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Rajoy busca abrir una negociación secreta con Rivera y Sánchez

Cospedal, clave en las negociaciones, abre la puerta a retocar la reforma laboral. Casado pide a Rivera el voto a favor para Rajoy.

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Rajoy busca abrir una negociación secreta con Rivera y Sánchez
Bermúdez, Cospedal y Floriano entregando el acta | EFE

Mariano Rajoy asegura que está dispuesto a moverse para desbloquear la situación política, pero pretende que esa negociación se lleve a cabo entre bambalinas. Alejada de los focos, como a él le gusta, sin "teatro". “La clave ahora es no hacer nada en público”, afirmó el miércoles en una charla informal con periodistas, dando a entender que todavía hay margen para evitar otras elecciones, que fechó el 27 de noviembre. Varios de sus portavoces insistieron en este sentido, y deslizaron que tanto Albert Rivera como Pedro Sánchez mostraron su voluntad de seguir con los contactos, aunque estos fueran discretos. 

El plan del presidente en funciones a partir de ahora no se antoja sencillo. Por un lado, aspira a que Ciudadanos pase de la abstención al voto afirmativo y, por otro, intentará que el Partido Socialista rectifique y abandone el “no” en el último momento. “No puedo gobernar si Ciudadanos se abstiene y el PSOE vota en contra. Eso no llega”, dijo a las claras tras cerrar su primera ronda de contactos. Y, en este sentido, su equipo se lanzó a allanar el camino de cara a una próxima negociación al más alto nivel. “Hay mimbres para hacer un buen cesto”, llegó a declarar Fernando Martínez-Maíllo, que auguró en Onda Cero que el escenario “va a seguir cambiando”.

Para conseguirlo, el PP tuvo gestos claros hacia sus principales interlocutores. Para empezar, no hubo rastro de críticas. En el caso de Ciudadanos, Pablo Casado estuvo largo rato elogiando a Rivera en Al Rojo Vivo de La Sexta para, al final, admitir que el objetivo es que el partido naranja acabe apoyando a Rajoy. Lo mismo hizo Javier Maroto en esRadio, y apuntó a un pacto educativo. "Será Rivera el que decida hasta dónde quiere llegar”, transmitieron desde la dirección nacional tras su despacho con el presidente, dejando la puerta abierta -incluso- a la posibilidad de que entre en el futuro Ejecutivo. Las fuentes consultadas se reafirmaron: “Si quiere negociar” y “llegar a más, estamos más que dispuestos”.

El guiño a los socialistas llegó por boca de María Dolores de Cospedal, clave en las negociaciones y que el miércoles no se separó de Rajoy. “El PP está dispuesto a mejorar la reforma laboral y si es mejorable la podemos mejorar”, anunció antes de entregar su acta de diputada en el Congreso. Y añadió, en un claro mensaje a Sánchez: “Haremos todo lo posible por llegar a acuerdos”. Tantos esfuerzos como abrir el melón de la reforma de la Constitución, aunque Rajoy matizó que en su despacho con Sánchez no entró en valorar medidas concretas.

En síntesis, no habrá apenas líneas rojas “si hay voluntad de acuerdo”, como corroboraron fuentes de la cúpula. En este sentido, Soraya Sáenz de Santamaría, también en la Cámara Baja, puso en valor el programa de gobierno -de 55 páginas que el PP- remitió al resto de formaciones. Un documento sin apenas novedades, pero que según la vicepresidenta es la base para entablar una negociación, toda vez “nos abrimos a pactos muy importantes que coinciden con las propuestas que el PSOE hizo en su comité federal de diciembre”. El acuerdo “bien se merece una buena pensada”, apostilló la portavoz del Ejecutivo, en declaraciones a los periodistas.

La confección de la Mesa de las Cortes es otra de las bazas negociadoras. El lunes por la tarde, Rajoy reúne a la Junta Directiva Nacional -el máximo órgano entre congresos del PP- para dar los nombres de sus candidatos a presidir el Congreso y el Senado. Oficialmente, aspira esta vez a controlar ambas Cámaras, pero las fuentes consultadas reconocieron que hay margen para la negociación, por ejemplo con Ciudadanos. El miércoles, el presidente en funciones estuvo más de tres horas comiendo con Cospedal, Maíllo y Rafael Hernando, cuyo nombramiento como portavoz del grupo también ha de ser aprobado por la Junta. Al término, Rajoy esquivó la cuestión y se dedicó a bromear sobre el hecho de que, en los medios, se haya situado a la secretaria general al frente del Congreso. 

Pase lo que pase, Santamaría y otros portavoces populares confirmaron que a Rajoy le gustaría que el debate de investidura diera inicio el día 2, celebrándose la primera votación el 3 y la segunda el 5. Aún más, Casado y Maíllo se mostraron seguros de que su líder aceptará el encargo del Rey Felipe, si este se produce, a pesar de las dudas que él mismo planteó tanto en público como sin cámaras delante. “El reloj de la democracia lleva corriendo desde el 20D, y por eso estamos pidiendo un gobierno cuanto antes, y de ahí que esa fecha del 2 de agosto sea prudencial”, justificó la vicepresidenta.

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