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Rajoy aprieta en precampaña y compara a Rivera con Zapatero

Avanza otra bajada de impuestos y reclama unidad frente al terrorismo. "En lo que a mí dependa, no habrá diferencias", dice en Tomares.

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El candidato del PP intensifica su agenda de precampaña. Su equipo le sigue montando mítines alejado de las grandes urbes, en busca de consolidar el voto en los medianos y pequeños municipios. En sus actos y paseos -que repite sin cesar-, la mayoría de quienes se les acerca es gente mayor, y a ellos Mariano Rajoy les lanza sin cesar dos ideas clave: España no necesita regresar a las políticas del pasado ni tampoco experimentos que puedan hacer tambalear la recuperación.

En síntesis, para Rajoy, todo lo que no sea votar al PP será malo para la nación. Claramente, señala al PSOE como "la vuelta al peor pasado". Esto es, a la incertidumbre, a la caída de la economía y a la destrucción de empleo. Y, sin citar, ve un peligroso "experimento" en Ciudadanos y Podemos. Aunque, en la práctica, su aviso tiene por objeto desgastar principalmente a Albert Rivera, que le sigue robando votos según las últimas encuestas.

En Tomares (Sevilla), tras visitar la fábrica de Heineken, Rajoy fue un paso más allá en sus advertencias. "No es bueno para España que nadie venga al gobierno para aprender", destacó, sin dar nombres. Y puso un ejemplo: "Ya hemos conocido quién estuvo en el gobierno y llegó para aprender y ya hemos conocido los efectos que se produjeron", en referencia a José Luis Rodríguez Zapatero. A Sánchez ya le vinculaba con el expresidente al referirse a sus malas políticas económicas, pero hasta ahora no lo había hecho con Rivera.

Para evitar que regrese otro Zapatero, más aún en el convulso contexto actual, Rajoy se puso como ejemplo, y siguió con la crítica a los amateurs. A sus ojos, hace falta en la Moncloa "gente con historial, con programa y con un partido detrás". Y él, asegura, tiene una "trayectoria" que le avala en la administración local –siempre recuerda sus años en la diputación de Pontevedra-, autonómica –fue consejero de la Xunta- y nacional –ministro antes que presidente-. "El partido no debe ser una cosa de una persona. Este partido no es así", enfatizó, en lo que parecía otra crítica a Rivera pese a que el PP es una formación claramente presidencialista, en la que es muy raro que se tosa al líder -ocurrió, por ejemplo, tras la hecatombe electoral de las últimas autonómicas y locales-.

Avanza una nueva bajada de impuestos

El candidato abundó varias veces en la misma idea: "Se necesita gente con historial, con sus errores y sus aciertos pero con historial". A lo que sumar equipos "que no se crean de un día para otro". Unos mensajes que repetirá sin cesar una y otra vez de aquí a la cita con las urnas, a lo que añadir algunos anuncios potentes con los que tomar la iniciativa política. Aún sin dar detalles, Rajoy avanzó por dónde irán los tiros: "Habrá que hacer una nueva rebaja de impuestos y la haremos. Podremos bajar los impuestos en la próxima legislatura", destacó. También habló de nuevos proyectos para autónomos y pequeñas y medianas empresas, por poner otro ejemplo.

Como ya es habitual, las otras dos claves de su discurso fueron relativas a la unidad de España y a la lucha contra el terrorismo. Serán también, junto a la economía, las patas principales del programa. Si bien, en esas cuestiones, Rajoy evitó la confrontación política. Más aún, sobre la respuesta a Estado Islámico, hizo hincapié en que hará todo lo posible por preservar la unidad: "Es fundamental la unidad dentro de España y la lealtad. El mayor error que podríamos cometer sería que hubiera diferencias entre nosotros. En lo que a mí dependa, no habrá ninguna diferencia política", enfatizó.

Tal y como desveló este diario, el presidente dio orden en el Comité de Dirección de evitar los choques políticos sobre esta cuestión a pesar de haber sido informado de las críticas que se empezaban a lanzar desde PSOE, Ciudadanos y Podemos. Lo más que hizo Pablo Casado, al término de dicha reunión, fue reclamar "lealtad" y "prudencia" a todas las formaciones.

Por otro lado, sobre Cataluña, Rajoy insistió: "La ley se cumple, ¡hasta ahí podíamos llegar!". Y, una vez más, recalcó que no quiere ir más allá del recurso ante el Tribunal Constitucional, pero que no le temblará la mano si se siguen dando pasos en la mala dirección. "Me gustaría no tener que actuar, pero eso no depende de mí. Todo eso nos hace daño a todos", llegó a decir.

Fue el momento en el que recibió los mayores aplausos, cuando se refirió a la unidad nacional y advirtió directamente a las instituciones catalanas: "No vamos a permitir que se hagan gastos contrarios a la ley". Se refería, así, a las nuevas condiciones de la Moncloa para que la Generalidad reciba el nuevo auxilio económico mediante el Fondo de Liquidez Financiero (FLA). Y, también, al hecho de que el Gobierno vigilará ahora las cuentas del Ejecutivo regional para que ninguna partida vaya a sufragar el plan secesionista.

Esta semana, Rajoy aún volverá a los pueblos una vez más. En concreto, el comité de campaña le prepara un tour por Castilla-La Mancha el jueves junto con María Dolores de Cospedal del que todavía no se saben detalles. El sábado, sí acudirá a una ciudad grande, Valencia, otrora caladero de votos del PP. Lleva tres visitas a la comunidad en pocas semanas, en un intento desesperado de cortar la sangría electoral. En Génova ya informan de que el modelo "pueblo" se repetirá durante toda la campaña, que empieza el día 4 de nuevo en Andalucía.

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