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El resultado en el País Vasco no sirve a Rajoy

Los que esperaban a este 25 de septiembre como la herramienta para desatascar la gobernabilidad en España han resultado decepcionados.

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Los que esperaban a este 25 de septiembre como la herramienta para desatascar la gobernabilidad en España han resultado decepcionados.
Rajoy, en la campaña gallega | David Mudarra/PP

El excelente resultando del PNV en el País Vasco, con una victoria muy holgada que les acerca a los mejores de la historia del partido que fundara Sabino Arana, le deja las manos muy libres no sólo para ser elegido lehendakari –algo que tiene asegurado por el peculiar sistema de elección del presidente autonómico en el parlamento vasco–sino para decidir con quién y cómo quiere gobernar.

Los independentistas podrían apoyarse tanto en el PSOE como en el PP o incluso con Podemos, que ha obtenido 11 escaños, si bien este pacto es poco previsible porque, precisamente, el PNV parece haberse beneficiado en estas elecciones de presentarse como la opción moderada frente a la posibilidad de la aventura extremista de Bildu y Podemos.

Así, aunque como decimos para la elección de lehendakari ninguno de los dos partidos nacionales sería determinante, Urkullu podría sumar con cualquiera de ellos una mayoría absoluta que le permitiría gobernar con mucha comodidad.

Obviamente, el aliado más obvio sería el PSE: ambos partidos tienen una larga trayectoria de acuerdos de gobernabilidad y, de hecho, en este momento están gobernando en coalición en las tres diputaciones, en las tres capitales vascas y en otros muchos municipios.

Así, pese a que los resultados de los socialistas en el País Vasco son poco menos que dramáticos –pierden siete diputados de los 16 que tenían y caen a poco más de un tercio de los 25 de hace sólo siete años– podrían estar, de alguna forma, en el gobierno.

En cualquier caso, el PP tendría muy poco que ofrecer a Urkullu como para que los nacionalistas vascos se aviniesen a un pacto que incluyese la investidura de Rajoy, sobre todo porque el precio que pedirá el PSOE siempre será menor y porque, además, los nacionalistas vascos son expertos en esa geometría variable que les permite pactar hoy con unos y mañana con otros diametralmente opuestos sin tener ningún problema.

En definitiva, el 25 de septiembre no le ha servido de nada a Rajoy y su investidura podrá ser fruto de un intercambio con un Urkullu que sí ha hecho sus deberes.

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