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Rajoy usa a González para presionar a Sánchez: "Coincido, no puede haber elecciones"

Saldrá de Moncloa para seguir negociando y lograr un pacto antes de agosto. "Llevamos 200 días en funciones y un año sin aprobar leyes", avisa.

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Mariano Rajoy radiografió una España que necesita con urgencia que el Ejecutivo se ponga a funcionar y termine ya el bloqueo institucional. "Llevamos 200 días de Gobierno en funciones y, desde el pasado verano, no se aprueba un proyecto ley en las Cortes", destacó poco después de entregar su credencial como parlamentario electo por Madrid. "No se pueden repetir las elecciones de ninguna de las maneras, sería un disparate tener otras en noviembre o diciembre y tener al país parado todo ese tiempo", presionó a sus interlocutores políticos, en especial a Pedro Sánchez.

En el fondo, el presidente en funciones no se movió de sus postulados. Aseguró que el gabinete debe constituirse a "la mayor brevedad posible", toda vez toca aprobar el techo de gasto y la senda de déficit público en el mes de agosto y en septiembre los Presupuestos Generales del Estado. Además, afirmó que el Ejecutivo debería disponer de "la mayor estabilidad", pues no sirve de nada superar una investidura y que, inmediatamente después, no se pueda sacar adelante ningún proyecto en la Cámara Baja. "Se trata de que el Gobierno pueda gobernar", enfatizó.

Si bien, en las formas, Rajoy pareció dar a sus homólogos políticos todas las facilidades posibles para entablar las negociaciones. "Me voy a reunir con todo el que quiera reunirse conmigo, donde quieran, el día que quieran y a la hora que quieran", expuso. Poco después, el PP confirmó que la Moncloa dejaría de ser el escenario de los encuentros. Con Albert Rivera se verá el martes por la mañana en el Congreso de los Diputados y, por la tarde, con Pablo Iglesias, aunque el líder morado no es prioritario para el presidente en funciones. Tras ellos, si no hay cambios, llegará el turno de Sánchez, aunque no se confirmó ni la fecha ni la hora.

En su declaración de este jueves, Rajoy recalcó que los despachos podrían ser "públicos o privados", al gusto de sus interlocutores. "Me voy a reunir con todo el mundo y lo demás lo van a elegir ellos, no tengo el más mínimo problema", remachó. Según el PP, las citas con Rivera e Iglesias ya se habían cerrado el miércoles.

Elogia a Felipe González

A partir de ahí, el presidente en funciones se centró en el Partido Socialista. Puso en cuarentena el posible no del silente Sánchez por dos razones. "No conozco su posición y, si la hubiera, tampoco sé si es definitiva", espetó, dando a entender que la resolución del Comité Federal de este sábado podría sufrir posteriormente modificaciones. A renglón seguido, a preguntas de un periodista, no dudó en elogiar a Felipe González, que aboga por negociar con el PP en una tribuna en el diario El País. "He leído el artículo y es una opinión muy calificada", dijo, para exponer en qué cuestiones coincide con el expresidente. "No puede haber elecciones, esto debe resolverse de una manera rápida y el Gobierno ha de tener un mínimo de estabilidad", subrayó, en relación al histórico socialista.

Rajoy no paró de repetir que no quería entrar "en detalles". Así, tampoco aclaró si, en esta ocasión, aceptará el requerimiento del Rey don Felipe de enfrentarse a una votación de investidura pase lo que pase. Si bien, ya al final de su intervención, se reafirmó en que es "capital" que todo quede resuelto antes del mes de agosto. "Todos tenemos que hacer un esfuerzo de sensatez y sentido común. Estar todo el verano perdiendo el tiempo no es de recibo, sería un disparate y no sé que vamos a arreglar en agosto que no podamos hacerlo en julio", se reafirmó.

"Es urgente que haya un Gobierno", remató Rajoy, para quien está el juego el crédito internacional del país. Sin cesar, mentó la elaboración de las cuentas públicas como una razón fundamental para que sus adversarios políticos cedan. Pero también los temas relacionados con la Unión Europea e, incluso, la creación de empleo. "Si la economía va bien, sería una pena que, por ser incapaces de formar un Gobierno, las cosas comenzaran a complicarse", arguyó. Y los suyos miraron una vez más al PSOE, aunque ya no apelen a la gran coalición: "Saben que son la llave y tendrían que tener un poco de patriotismo".

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