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Mas suplica el voto de la CUP y se compromete a pasar de autonomía a estado

El presidente de la Generalidad asume todo el programa antisistema de la Candidatura de Unidad Pouplar y ratifica la ruptura con España.

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El presidente de la Generalidad asume todo el programa antisistema de la Candidatura de Unidad Pouplar y ratifica la ruptura con España.

Cuatro horas después de la proclamación del "inicio del proceso constituyente del estado catalán independiente en forma de república", el presidente de la Generalidad en funciones, Artur Mas, emprendió un discurso de investidura en el que tras repasar la historia del proceso se sumó a las propuestas anticapitalistas de la CUP. Mas trató de justificar la insurrección parlamentaria con una nueva manipulación de las cifras de las pasadas elecciones autonómicas: "Se ha acabado el recurso a las mayorías silenciosas. Las urnas han hablado. Mayoría absoluta de los partidarios de la independencia, que casi llega al cincuenta por ciento. El cuarenta por ciento representa el no". A Mas se le olvidaron los votos de Podemos en Cataluña, partidarios de un referéndum, aunque con el matiz de que quieren que sea pactado con el Gobierno de España. Con esos cálculos se permitió calificar a España de "pseudodemocracia"."En las democracias de baja calidad, o en las pseudodemocracias se utilizan la fiscalía o la policía para responder a la legitimidad de las urnas", declaró.

También arremetió contra Rajoy por no recibirle en la ronda de contactos para hacer frente al desafío separatista, lo que calificó de "ridículo y antidemocrático". "Las querellas -añadió victimista- son la miopía política y orgullo imperial herido de un Estado que no escucha lo que no agrada". En ese momento, se cambió al español para decir: "¿De verdad, quién quiere vivir en un Estado como este? ¿Quién se puede sentir protegido por un Estado que trata a los demócratas como delincuentes? Es un llamamiento a los "pueblos de España"".

Ejemplo de orden nórdico

En cuanto a los antecedentes del proceso, Mas afirmó ufano que "el 9-N fue un ejemplo de orden nórdico y civismo mediterráneo" y que "en cinco años (desde la sentencia sobre el Estuto en 2010), Cataluña ha experimentado un cambio político y social enorme y sin precedentes". Sobre esos argumentos, concluyó que "estamos legitimados para el gran reto de esta legislatura, que es convertir la Cataluña autonómica en un Estado".

Para tratar de reconducir el voto de la CUP, Mas prometió que se trataría de una legislatura corta, lo justo para redactar unas cuentas leyes, una constitución catalana y negociar en buen plan con Europa y con España el encaje de Cataluña en el mundo. Así, manifestó: "La legislatura debería durar dieciocho meses y debería incluir proceso constituyente, definición del Estado, ley de garantías y plena internacionalización del proceso. Y añado la voluntad de un diálogo permanente con el Estado español y para evitar perjuicios innecesarios para cualquiera de las partes implicadas".

De ahí pasó a la fase en la que mostró su lado antisistema. Prometió una renta mínima garantizada universal y mejor de la que pudiera imaginar de la CUP y se mostró a favor de los impuestos a los bancos con pisos vacíos. Mas se entrega a fondo en la defensa del programa de la CUP y va incluso más allá. Este lunes no habrá votación. Pretende dejar una impronta en los diputados antisistema, pero estos insisten en que no apoyarán su investidura.

La inspiración de Barack Obama

Discurso de extensión bolivariana, también hubo tiempo de glosar las glorias catalanas y lo mucho que avanzaría el "territorio" si no fuera por la presión fiscal de España, los ataques contra el autogobierno, la perfidia de los partidos españoles y su falta de capacidad de diálogo.

Las promesas de Mas, su plan de gobierno para dieciocho meses, fue tan prolijo que alcanzó incluso aspectos como la integración de los billetes de los transportes públicos o la ecología. Sobre el particular ecológico, Mas llegó al punto de sugerir que las políticas catalanas, las de su propio gobierno, habían inspirado "la preocupación de personajes tan relevantes como Barack Obama y el Papa Francisco, que han hecho de este asunto una de sus prioridades".

También prometió un "Banco Central de Cataluña, una nueva entidad reguladora de nuevo cuño, profesional y transparante y que den credibilidad al sistema financiero". En cuanto a la hacienda catalana, dijo que se basará en "una relación de confianza entre el contribuyente y la agencia".

Ley de punto final de la corrupción

La tercera fase de su discurso estuvo relacionada con la falta de credibilidad de las instituciones, una alusión indirecta a la corrupción. "Ahora es momento de hacer nueva política y nueva política es un nuevo Estado". Tabla rasa, ley de punto final de la corrupción.

"Resulta evidente que para hacer todo esto necesitamos un gobierno que no esté en funciones", declaró Mas. No llegó a utilizar la palabra "corrupción", pero prometió más transparencia en las adjudicaciones y la elaboración de una nueva ley sobre contratos con la administración. Este punto fue breve. Enseguida pasó a hablar de que habría que contar con servicios secretos y de seguridad "propios de un país".

La parte apocalíptica ocupó el tramo final de su discurso. "Estamos en una encrucijada que se da en pocas ocasiones", manifestó. "Cataluña se encuentra en un punto, en el que las decisiones pueden ser trascendentes durante décadas. Llegados a la encrucijada hemos de elegir entre subordinacón y libertad". Tras advertir a la CUP del "momento histórico" y de la posibilidad de perder el tren, arremetió con fiereza contra España: "Igual que hay personas que tienen intolerancia a algunos alimentos, España tiene intolerencia al hecho nacional de Cataluña. Cuarenta años después de la muerte de Franco se mantiene la ia intolerancia".

De vuelta a la CUP, Mas dijo que "la mayoría de 72 diputados a favor de la indepencia tiene el deber y el derecho de implantar el Estado catalán, sin perder de vista a los 52 diputados en contra. Si quieren contar votos (apeló a C's, PP y PSC), encantados de la vida. Hay muchos más síes que noes. Y si de lo que se trata es de comprobar si pasan del cincuenta por ciento de los votos no hay más salida que convocar un referéndum como en Quebec y en Escocia. Pero si el PP, el PSC o Ciudadanos no descuelgan el teléfono para hablar, ¿cómo hacemos un referéndum así?".

Implora a la CUP

El tramo final fue una nuevo llamado a los antisistema: "De la mayoría depende que no haya bloqueo ni impedimento para cumplir la voluntad de la sociedad catalana. No se entendería que tuviéramos un parlamento plenamente operativo con un gobierno todavía en funciones".

Y el colofón, un retorno a las metáforas marineras y al pragmatismno de la CUP: "No puedes gobernar el viento, pero sí las velas. De nosotros depende que haya navegación, de la mayoría". Tres siglos después del 1714, resumió Mas, no se puede desperdiciar una oportunidad como esta. A los diputados cuperos no pareció afectarles demasiado ni el tono ni el contenido del discurso de investidura de Mas, qeu duró más de una hora y media. Este martes por la mañana se reanudará el pleno para que intervengan los grupos y Mas les dé la réplica.

La CUP no le votará

Nada más acabar el discurso, el diputado cupero Benet Salellas reprochó al presidente en funciones que no hiciera autocrítica ni por los recortes ni por la corrupción. Aprobaron, por tanto, la primera fase del discurso, pero se aferraron a las otras dos para insistir en las dificultades para apoyar a Mas, aunque emplazó a la prensa a la respuesta que se dará este martes, durante los turnos de intervención de los grupos parlamentarios.

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