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Así fue la operación Cifuentes: "24 horas" para poner fin a la era Aguirre

Rajoy pasó todo el lunes por la tarde en Génova13, y cerró la decisión con Cospedal y Cifuentes. Aguirre quedó al margen.

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Rajoy y Cospedal, el lunes, en la zona noble de la sede nacional. | Tarek.

La operación se gestó, como siempre ocurre con las cosas importantes del PP, en la séptima planta de la sede nacional, con Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal como actores principales. Descartada una Junta Directiva, se barajaron dos opciones ante la dimisión de sorpresa de Esperanza Aguirre. Una, que el histórico Juan Carlos Vera, de perfil técnico, dirigiera la gestora sin hacer mucho ruido hasta el congreso. La otra, que Cristina Cifuentes irrumpiera para hacerse con el control del PP de Madrid. Finalmente, se impuso la segunda, y así fue comunicada el lunes pasadas las ocho de la tarde.

En un primer momento, el adiós de Aguirre encendió todas las alarmas en Génova. La dirección nacional se quejó de que no fuera informada, criticó que se le "ocultara" la renuncia de Ignacio González un mes antes y puso en cuarentena los argumentos de la líder municipal para dar el paso atrás. "Podría haber tomado la decisión en noviembre de 2014", llegó a afirmar públicamente Fernando Martínez-Maíllo. Mientras, ministros y altos cargos se afanaron en rechazar que le estuviera marcando el camino a Rajoy. "No conviene extrapolar decisiones diferentes para casos que no se parecen", zanjó, entre otros muchos, Soraya Sáenz de Santamaría.

Si bien, pasado el susto inicial, la dirección nacional se centró en poner fin lo antes posible a la era Aguirre e intervenir la estructura regional, hasta entonces una "isla" inaccesible. "Yo no controlo lo que haga el PP de Madrid", confesó Cospedal el pasado jueves, sin ir más lejos. Así las cosas, Rajoy se instaló el lunes en la sede nacional con el objetivo de desatascar la situación. Por la mañana, reunió al Comité de Dirección y Maíllo anunció que "en horas" se informaría del veredicto. Tras ello, presidió un almuerzo al que asistieron, entre otros, los vicesecretarios generales. Ya por la tarde, se encerró en su despacho con Cospedal, en la séptima planta de Génova13. El vicesecretario de organización también participó en las negociaciones.

La primera decisión en firme que tomó Rajoy es que fuera una gestora y no una Junta Directiva. Así, cambia por completo la dirección del PP de Madrid y no sólo repone los puestos de presidente y secretario general. "Se empieza desde cero", en palabras de un miembro de las negociaciones. Y, a partir de ahí, se analizaron dos salidas, con Cifuentes siempre al tanto, participando. La que se filtró es que Vera, director de su campaña y hombre del denominado aparato, se iba a hacer con la presidencia para dirigir un discreto trabajo de campo, fuera de los focos, a favor de la hoy presidenta de la Comunidad de Madrid.

Rajoy acabó decantándose por la segunda vía. El argumento, entre otros, es que Cifuentes es la "sucesora natural" de Aguirre y no era necesario dar un plus de interinidad al proceso. "Cuando llegue el momento, se enfrentará al congreso, que será abierto, pero ya estará en el PP de Madrid, el partido será suyo", constataron varias fuentes consultadas. Cospedal defendió esta tesis y la presidenta de la Comunidad de Madrid aceptó. Vera será su secretario general.

No todos comparten esa hoja de ruta. A toro pasado, un sector de la formación defendió que "el presidente de la gestora debe ser distinto al candidato", y lamentó que Cifuentes no vaya al cónclave "sin ventajas, para reforzar su liderazgo". Isabel Benjumea, responsable de la red Floridablanca -próxima al PP-, también se quejó de lo que denominó "un dedazo". "Pensé que el presidente de la gestora iba a ser Vera", admitió sin tapujos Aguirre en Es la Mañana de Federico.

El lunes, durante toda la tarde de negociaciones, la expresidenta del PP de Madrid no fue consultada, según las fuentes consultadas. Con Rajoy sólo habló el domingo, con Cospedal no se comunica desde antes del registro en Génova13 y con Cifuentes se cruzó unos mensajes una vez se conoció la designación. Entonces, también se supo que el congreso regional se celebrará después del nacional, que aún no tiene fecha. "Será después de que se aclare la situación política en España", reiteraron desde la dirección nacional.

En esRadio, Aguirre denunció la demora. "La situación del PP institucionalmente es que llevamos un retraso tremendo del congreso. El último se celebró en 2012", explicó. E insistió: "Una situación de interinidad que, ahora, resulta que se va a prolongar hasta Dios no sabe cuándo (con la gestora). Ahora es moda, como pasó con Arantza Quiroga cuando dimitió Antonio Basagoiti, espero que no sea lo de Cristina".

En este sentido, una vez más, Aguirre reclamó que el cónclave sea abierto, mediante la fórmula de "un militante y un voto". Un extremo que también promulga Cifuentes, con este martes compareció por primera vez y avanzó que "posiblemente" se presentará como candidata. "Vamos a ir sin prisa, pero sin pausa. Una vez que esté compuesta la gestora –el lunes se eligen el resto de miembros en un Comité Ejecutivo- tomaremos todas las decisiones que haya que tomar", afirmó, en relación a la corrupción que afecta al partido, y en especial a Beltrán Gutiérrez, el exgerente aún con sueldo del PP y despacho. De hecho, en esta "nueva etapa", anunció que implantará el código ético que ya afecta a los miembros de su Gobierno.

En síntesis, según Génova, "24 horas y todo se ha solucionado, no ha pasado nada", en relación a la dimisión de Aguirre y el ascenso de Cifuentes. "Cristina es el futuro", se dijo ya el domingo, tal y como publicó este diario. Entre risas, Aguirre recordó en esRadio que tras la campaña de 2003, en el balcón de la sede, Rajoy le dijo "te quiero un huevo". Hoy, en cambio, eso ya es historia. "Supongo que habrá manos que mecen la cuna", contestó a Jiménez Losantos.

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