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Rajoy trata de apagar el incendio pero Maroto y Casado no cambiarán sobre Barberá

Habrá foto de unidad el sábado en Sevilla, pero los vicesecretarios no cambiarán de discurso. Santamaría niega fricciones: Rajoy "agradece" su labor.

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Imagen del Comité de Dirección, en el que participan Maroto, Casado y Levy. | Tarek.

Los nuevos vicesecretarios no se amedrentan, de momento. Estallaron cuando Rita Barberá aún estaba tras el visillo y no daba explicaciones, y se negaron a dar la cara por ella. Después, consideraron "lamentables" e "insuficientes" sus dos comparecencias, y volvieron a marcar distancias. Javier Maroto y Pablo Casado fueron los más firmes, pero también Andrea Levy. Mientras, a Fernando Martínez Maíllo le tocó bregar con la exalcaldesa, con momentos de enorme tirantez.

El PP ofreció entonces dos caras. Por un lado, Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal, más comprensivos con Barberá y dándose por satisfechos con el hecho de que fuera a declarar ante el juez. Por otro, los nuevos rostros del partido, rompiendo por completo con la otrora referente y dando a entender que debe dejar sin demora su escaño en el Senado. "No explica nada, no convence nada y no ayuda nada", llegó a desahogarse Maroto ante los periodistas poco antes de que se le abriera expediente disciplinario a la que fuera regidora de Valencia. De momento, ésa ha sido la única medida contra ella.

Según deslizaron en su día los protagonistas, Rajoy y Cospedal estaban al tanto de su malestar con Barberá y de que iban a marcar distancias. Cabe recordar que se ven con el presidente prácticamente todas las semanas desde que fueron designados tras la hecatombe de las municipales y autonómicas –cada lunes se reúne el Comité de Dirección- y que, en no pocas ocasiones, mantienen con él comidas con una larga sobremesa incluida. Pero las fricciones empezaron a surgir, al menos entre los entornos. Y llegó la información de El Mundo de este viernes: "Moncloa arremete contra los portavoces más jóvenes del PP", fue el titular de portada.

Foto de Rajoy con Maroto

Los afectados, ante este supuesto enfado, se reafirmaron en sus postulados. "Si quién ha dicho o filtrado eso pretendía hacernos daño, ha logrado exactamente lo contrario", contestó uno de los vicesecretarios señalados, en conversación informal con este diario. "No le doy importancia. Tengo la conciencia muy tranquila por haber defendido desde hace cuatro años al partido, al presidente y a todos mis compañeros, los actuales y los que se han ido en las plazas más difíciles y en las circunstancias más complicadas", añadía otro. Un tercero, al igual que los anteriores, negó fricciones con Rajoy cara a cara: "La relación es estupenda".

El entorno más próximo al líder del PP se agarró a esa buena relación para rebajar el choque, aunque sin desmentir por completo que las tensiones existan. "Lo que te aseguro es que lo publicado –por El Mundo- no representa a nadie importante", zanjaron al más alto nivel. Como prueba, desvelaron el buen ambiente del pasado lunes, en la reunión a puerta cerrada del Comité de Dirección, y auguraron la misma sintonía este sábado en Sevilla, donde se celebra una convención nacional.

"Los vicesecretarios están alineados a tope con el presidente y estamos trabajando juntos (…) Son un equipazo, leales y brillantes y fue el presidente quién los escogió", en palabras de una asesor clave del presidente en funciones. Se centró en Maroto, decisivo en la cumbre de la capital andaluza: "Ha trabajado mucho con él en el tema del pacto social", por ejemplo.

Algunos cargos de Génova señalaron a Soraya Sáenz de Santamaría como una de las responsables de las filtraciones, aunque el entorno de Rajoy se apresuró a negarlo. Una acusación que, en todo caso, demuestra que el distanciamiento de la vicepresidenta con el partido sigue siendo importante, tal y como se encargaron de remachar las fuentes consultadas en la sede nacional. "Por aquí no pasa si no es estrictamente necesario", enfatizaron.

Casado: "Me siento muy respaldado"

En todo caso, la orden fue apagar el incendio lo antes posible, y a ello se dedicó hasta la vicepresidenta, al término del Consejo de Ministros. "Lo que me consta es que el presidente y su equipo reconoce y agradece la labor de los vicesecretarios del partido", contestó a los periodistas. Le preguntaron si estaba molesta con los nuevos portavoces, y ella recordó la muchas medidas que el Ejecutivo ha tomado en materia de corrupción.

Mientras, desde Pamplona, Casado se dejó de polémicas y se declaró "muy tranquilo" y "muy respaldado". "Todos en el PP tenemos el objetivo de acabar con la corrupción, con la misma firmeza, en eso estamos todos alineados y unidos", destacó antes de participar en una reunión de la gestora en Navarra. Si bien, volvió a mostrarse muy contundente, más que Rajoy. "En política nadie está por encima de las siglas" por lo que "en el PP no hay impunidad y quien la hace la paga, sea quien sea", reiteró, no sin recalcar que ha defendido a la formación "en los momentos más complicados y en los momentos más difíciles",

Dicho esto, la realidad es que existe sector del partido, en el que estarían también influyentes barones, que no entiende por qué Barberá aún está en su escaño y no se aparta de una vez por todas a los concejales imputados en el consistorio valenciano. Las amenazas de la hoy senadora a Isabel Bonig y miembros de la dirección nacional revelan la enorme tensión de las últimas jornadas. "No sé si es calculado o no, pero es evidente que el discurso de Rajoy no es el mismo que el de Casado o Maroto", admitió un alto cargo, situándose a cierta distancia. Según la dirección nacional, a Barberá se le pedirá su carnet de militante si finalmente es imputada.

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