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Rajoy estudia pactos con un PSOE sin Sánchez y un Rivera que no será segundo

Los asesores de Rajoy se preparan para un escenario "diabólico" tras el 20D. Rajoy y Díaz hablaron tras la agresión de Pontevedra.

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Los asesores de Rajoy se preparan para un escenario "diabólico" tras el 20D. Rajoy y Díaz hablaron tras la agresión de Pontevedra.
El presidente, en su única parada en Cataluña de la campaña. | David Mudarra.

Mariano Rajoy ya se prepara para el día después de los comicios. "El escenario será diabólico", reconocen sus asesores. El presidente parte de la base de que ganará el próximo 20 de diciembre, pero también de que tendrá que buscar fórmulas para resistir en la Moncloa. Dos son las opciones vislumbradas a día de hoy por su equipo de campaña. Por un lado, que Ciudadanos rectifique y termine buscando el pacto frente a una coalición de izquierdas. Y, por otro, que el PSOE se modere apartando a Pedro Sánchez y elevando a Susana Díaz, la hoy presidenta andaluza, al frente de su secretaría general.

El presidente ya ha dicho que buscará la estabilidad institucional, y que para ello cree necesario alcanzar "algún acuerdo de gobierno" que afecte a los Presupuestos y a una serie de leyes que él considera esenciales. "Para España es importante la estabilidad política, porque si no es muy difícil manejarse, y que se pueda llevar a cabo un programa de gobierno", dijo en una reciente conversación informal con periodistas. Este jueves insistió en esa idea en un foro organizado por La Vanguardia en Barcelona: "Es muy importante la estabilidad política, es un valor en sí mismo. Quiero que después de las elecciones haya un Gobierno con un apoyo mayoritario de la Cámara y que todo el mundo cumpla sus compromisos", destacó.

Según fuentes del entorno de Rajoy y la dirección nacional del partido, Rajoy tendría un margen de maniobra mayor para lograr esa ansiada "estabilidad" si Ciudadanos no alcanza la segunda posición. "Sería más fácil negociar", reconocieron al más alto nivel. El argumento del PP es que un Rivera "tercero o cuarto" quedaría entre la espada y la pared ya que tendría que elegir entre Rajoy o una alianza de izquierdas en la Moncloa. "El propio votante de Ciudadanos no entendería que Rivera se quedara al margen", entienden en la Moncloa. Y, este mismo jueves, el propio Rajoy zanjó que "una coalición entre el PSOE y Podemos no sería buena para España", lanzando la pelota en el tejado del líder naranja.

Al presidente le preguntaron qué margen de negociación le queda si Rivera ya ha dicho en varias ocasiones que dirá "no" a su investidura. "Entonces apoyará a Pablo Iglesias", contestó, provocando el aplauso del auditorio, repleto de cargos del PP catalán, siempre críticos con Ciudadanos. En la charla que mantuvo con los periodistas en el autobús electoral, no cerró la puerta a entenderse con él, pero no se pilló en ningún caso los dedos. Para muchos dirigentes populares, incluidos miembros de la cúpula, el entendimiento con Ciudadanos es el más favorable. "Yo siempre he dicho que me llevo bien con Rivera y muchos de ellos", suele repetir, entre otros, Pablo Casado.

En el PP vislumbran otra posibilidad: que el golpe electoral de Sánchez sea tan brusco que no sobreviva al periodo posterior de las elecciones y el escenario negociador cambie por completo. "Hoy por hoy, la interlocución es muy difícil, más aún después de que cayera en la descalificación personal", aducen. Si bien, Rajoy no descartó una gran coalición en coloquio organizado por La Vanguardia, y los suyos llevan días tratando al líder de la oposición como un cadáver político. En este sentido, llama la atención que, tras la brutal agresión en Pontevedra, Rajoy devolviera la llamada a Susana Díaz pero no a Sánchez. Y en el entorno del presidente deslizan que, a grandes rasgos, gusta el discurso de la líder regional en los asuntos de Estado. "En principio, podríamos entendernos".

El ascenso de Podemos

En todo caso, Rajoy dice ser consciente de que su fuerza política dependerá de los resultados del próximo domingo. Y, en los últimos días, impostado o no, varios cargos del círculo del presidente han querido transmitir una enorme cautela a la hora de plantear hipótesis. No es que ya no auguren alcanzar el 30%, sino que no firman el resultado dibujado por el CIS, que daba al PP el 28,6% de los votos y una horquilla de 120-128 escaños. En la primera semana de campaña, Casado apostó que alcanzarían 140 representantes. "Realmente, no sabemos lo que va a pasar, todos los parámetros de análisis utilizados hasta ahora no sirven", replican ahora, en relación a la incursión de Ciudadanos y Podemos.

Tal y como lleva publicado este diario durante toda la campaña, los sondeos internos de Génova apuntan a un repunte de la formación de Iglesias, principalmente en la recta final. Es la posible "sorpresa" a la que tanto se ha referido el presidente, y que pasaría porque se pueda convertir en la segunda opción de los españoles en votos, que no en escaños, el 20 de diciembre. "Estamos viendo cómo Podemos sube y Ciudadanos baja", según relatan desde hace días. E insisten desde el entorno del presidente: si Rivera queda por debajo de Iglesias no sería descartable el pacto con Rajoy, aunque habría que comprobar si la suma de ambas formaciones daría para lograr la pregonada "estabilidad".

En público, Rajoy evitó las especulaciones. "Yo quiero ganar con la mayor diferencia posible", destacó en Barcelona, donde prefirió asistir a un foro de La Vanguardia antes que a un mitin o a un paseo electoral. Le interrogaron sobre quién cree que quedará segundo, y contestó que "realmente" no lo sabe porque ha visto "encuestas de todo tipo". "No tengo tan claro que el PSOE vaya a seguir segundo por lo que voy viendo", avisó esta misma semana sin grabadoras encendidas. Lo único claro, según su equipo, es que la incertidumbre es muy alta: "Esperemos que nuestra estrategia haya funcionado y que la España mayor y rural nos vote".

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