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Génova calla sobre Barberá pero el PP valenciano se encuentra en situación límite

Barberá comparece en Valencia antes de reaparecer en el Senado este martes. Un importante sector del PP insiste en que tiene que irse.

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Génova calla sobre Barberá pero el PP valenciano se encuentra en situación límite
Maroto, este lunes, en su complicada rueda de prensa en Génova13. | Tarek.

"La situación es insostenible". La frase, de un miembro de la cúpula del PP valenciano, muestra a las claras el estado anímico de la formación -también a nivel nacional- ante el momento político y judicial de Rita Barberá. Este lunes, el juez inició el trámite para pedir al Tribunal Supremo que impute a la hoy senadora, ofreciéndole la posibilidad de que declare voluntariamente, y el partido volvió a mostrar su hastío y preocupación ante la decisión de Mariano Rajoy de mantenerla, al menos de momento.

Si nada cambia, el PP acordó con Barberá que comparezca ante los medios de comunicación en Valencia antes de que reaparezca el martes por la tarde en el Senado, donde dieron por descontada su presencia al pleno, previsto a las cuatro. "No tiene intención de dar un paso atrás y quiere que todos la sigamos" pero "no se da cuenta de que todo ha cambiado muchísimo por injusto que parezca", resumieron en la estructura valenciana al más alto nivel. La relación entre Barberá e Isabel Bonig lleva ya largo tiempo rota, toda vez que la nueva líder del PP valenciano intenta como puede remontar el vuelo impulsando medidas de regeneración y democracia interna.

La exalcaldesa de Valencia tampoco tiene muchos amigos en Génova. Tras su famosa comparecencia, en la que negó todas las acusaciones y rechazó que tuviera que marcharse, hasta tres vicesecretarios generales afirmaron en privado que el daño que estaba haciendo al partido era "enorme" y que "sólo" pensaba "en sus intereses". "He hablado con Barberá y me dice que es inocente, vamos a esperar acontecimientos", es la respuesta que, hasta ahora, ha dado el presidente.

Con la decisión del juez en todas las portadas, fue Javier Maroto el que se tuvo que someter a las preguntas de los periodistas, al término del Comité de Dirección. La comparecencia fue durísima para él. El portavoz popular salió con la consigna de evitar el tema, dar a entender que nada sabía del auto de Víctor Gómez y delegar en Barberá la toma de decisiones. Pero el asunto rápidamente monopolizó la rueda de prensa. En un primer momento, no quiso contestar. Después, se limitó a recalcar que es la senadora quien debe decidir si acepta la invitación del juez a declarar. Finalmente, recordó que es el Comité de Derechos y Garantías el que, llegado el caso, tendría que actuar contra ella.

Cabe recordar que Maroto fue de los primeros altos cargos que, harto de la corrupción, pidió una purga interna para intentar recuperar impulso político. Si bien, este lunes, intentó orillar la cuestión. "Sin dar ningún nombre porque en este caso, además, no hay ninguna apertura de juicio oral, lo que digo es que es incompatible la regeneración democrática con la corrupción. O se aparta de forma definitiva a todo el que tenga hechos probados en relación a este asunto o no se tendrá credibilidad política", fue más que dijo, ante la insistencia de los periodistas. "Dicho esto, hay un paso entre convertirse en Torquemada y poner paños calientes porque ha habido gran cantidad de personas encausadas e incluso imputadas y que luego sus casos han quedado en nada. Algunos son ministros a día de hoy", quiso añadir, para a renglón seguido hacer uso del y tú más y apuntar a las corruptelas del PSOE y el PNV.

Lo que está claro es que el partido se prepara para otro martes negro, con Barberá en el ojo del huracán y sin intenciones, salvo sorpresa, de hacerse a un lado. "Vamos a vivir una pesadilla", barruntó un senador sobre la reaparición de ésta en la Cámara Alta. "Nos tocan malos tiempos", reconoció un integrante de la dirección nacional. El propio Maroto confesó que no había sido fácil la comparecencia. "Tendría que pensar en su partido, ese por el que tanto ha hecho en el pasado", en palabras de un líder regional. Cristina Cifuentes fue muy clara hace sólo unos días: "Si fuera ella, habría ido a declarar de forma voluntaria ante el juez para que nadie me acuse de que estoy amparada por el aforamiento".

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