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Rajoy frena en seco la renovación del PP y sigue retrasando el Congreso

Nadie de la Junta Directiva hace uso del turno de réplica. Villalobos será vicepresidenta del Congreso y Escudero mantiene su puesto en el Senado.

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Rajoy frena en seco la renovación del PP y sigue retrasando el Congreso
Rajoy, con Cospedal y otros cargos del PP, en la Junta Directiva de este martes. | Tarek/PP

Todo queda prácticamente igual en las Cortes. Ni rastro de nuevas figuras que impulsen al partido. Mariano Rajoy volvió a situar a los mismos en el Congreso y en el Senado con la excusa de que España puede estar abocada a nuevas elecciones. "He intentado acertar pero no es fácil y las opiniones son muy diversas. He intentado mantener a algunas personas, por su experiencia, e integrar a otras", arguyó el líder del PP ante la Junta Directiva, que es el máximo órgano interno entre congresos.

Rajoy retiró de la lista el nombre de su candidato a presidir la Cámara Baja –Jesús Posada se escuchó con insistencia prácticamente hasta el final-, toda vez llegó finalmente a un acuerdo con PSOE y Ciudadanos. A cambio de aceptar a Patxi López, el PP obtiene tres puestos en la Mesa: la vicepresidencia primera, otra vicepresidencia y una secretaría. El puesto más importante recaerá otra vez en Celia Villalobos, histórica y muy polémica dirigente de la formación que es también mujer de Pedro Arriola, el asesor de cabecera del líder. Rosa Romero, otrora alcaldesa de Ciudad Real, ocupará la segunda vicepresidencia y Alicia Sánchez-Camacho será secretaria.

En el Senado, Pío García-Escudero, de la total confianza de Rajoy, volverá a ser presidente. En privado, él había transmitido que quería repetir, y no encontró grandes escollos internos. Pedro Sanz, otro histórico, será su número dos en la Mesa. En la dirección de los grupos, los cambios fueron nulos: Rafael Hernando seguirá al frente del PP en el Congreso y José Manuel Barrerio en el Senado. Javier Arenas sustituye a Antolín Sanz, fuera de las listas, como secretario general en la Cámara Alta y refuerza su papel una vez ha dejado su escaño en el Parlamento andaluz.

Fuentes de la dirección nacional reconocieron una "continuidad prácticamente total" en los nombramientos. "Los que han cambiado es porque sustituyen a dirigentes que no fueron en las listas", reconocieron. Un extremo que permitió que varios dirigentes salieran de la reunión augurando que finalmente habrá elecciones anticipadas. En todo caso, ninguno de los centenares de cargos convocados utilizó el turno de preguntas. Silencio total. La reunión no duró ni una hora.

Rajoy endurece su discurso contra Sánchez

En su intervención, Rajoy insistió en la necesidad de una gran coalición y volvió a ser muy duro con Pedro Sánchez. "Los españoles nos han dado un mensaje claro: nos han dicho que hagamos un esfuerzo para escucharnos los unos a los otros", planteó, para a renglón seguido ofrecer "un Gobierno de base parlamentaria muy amplia para consolidar la recuperación económica y salvaguardar la unidad nacional". Esto es, un gran acuerdo con PSOE y Ciudadanos. "Hay espacio para negociar", apostilló ante los constantes aplausos de barones territoriales y parlamentarios electos.

Dicho lo cual, el líder del PP admitió que "los números" permiten otras coaliciones y su entorno deslizó que Sánchez sigue con el "no" encima de la mesa pese al acuerdo en el Congreso. "Cabe un pacto del PSOE, con Podemos, con Izquierda Unida y con el apoyo, vía votos a favor o abstención, de partidos que forman parte de un Gobierno" contrario a la legalidad, dijo a las claras, calificándolo de "disparate para hoy y en el futuro". También criticó la opción PSOE-Podemos-Ciudadanos.

Con esas posibles alianzas como telón de fondo, pasó a presionar a líder de la oposición con todas sus armas. "¿Qué les va a dar a los que están planteando la liquidación de la soberanía nacional?", preguntó al líder socialista. "¿Qué votos tiene usted para hacer una reforma de la Constitución?", continuó Rajoy, para quién Sánchez se guía únicamente por "urgencias personales".

Frente a ello, Rajoy planteó consensuar reformas y alcanzar un Gobierno "viable" que dé estabilidad dentro y fuera del país. Pero sigue siendo pesimista. "La otra alternativa son unas elecciones en España", precisó, aunque públicamente el PP sigue rechazando que esté pensando ya en esa hipótesis.

Sin congreso del PP

Además, el líder del PP confirmó lo que ya avanzó este diario sobre la celebración del congreso del partido, que está pendiente desde 2015. "Lo convocaremos cuando se despeje la situación (política) a nivel nacional y haya Gobierno", zanjó, sin que nadie rechistara. José María Aznar le recordó un día después de los comicios que "por estatutos" toca su celebración, pero Rajoy sigue retrasándolo.

Si hubiera nuevas elecciones, fuentes del entorno del presidente confirmaron que no habría cónclave por lo que, gracias a una modificación de sus artículos realizada en 2012, Rajoy sería de forma automática candidato. En caso de que quisiera dar un paso atrás, algo que sólo se sugiere sin cámaras delante en voz de unos pocos, le bastaría con una Junta Directiva Nacional, por lo que quedaría descartada la fórmula "un militante, un voto".

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