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Nuevos rostros del PP llaman a la puerta de Moncloa

El PP especula sobre el futuro de Cospedal y una posible pugna con Santamaría. Casado, Maroto y Moragas, en la quiniela de ministros.

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Nuevos rostros del PP llaman a la puerta de Moncloa
Rajoy, con Rivera en el Congreso. | EFE

Bajo la batuta de Mariano Rajoy, pero una nueva etapa, con nuevas caras en el gabinete gubernamental. Barones regionales y miembros de la dirección nacional coinciden en que el presidente en funciones, al que nadie se atreve a rechistar de momento, ha de acometer un ajuste en profundidad en el Ejecutivo. "Tiene muchos huecos para introducir novedades", en palabras de uno de sus interlocutores. Según Rajoy en charla informal, aún no ha abierto ese capítulo, y cuando se ponga a ello lo hará con discreción. Pero en el PP ven gestos evidentes de que algo se mueve.

En el punto de mira del propio PP están aquellos ministros considerados amigos personales de Rajoy -"los elefantes"-, y que alcanzaron su puesto precisamente por ser de su círculo de confianza. Y el hecho de que éste llevara a la negociación con Albert Rivera algunos de sus nombres ha hecho suponer a buena parte de la actual cúpula de Génova13 que están de salida. Por ejemplo, Jorge Fernández Díaz, muy tocado por las escuchas en su despacho y al que algunos portavoces han rehusado defender. O José Manuel García Margallo, del que todos dicen que va por su cuenta, está enfrentado con Soraya Sáenz de Santamaría y ha provocado más de un embrollo político. "Otra margallada", se ha escuchado en más de una ocasión en Moncloa ante sus polémicas.

No son los únicos ministros con un pie fuera, según interpretan los cargos consultados por este diario. En Génova siempre se ha sugerido que Pedro Morenés desea desde hace tiempo dejar la cartera de Defensa, que Luis de Guindos estaba "buscando algo" tras perder el sillón del Eurogrupo -no fue ni tan siquiera candidato a diputado-, que Cristóbal Montoro lleva largo tiempo "muy quemado" o que la opción de Íñigo Méndez de Vigo en Educación iba a ser temporal. Y todo ello sin contar que los planes iniciales de la dirección nacional pasan por que Alfonso Alonso -al que sí se le presupone gran futuro político y le gusta Madrid- sea candidato a lehendakari en las elecciones vascas previstas para después de las vacaciones de verano.

Santamaría y Cospedal

En las quinielas de  salida, nadie menta a Santamaría, aunque en el PP no se atreven a augurar si mantendrá tanto poder como hasta ahora. De momento, eso sí, Rafael Catalá -muy próximo a ella- ha sumado Fomento a sus competencias de Justicia. Si bien, en el puzzle falta la pieza clave: saber qué futuro político le espera a María Dolores de Cospedal. "La madre de todas las batallas", deslizaba malicioso un diputado ante la posibilidad de que la número dos del PP acabe entrando en el Ejecutivo.

Según la versión de Ciudadanos, Cospedal fue la primera opción de Rajoy para presidir el Congreso, pero Rivera la vetó y, tras otros nombres, acabó decantándose por Ana Pastor, de la que prácticamente todo el mundo habla bien. Esa maniobra habría apartado a Cospedal del Ejecutivo y de Santamaría, pero ahora prácticamente nadie duda de que tendrá una conversación con el líder del PP para saber "qué quiere", y desde siempre se ha señalado como opción el departamento de Interior.

Los futuros rostros del Gobierno

Rajoy, según las fuentes consultadas, buscará acomodo a los históricos, a sus amigos personales como Margallo, pero acabará abriendo el Gobierno a nuevos políticos. Hasta cuatro vicesecretarios generales, en conversación informal con este diario, dieron a entender que ése es el camino a recorrer. También varios líderes territoriales: "Creo que sería una buena idea y daría un mensaje de renovación con gente nueva que ya tiene experiencia", en palabras de un barón que tuvo que hacer importantes cambios por culpa de la corrupción. 

A ojos de estos dirigentes, el que Celia Villalobos haya sido apartada de la Mesa del Congreso -en favor de Rosa Romero, habitual de las tertulias de La Sexta y valor en alza- es un gesto más. Y, de hecho, hay incluso quienes sugieren que la presión de Ciudadanos está siendo buena para la renovación. "El acuerdo con Ciudadanos abre una vía de diálogo y de cercanía", sacó pecho Fernando Martínez-Maíllo este martes. Si Rivera quiere, añadieron fuentes de la cúpula, habrá ministros del partido naranja en el próximo Gobierno de Rajoy.

A partir de ahí, en el PP repiten prácticamente a coro algunos nombres que surgen del nuevo equipo de dirección del partido. El primero, el de Pablo Casado, actual vicesecretario de comunicación de Génova, preocupado por no romper puentes en los peores momentos ni con Ciudadanos ni con José María Aznar, por poner un ejemplo. En algunas estructuras regionales sienten verdadera devoción por él, como también en Nuevas Generaciones. A renglón seguido, también se cita a Javier Maroto, vicesecretario de sectorial. Y cabe recordar que trabajó a conciencia en el último programa electoral, codo a codo con Rajoy, en cuestiones sociales y sobre educación.

Otro de los hombres del momento para el PP es Jorge Moragas, el director de campaña de Rajoy, que le aconseja y ha buscado su aproximación a los medios. Y que, en esta nueva etapa, podría llegar a ser ministro de Exteriores. Por su parte, el presidente no tocará, salvo giro inesperado, a Isabel García Tejerina, cuyo quehacer en Agricultura le "ha gustado mucho". De igual forma, en Génova dan por descontado que Pastor habría continuado en el gabinete en caso de que Ciudadanos no hubiera forzado su candidatura a presidenta de la Cámara Baja. 

La excepción de esa deseada renovación, que también llegará en los venideros congresos regionales y locales del PP, se vive en el Senado. Allí, Pío García Escudero volvió a ser elegido presidente y cargos como Pedro Sanz o Javier Arenas tienen puestos destacados. Incluso Rita Barberá mantiene su escaño, pese a estar señalada por la Justicia, aunque bajo la promesa de su expulsión en caso de que sea definitivamente imputada. 

Rajoy: "Quiero gobernar"

Sea como fuere, en el PP no se cansaron de repetir que será Rajoy el que decida hasta dónde llegar, dependiendo también del grado de acuerdo que alcance con Ciudadanos. Y, por supuesto, el presidente no dio ninguna pista este martes en su declaración ante los medios en el Congreso. Allí, pidió que se acabe el bloqueo para que pueda ser investido a principios de agosto, al tiempo que su entorno reiteró que es el momento de la discreción. "Yo quiero gobernar y pido que me dejen gobernar", enfatizó el presidente en funciones, que reclamó a todos lealtad y responsabilidad. 

En caso de que, llegado el momento, no cuente con los apoyos suficientes, Rajoy reiteró que abrirá "un período de reflexión" para analizar con su partido y con el resto de formaciones las posibilidades de evitar unas terceras elecciones. Esto es, volvió a dejar en el aire la posibilidad de rechazar el encargo del rey Felipe, si tal extremo se produce, de enfrentarse a la investidura.

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