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La guardia pretoriana de Susana Díaz, 6: Juan María Cornejo, el ejecutor

Juan María Cornejo, capitán de la guardia pretoriana de Susana Díaz, tiene un hilo de la tela de araña andaluza.

Pedro de Tena (Sevilla)
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Juan María Cornejo | Flickr/PSOE-A

Juan María Cornejo López nació en Medina Sidonia en 1955 por lo que va a cumplir en noviembre 61 años. Es maestro, aunque no ejerce desde que un día de hace muchos años fue fichado por Ramón Vargas-Machuca, un histórico del socialismo gaditano y, por cierto, culto y cultivado. Hace 30 años que comenzó su andadura política en la oposición municipal de su pueblo y en 1987 ya era alcalde. Desde entonces, siempre ha vuelto casi todos los días a dormir a su pueblo, como otros dirigentes del viejo clan de Alcalá y la comarca de La Janda.

Tiene dos hijos y un hilo de la tela de araña. Su hijo, Juan María, concejal de Medina Sidonia, fue colocado por la actual presidenta de la Diputación de Cádiz, Irene García, como asesor de la Institución. La hija fue mencionada como beneficiaria de los contratos emanados de la Fundación Andaluza para el Fondo de Formación para el Empleo, que en el Cádiz socialista se conoce como "el Fondo". Por eso, el columnista del grupo amigo Joly, Fernando Santiago, escribió: "Pero el asunto para mí es ver a alguien dar lecciones de ética mientras tiene a su hijo colocado como asesor en la Diputación. Seguro que hay miles de ciudadanos que tienen a sus hijos en paro y sabrá cómo prospera el de Cornejo". Otro despechado, como el PP de Cádiz, que lo denunció.

Le tocó, cuando era alcalde, gestionar la segregación de Casas Viejas, la famosa población gaditana que fue objeto de la represión republicana tras una sublevación anarquista en 1933. Tratada como una pedanía de Medina Sidonia, al final, Casas Viejas se convirtió en municipio independiente con el nombre de Benalup de Sidonia, perdiendo, eso sí, mucho término municipal histórico.

Con el socialismo gaditano en las tripas desde su pertenencia originaria al clan de Alcalá, su trayectoria ha sido la que sigue: "Parlamentario andaluz por la circunscripción de Cádiz. Senador desde 2008. Alcalde del Ayuntamiento de Medina Sidonia (Cádiz) desde 1987 hasta 1995. Diputado de Asesoramiento de Municipios Diputación de Cádiz durante el periodo 1987-1995. Delegado Provincial Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en Cádiz desde 1995 hasta 1996. Director General del Medio Natural de la Junta de Andalucía desde 1996 hasta 2000. Director General de Política Interior de la Junta de Andalucía desde 2000 hasta 2004. Presidente de la Comisión de Coordinación del Parlamento de Andalucía durante el periodo 2004-2008. Secretario de Organización de la Comisión Ejecutiva Provincial del PSOE de Cádiz desde 2000 hasta 2010. Secretario de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural de la Comisión Ejecutiva Regional del PSOE de Andalucía desde 2010 hasta 2012. Secretario de Organización del PSOE de Andalucía desde 2012." O sea, un señor del aparato, pero sin evidentes ambiciones personales de poder.

El subdirector del grupo Joly, Juan M. Marqués Perales, cuya familia fue la fundadora y gestora del clan de Alcalá hasta su descomposición (Alfonso Perales, ya fallecido, y Luis Pizarro son sus familiares directos), le conoce bien y le ha seguido desde que José Antonio Griñán se fijó en él porque pertenecía al grupo crítico emanado del famoso clan. Su papel como secretario de Organización ha sido tan eficaz que las primarias para elegir los candidatos socialistas a las elecciones municipales de mayo de 2015 en las capitales andaluzas no pudieron celebrarse. ¿Por qué? Porque los críticos nunca lograron obtener el 20 por ciento de avales.

Marqués lo ha descrito de este modo: "Si fuera un ciclista de tantos como hay en su pueblo, Medina Sidonia, posiblemente Juan Cornejo jamás portaría ni el maillot de líder, ni el de rey de la montaña. Pero el de la regularidad, el que suma los puntos dependiendo del puesto en el que uno llega a la meta día tras día, seguramente que no hay valiente que se lo quitara. Y es que este veterano socialista que suma 28 años consecutivos ocupando un cargo público ha demostrado con creces no sólo que es un experto yendo al rebufo de otros líderes, sino también que cada vez que se produce un abanico por el cambio del viento (varguismo, peralismo, cabañismo, blanquismo, griñanismo o susanismo) ahí está él evitando el corte y manteniéndose en el pelotón principal". Tela.

Ahora está en la cima política socialista en la Secretaría de Organización del PSOE andaluz de Susana Díaz, su número 2, oráculo orgánico de su jefa, y se confirma como un valor en alza, lo quiera o no. Pero en el PSOE de Cádiz y con Billy el Niño, el mote de Paco González Cabaña, el jefe político del chavismo, ya fue secretario de Organización durante mucho tiempo. Allí coincidió muchos años con "Chiqui" Jiménez Barrios, hoy cara institucional de Susana Díaz en su calidad de Vicepresidente de la Junta. A pesar de la oposición de González Cabañas que amenazó con un escándalo, Juan Cornejo fue finalmente miembro de la Ejecutiva Regional con Susana Díaz.

Ambos pertenecían al colectivo Janda, opuesto a Manuel Chaves y escindido del clan de Alcalá, comandado por el ex consejero de la Junta, José Luis Blanco. Hace cuatro años, ya defenestrado Luis Pizarro, Blanco, pilar de Griñán en la conquista de Cádiz, impulsó a Manuel Jiménez Barrios y a Juan María Cornejo que han logrado la confianza de Susana Díaz configurando un "tándem resolutivo y funcional". Gracias a ellos, la provincia de Cádiz ha sido pacificada y su cabeza visible, a pesar de su cabañismo originario, es Irene García, secretaria general y presidenta de la Diputación.

Dicen los que le conocen que es negociador "correoso", rocoso incluso, algo que ha probado Pedro Sánchez en sus carnes. No pudo impedir la Comisión de Investigación sobre el fraude de la formación en el Parlamento andaluz, pero la torpedeó lo que pudo, de acuerdo con la Junta. Consiguió, con Mario Jiménez y Jiménez Barrios, que Ciudadanos no exigiera la personación de la Junta en el Tribunal Supremo en el caso de Manuel Chaves y José Antonio Griñán. Cuando estalló el caso de Irene Sabalete, una zarriísta de Jaén que fue grabada instando a los empleados de la Junta a hacer campaña electoral por el PSOE, afeó su comportamiento alejando del peligro a su jefa, Susana Díaz.

Importante fue su actuación en la operación Pedro Sánchez, cuando Susana Díaz se enfrentó a Eduardo Madina por el liderazgo en el PSOE. Sabido es que la lideresa andaluza apostó por Pedro Sánchez. Madina, que percibió la operación en su contra, exigió que se diera a conocer el origen de los avales de Sánchez, para denunciar que el apoyo esencial de Pedro Sánchez era el PSOE de Andalucía y Susana Díaz. Entonces apareció Juan Cornejo y afirmo públicamente la solicitud del candidato vasco era "una chorrada" y acusó sibilinamente a Madina de poner en cuestión la voluntad de los socialistas andaluces. "Cada militante del PSOE avala a quien le da la gana y va a votar a quien quiera", apuntilló. Pero era cierto que el 74 por ciento de los avales de Sánchez fueron oriundos de Andalucía.

Paradójicamente, Juan Cornejo ha cobrado un protagonismo más intenso en la reciente crisis del PSOE y las maniobras en la oscuridad del pasado Comité Federal para provocar la dimisión de Pedro Sánchez. "Suicidio" llamó Cornejo al comportamiento numantino de Sánchez en una conversación filmada con Susana Díaz. Aunque la estrella por un día fue la secretaria general del PSOE sevillano, Verónica Pérez, afirmando que la única autoridad legal que quedaba en el PSOE era ella, presidenta del Comité Federal -una interpretación interesada pero bien publicitada de los Reglamentos socialistas -, los que manejaron los hijos de lo ocurrido fueron Máximo Díaz Cano y Juan María Cornejo, que fue quien arrebató el número 2 del PSOE a Mario Jiménez por orden directa de Susana Díaz. De hecho, se le atribuye, junto a Máximo Díaz Cano, la maniobra de la dimisión de más de la mitad de la Ejecutiva.

Incluso se ha escrito que Cornejo se aproximó amenazadoramente a Pedro Sánchez cuando se percató de la maniobra de las urnas ilegales tras una pantalla en el pasado comité federal, pero el portavoz de la Junta y miembro de la guardia personal de Susana Díaz, Miguel Ángel Vázquez, negó que fuese un intento de agresión como afirmaron fuentes próximas a Sánchez. Su papel de pretoriano fue relatado asimismo en El Confidencial Digital que contó que una de las discusiones más tensas del Comité General fue la entablada por Susana Díaz y Juan Cornejo y Antonio Hernando y Óscar López, en la que "casi se gritaron".

El más próximo momento de gloria de Juan María Cornejo ha sido ponerle la cara a la idea de abstención para que gobierne el PP. Dado que Susana Díaz nunca se pringa con la grasa de la máquina si cuenta con un engrasador, ayer mismo, fue Juan Cornejo quien afirmó con claridad que no le produce urticaria la palabra abstención. Textualmente, "la abstención es la fórmula mayoritaria para evitar terceras elecciones". "A mí no me produce urticaria", dijo.

Eso sí, advirtió que, si la abstención es la decisión que adopta el Comité Federal, el que no esté de acuerdo, que deje los cargos. Se trata, desde luego, de forzar a Javier Fernández a tomar partido de una vez por la abstención abiertamente. Esto es, nada de componendas ni de sillones vacíos, abstenciones técnicas o ausencias medidas. Abstención de toda la organización y con todas las consecuencias para que nadie pueda abanderar un día la oposición y decir que no se abstuvo. Tomen nota.

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