximo jueves no se suspenderá la proclama separatista de Junts pel Sí y la CUP; pero los antisistema insisten en vetar a Mas.

(Barcelona)
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Pleno del Parlamento Catalán en el momento de la aprobación de la resolución de ruptura | EFE

El parlamento autonómico de Cataluña ha proclamado el "inicio del proceso constituyente de un estado catalán independiente en forma de república". Tras la alambicada fórmula no alcanza a ocultarse una soflama separatista que culmina un proceso emprendido, según el presidente de la Generalidad en funciones, Artur Mas, cuando el Tribunal Constitucional falló sobre varios puntos del Estatuto catalán, en 2010. Durante esos cinco años y pico, Mas afirma que habría estado trabajando para lograr el manido encaje de Cataluña en España, pero siempre topó con "la negativa, las amenazas y los insultos del fiero Estado español". Un muro infranqueable, una "pseudodemocracia" que sólo respondía "con la Fiscalía y la Policía".

El apocalíptico panorama descrito por Mas constituyó la segunda parte de la sesión doble en el parlamento regional, un primer aniversario del 9-N celebrado por todo lo alto, con una declaración de "desconexión" y un discurso de Mas sobre una Cataluña libre, próspera, sin desahucios y con una renta mínima universal, un paraíso de transparencia. En la hora y media larga que empleó para su discurso de investidura, Artur Mas fue capaz de no citar ni una sola vez la palabra "corrupción", todo un logro que sulfuró a la CUP y no pilló por sorpresa al resto de los grupos, el de Junts pel Sí incluido.

El "mártir" que quiere alargar su agonía

La independencia catalana es una reacción defensiva provocada por la falta de capacidad para el diálogo de las instituciones del Estado español, del Constitucional al Gobierno, según el separatismo. Mas no quería, pero se ha visto forzado a seguir un camino que le ha costado, según subrayó una docena de veces, una querella de la fiscalía y la instrucción de un procedimiento en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). No dejó de hacerse el mártir y de insistir en que si él no es investido presidente de la Generalidad "el proceso encallará".

Lanzó dos anzuelos a la CUP: sólo quiere ser presidente durante un año y medio y promete combinar la ruptura con España con la aplicación del programa de máximos anticapitalista. Eso y tabla rasa del tres por ciento y los Pujol. A partir de ahora, máxima transparencia dentro de una nueva legalidad, en un Estado con Banco Central propio, sistema judicial independiente y nuevas leyes de marcado acento social. Una lucha a brazo partido contra la exclusión social, los desahucios, la pobreza energética y hasta contra la contaminación del planeta.

Independencia y victimismo

Si patética y penosa fue la sesión matinal, la de la tarde estuvo a la altura. Por la mañana independencia, desobediencia, estado propio, salud y república. Una fiesta protagonizada por Raül Romeva y Anna Gabriel, la estrella de la CUP, sólo aguada por el texto de Inés Arrimadas, la jefa de la oposición y líder de Ciudadanos en Cataluña. El baño de realidad de Arrimadas a los separatistas fue de igual o más calado que el que podría haber proferido su antecesor en la encomienda, Albert Rivera. Desmontó el proceso separatista y realizó un diagnóstico, a decir de otros autopsia, claro y conciso. Mas ha emprendido una huida hacia ninguna parte para eludir los casos de corrupción de los Pujol y el tres por ciento, para no tener que rendir cuentas ante ningún tribunal digno de tal nombre.

El texto de Arrimadas, la foto de Albiol

La fotografía en cambio fue para García Albiol, el dirigente popular, que ordenó a sus diputados que respondieran a la aprobación de la solemne declaración con la exhibición de banderas españolas y senyeres constitucionales. Su discurso no fue precisamente brillante, pero la puesta en escena resultó efectiva y causó tanta estupefacción entre los diputados separatistas que se olvidaron de cantar Els Segadors, tal como es preceptivo en cada gran jornada independentista.

Así pues y hasta que el Constitucional admita a trámite el recurso del Gobierno y se decrete la correspondiente suspensión cautelar de la "resolución" del Parlament, Cataluña está en un limbo jurídico. El parlamento ha ordenado al ejecutivo regional que no cumpla las sentencias del TC, que es "ilegítimo", así como que se atenga en exclusiva a las órdenes emanadas de la cámara regional. Ha comenzado la "implementación" de la república que durará, como mínimo, hasta el miércoles por la noche o el jueves por la mañana, cuando el Constitucional haya recibido el recurso del Gobierno previo dictamen del Consejo de Estado.

República, pero con presidente en funciones

Sin embargo y salvo sorpresa de última hora, Mas no será investido presidente de la república catalana durante esas 72 o más horas. El diputado de más edad de la CUP, el poeta Julià de Jódar, está a favor de investir a Mas, pero es el único de su grupo. El parlamentario más joven de Catalunya Sí que es Pot (Podemos en Cataluña), Joan Giner, pretendía abstenerse sobre la proclama de ruptura. Sólo con esos dos votos Mas podría ser investido en segunda vuelta por mayoría simple. No será este martes, pero podría pasar el jueves.

Así pues, los ciudadanos de Cataluña se levantaron en España y se acostaron en la república catalana, un artefacto indefinido que pretende sustituir a un Estado de Derecho, el de España, que Mas y la CUP han declarado "fallido".

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