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Rajoy está dispuesto a discutir con Puigdemont sobre competencias y financiación

El presidente, seguro de que habrá elecciones, estudia cuándo ponerse en contacto con Sánchez y descarta llamar a Rivera.

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Rajoy, con el patinador Javier Fernández, este martes en Moncloa. | Moncloa.

El Gobierno no espera que la reunión de Mariano Rajoy y Carles Puigdemont sea a cara de perro. "No es el estilo del presidente", recuerdan, que "siempre" escucha con atención a sus interlocutores aunque haya líneas rojas que "no pueda ni quiera" traspasar, como es la ruptura de España. Si bien, dentro del diálogo institucional, en el Ejecutivo creen que sí hay margen para la negociación.

La cita se celebrará a las cinco de la tarde en la Moncloa. Y, en contra de los deseos de la Generalidad, no se ha cerrado una agenda sobre los asuntos que se han de tratar en el despacho. De hecho, según fuentes gubernamentales, el equipo de Puigdemont intentó que se celebraran "mesas de trabajo" previas como si se tratara de una cumbre internacional, y se negaron en rotundo. También rechazaron que el encuentro pudiera celebrarse en cualquier otro sitio que no fuera Presidencia.

Despejados esos inconvenientes, se cerró el día y la hora de la reunión. Es el primer contacto formal entre ambos, aunque ya se saludaron en el aniversario de la catástrofe de Germanwings. Al término, el Gobierno ofrecerá a Puigdemont una sala de prensa del complejo de la Moncloa, como es lo habitual. En principio, Rajoy no comparecerá ante los medios, tal y como ocurre cada vez despacha con otros líderes autonómicos.

Al no existir un guión, el entorno de Rajoy rehusó entrar en el detalle de lo que se le podría ofrecer a Puigdemont. Sí se fue taxativo sobre aquello en lo que no se va a transigir. "No puede haber ningún acuerdo" con respecto a la unidad territorial, enfatizaron al más alto nivel. En este sentido, el presidente en funciones defenderá ante el catalán la soberanía nacional y la igualdad entre españoles vivan donde vivan, como transmite habitualmente en público.

Sí hay margen de maniobra en otras cuestiones. En concreto, en materia de financiación autonómica y competenciales. Si bien, el Ejecutivo precisa que Rajoy no está pensando en un "traje a medida" para Cataluña, y que -en el caso de la financiación- habrá que esperar a la reunión con el resto de representantes de comunidades autónomas. "Y hay que recordar que estamos en funciones". El líder del PP tampoco se cierra a una reforma de la Constitución, aunque siempre matizando que antes tendría que suscitar un amplio respaldo y no podría afectar a la unidad y la igualdad de los españoles.

El contacto con Sánchez

En otro orden de cosas, el PP aseguró públicamente que, finalmente, Rajoy se pondrá en contacto con Pedro Sánchez, ya sea por escrito o a través de una llamada telefónica. Será su forma de trasladar a la opinión pública que, hasta el último momento, ha mantenido viva su oferta de una gran coalición. "Lo intentamos al principio y lo intentaremos al final de las negociaciones", explicaron desde su entorno, que no ven ningún margen de maniobra. "El no de Sánchez nos servirá para culparle de que vayamos a nuevas elecciones", admitieron los estrategas de Génova.

La fecha de ese contacto es aún una incógnita, aunque todas las fuentes consultadas insistieron en que finalmente acabará produciéndose. Será, eso sí, una formalidad. "O cambia mucho el señor Sánchez o será una operación frustrada", afirmó Rafael Hernando, tras sondear una semana más los ánimos en el PSOE. Y de ahí que exista una discusión en la cúpula sobre si Rajoy debe solventar la cuestión con una misiva. "No tiene mucho sentido que llame a Sánchez para que le diga otra vez que no y ahí acabe todo", en palabras de un miembro de la dirección.

Dado que sólo esperan una negativa del PSOE, el PP también descarta cualquier tipo de acercamiento con Ciudadanos. Esto es, Rajoy no llamará a Albert Rivera -extremo que se estudió hace una semana-. En este sentido, los populares ya trabajan en la estrategia para desgastar a la formación naranja, una vez el Rey constate que no hay otra salida que las elecciones. Y, de primeras, deslizarán que Rivera ha unido su destino al de Sánchez. "Igual es que pretenden ir juntos en coalición", destacó Fernando Martínez-Maíllo el lunes. Una idea que ya está en los argumentarios internos, y que varios portavoces han trasladado en las últimas horas en tertulias de radio y televisión.

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