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La guardia pretoriana de Susana Díaz, 8: Miguel Ángel Vázquez, el vestidor de la Santa

Periodista de profesión y desde siempre cercano al partido al que finalmente pasó a pertenecer y representar.

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Periodista de profesión y desde siempre cercano al partido al que finalmente pasó a pertenecer y representar.
Miguel Ángel Vázquez | Junta de Andalucía

Miguel Ángel Vázquez es un caso de libro de lo que es un periodismo de partido y para el partido. Tal hecho no equivale a deshonestidad, digámoslo con claridad. Todos los periodistas, lo reconozcan o no, tienen, tenemos, preferencias políticas, como, también y, por ejemplo, los médicos. Nadie pensará que un cirujano de izquierdas opera mal voluntariamente a un paciente de derechas o viceversa. Pues tampoco un periodista de reconocida preferencia por el PSOE tiene que mentir o deformar. No podrá evitar, eso sí, que sus enfoques tengan ese condicionante, que, si es conocido mejor para los lectores. Pero eso no implica que falsee los hechos cuando escribe en un periódico. Otra cosa ya es ser periodista oficial.

Comenzó su andadura en El Correo de Andalucía, el periódico de cabecera del PSOE de Andalucía, que era su propietario desde 1986. Controlado desde su fundación por la Iglesia y con un famoso cura Javierre en su apoyo a la transición democrática, tras muchas vicisitudes y trueques Iglesia - PSOE, Palacio de San Telmo incluido, acabó en menos de Emilio Martín, ligado a la empresa Mundicom, próxima al PSOE. Luego trabajó en Diario 16 Andalucía (1991-1997), Canal Sur TV (1995-1996) y la agencia de noticias France Press (1991-1992).

Desde hace casi 20 años se dedica a vestir al santo de turno en el PSOE y, luego, en la Junta de Andalucía. Ha escrito un libro que se titula Noticias a la carta, que ni pintado. Ahora viste a la Santa Susana a la que ayuda en su irresistible ascensión a Ferraz desde el puesto de portavoz de la Junta de Andalucía y coordinador general de los mensajes institucionales del gobierno socialista. Antes lo hizo con Chaves, y luego con Griñán.

Su presencia es, pues, ya casi legendaria en el PSOE. De hecho, fue uno de los que estuvo en el secreto de la abdicación de Manolo Chaves en Pepe Griñán. Luis Pizarro, entonces vicetodo de Chaves, le ordenó convocar el almuerzo anual habitual con periodistas en el restaurante Río Grande, luego implicado en el caso ERE. Corría el año 2008 y se esperaba la presencia de Chaves, Pizarro y otros, como siempre. Sin embargo, aquella vez el que presidió el acto fue el vicepresidente Pepe Griñán. La sucesión estaba decidida e impuesta a la militancia, parte de la cual se ha arrepentido siempre de aquella operación.

También estuvo en la operación mediática que consumó a Griñán como secretario general del PSOE andaluz. Todo esto fue mucho antes de Susana Díaz, tómese nota. Fue en tiempos del dimitido secretario de organización, Rafael Velasco, luego delfín de Griñán e imputado después en el caso del fraude de la formación.

Miguel Ángel Vázquez se alineó enseguida con José Antonio Griñán y sus decisiones. Por ejemplo, el apoyo a la candidatura de Carmen Chacón frente a la del histórico Alfredo Pérez Rubalcaba. Estuvo en la presentación de la candidatura de la de Olula con María del Mar Moreno, Carmen Martínez Aguayo, Francisco Álvarez de la chica y la presidenta del PSOE andaluz, Rosa Torres. Entre ellos estaba también la secretaria de Organización, Susana Díaz y el entonces secretario provincial de los socialistas sevillanos, José Antonio Viera, además de Pepe Caballos, del propio Miguel Ángel Vázquez y del portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de la capital sevillana, Juan Espadas.

En aquellas batallas, Griñán quiso imponerle a José Antonio Viera, luego apoyo de Rubalcaba en las famosas primarias, varios nombres: el de la las consejeras de Hacienda y Salud, Carmen Martínez Aguayo, hoy imputada en los ERE y María Jesús Montero. Pero otros dos nombres fueron el de su portavoz del Gobierno, Miguel Ángel Vázquez y, naturalmente, el de Susana Díaz, su número 2. Luego estuvo en La organización de la candidatura de Susana Díaz hasta su ascenso a la presidencia de la Junta de Andalucía. Finalmente, actúa desde el principio como portavoz de su gobierno.

Como es procedente, está en los entresijos de las decisiones más personales de Susana Díaz, como, por poner un ejemplo, la de aplazar su asalto a la secretaria general del PSOE y el búnker de Ferraz tras los incumplimientos de Pedro Sánchez. Y tuvo que emplearse a fondo para que el pacto de Susana Díaz con Izquierda Unida no naufragara, aunque no pudo impedirlo.

Es de reconocer que su trabajo es ingrato porque tiene que decir una cosa y la contraria sin inmutarse. Tomemos por ejemplo el caso de la juez Alaya, que acusó directamente a la Junta de Andalucía de entorpecer su labor. Pero Miguel Ángel Vázquez, inasequible al desaliento, contó a los medios que ocurría lo contrario, que reconocía la ayuda inestimable de la Junta.

En marzo de 2016, leyó textualmente algunas partes de un auto de 2015 donde, según Vázquez, la juez Alaya reconocía que la personación de la Junta "no se ha traducido en entorpecimiento de la causa", pues "salvo el desorden inicial" -no dice cuanto duró tal desorden-, ha cumplido "fielmente" la entrega de documentación y "tampoco puede afirmarse que haya tratado de entorpecer la causa con la presentación de recursos". Luego la felicitó cuando la juez recibió el premio Jurista del año.

Pero, claro, antes, por ejemplo, en 2013, había hecho sonar su matraca en defensa de Manuel Chaves, José Antonio Griñán y demás altos cargos: "Quizá esta imputación no llegue a ningún sitio, pero el daño político y personal que están padeciendo ya estas personas será irreparable" y añadía que la juez, casualmente, imputaba "a los que no están aforados para no perder la causa, dentro de la investigación de un posible fraude en los expedientes de regulación de empleo".

Lamentaba también que la magistrada señalara a unos servidores públicos "honestos y responsables, por el mero hecho de cumplir una ley, la ley de Presupuestos aprobada todos los años en el Parlamento, y se le somete a la pena del telediario sin atribuirle ningún delito". Y en su blog escribía el 3 de julio de 2013 y para historia: "Dicho de otra forma, que se les imputa al margen del Código Penal". En su honor digamos que no ha borrado esta barbaridad.

Recientemente, está volcado en la guerra fratricida que consume al PSOE y en zumbarle la badana a los podemitas, aunque no olvida zurrarle a la juez Alaya y al PP por el caso del fraude de la formación, un "invento" de la derecha.

En la guerra interna de Podemos, prefiere a Íñigo Errejón a un Pablo Iglesias que "quiere volver a las barricadas, critica el aburguesamiento de sus ideas revolucionarias que supone estar en las instituciones y prefiere morder a parlamentar (si desprecia la labor institucional debería ser coherente y renunciar a su escaño)." Y añade con malicia profética: "Dentro de poco, en Podemos empezaran a considerar a Errejón y a su gente traidores de la izquierda. Y más si se le ocurre acercarse a la casa común que es el PSOE. Es cuestión de tiempo." Pues sí, tal vez. Ya veremos.

Naturalmente, su ataque a Pedro Sánchez está en línea con los del equipo de Susana Díaz. Pero afina: "El PSOE no está para elecciones. Su puesto está en la oposición, haciendo una oposición firme, exigente y útil para las clases medias y trabajadoras. Ahora los números no suman y el gobierno alternativo ha sido una gran falacia. ¿O es que son de izquierdas los diputados de la antigua Convergència? Después de las elecciones de diciembre fue posible un gobierno del cambio, pero Podemos no quiso, en este momento es sencillamente imposible. Tenemos que poner los cimientos desde la oposición para forjar una opción de gobierno en las siguientes elecciones."

Pero, aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Hace unos días daba paso a otro ataque inmisericorde contra la juez Alaya recordando las lágrimas de una alto cargo socialista de Almería que fue detenida por la juez en el caso del fraude de la formación, "esa gran farsa sobre los cursos de formación en Andalucía, urdida por el Partido Popular con el apoyo del Ministerio del Interior" que ha quedado desmontada por la justicia, esto es, por la juez Núñez Bolaños y la Fiscalía que trocearon la causa con el resultado de archivar el caso de su trama política, como anticipó la perversa Alaya.

Eso sí, cuando se refiere a su idea de la política como un arte noble, principio cristiano que no maquiavélico, uno se desmaya atacado por la falacia. "Entiendo la política como un arte noble en el que desde distintas posiciones ideológicas se intenta transformar la sociedad, favorecer su progreso y posibilitar mejor calidad de vida para los ciudadanos. Un arte en el que no vale coger atajos para sacar ventaja. De un tiempo en esta parte, y muy especialmente en Andalucía, la derecha decidió encanallar el espacio público para ver si así conseguía gobernar en esta tierra. Su fórmula no fue otra que intentar destrozar al adversario." Esto lo dice uno de los que llevan llamando franquistas, sinvergüenzas, matones de discoteca, corruptos, indecentes y demás monerías al PP.

Menos mal que Miguel Ángel Vázquez es poeta aficionado y eso es algo redentor. Parece que la poesía anida en el equipo de Susana Díaz, porque ya hemos dado con dos vates. A lo mejor se refiere a su jefa cuando escribe:

Te vas

sin tan siquiera haber llegado.

Te vas, poco a poco,

dosificando tu adiós,

como las nubes empujadas por el viento,

como el agua que se escurre entre los dedos,

como el barco que se pierde en el horizonte,

como una vela que se consume en la penumbra.

Te vas, nebulosa,

adornando tu despedida,

con el desplante ceremonioso de un lance torero,

con la plasticidad rotunda de un baile por bulerías,

con el requiebro majestuoso de un alazán,

con el crepitar inquieto de la llama de la lumbre.

Joder, perfecto vestido para la ascensión a cachos de la santa Susana. O no.

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