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Rajoy está dispuesto a negociar la reforma constitucional y el modelo laboral

"Si hay voluntad política, podemos tener un gran futuro", dijo en el desayuno con Albiol tras la decisión del PSOE. Promete ministros dialogantes. 

Mariano Rajoy se mostró muy prudente tras analizar la resolución del Comité Federal del PSOE. A primera hora de la mañana, presentó a Xavier García Albiol –presente y futuro del PP de Cataluña– en un desayuno informativo en Madrid y quiso dejar claro que había leído el texto socialista y que observa puntos de encuentro. "Me pongo en el lugar del otro" y "hay cosas que son buenas", dijo. Después, ya a puerta cerrada ante su comité de dirección, destacó que se abre un periodo muy complejo de negociaciones.

Los vicesecretarios que despacharon con él en Génova repitieron a coro que el jefe está "tranquilo". Si bien, hecho el comentario de rigor, su equipo más próximo reconoció que el escenario que se abre a partir de ahora no es fácil. Para empezar, con un debate de investidura "muy especial" que esperan que sea a cara de perro, a pesar de que Rajoy vaya a salir airoso. A falta de la confirmación oficial por parte de Ana Pastor, tanto en Moncloa como en el partido dejaron entrever que la segunda votación podría celebrarse finalmente el domingo, con el Rey ya en España.

"La unidad de España" como línea roja

"Rajoy está preparando su discurso. Está tranquilo, pero muy pendiente de las señales que vengan del PSOE", resumió un interlocutor directo, que participó en el comité de dirección. En el PP dan por descontado que tratará de tender puentes y partirá de la base de que buena parte de su programa electoral es ya papel mojado. "Si hay voluntad política, todos podemos tener en España un gran futuro por delante", destacó Rajoy en el acto con Albiol, no sin poner en valor que su próximo Gobierno será "abierto al diálogo y al entendimiento".

Rajoy solo mentó como líneas rojas "la unidad de España, la soberanía nacional y la igualdad de todos los españoles". A partir de ahí, se mostró dispuesto a ceder. Y, de hecho, ya está recabando ideas en privado sobre la posibilidad de abrir el melón de la reforma constitucional. Por ejemplo, el PP de Cataluña se ha mostrado a favor de dar ese paso de la mano del PSOE. Eso sí, el Ejecutivo "va a cumplir y hacer cumplir la ley", se encargó de remachar el todavía presidente en funciones públicamente.

En su documento, el PSOE cita media docena de "objetivos inaplazables" como la derogación de la reforma laboral o la convocatoria del Pacto de Toledo. Una página, la económica, en la que Rajoy también está dispuesto a ceder, según fuentes de su entorno. De hecho, María Dolores de Cospedal ya dijo en su día que el Ejecutivo podría retocar el modelo laboral si Ferraz se sienta en una mesa negociadora. Tampoco se ponen pegas en Moncloa a acordar más medidas para erradicar la corrupción aunque "sin favorecer un espectáculo con el fin de destrozarnos", en palabras de un asesor de Rajoy.

"Tenemos un gran futuro por delante", sentenció el líder del PP, que emplazó a su discurso de investidura. "No voy a entrar en más detalles", precisó, y bajó de la tribuna. En paralelo, Moncloa no quiso confirmar si despachó en las últimas horas con Javier Fernández, con quien la interlocución es en teoría positiva. "No tengo noticias. Si se filtra, será del otro lado", deslizaron. Los ministros y altos cargos del PP que atendieron a los medios lo hicieron para elogiar el paso del PSOE. "Hemos respetado al máximo los procesos y tiempos de decisión" de Ferraz y "es una buena noticia", resumió Rafael Catalá, llamado a continuar al Ejecutivo. "Todo depende de ellos", recalcaron al más alto nivel.

La foto de Cospedal y Santamaría

De hecho, antes y después de escuchar a Rajoy, el PP se convirtió en un hervidero de rumores sobre el futuro gabinete. El presidente solo avanzó que sus futuros ministros serán dialogantes y Soraya Sáenz de Santamaría y Cospedal se sentaron en la misma mesa para atender a sus palabras. Eso sí, entraron y se fueron del acto por separado y evitaron hacer declaraciones, informa Alicia González. Mientras, a Pablo Casado le entró la risa cuando le preguntaron si estará en el Ejecutivo y Jorge Fernández Díaz, de salida según sus propios compañeros, se declaró a disposición de su jefe y amigo personal.

"No le debe estar resultado fácil. Muchos de los que se declaran amigos están esperando la llamada, pero el nuevo Gobierno tendrá que tener un talante muy negociador", zanjó un alto cargo que cruzó unas palabras con Rajoy este lunes. Prácticamente todos quisieron estar en la foto que propició Albiol al inicio de esta semana clave. Una vez sea investido presidente, en Moncloa deslizaron que no se andará por las ramas e informará de su listado de ministros. "Mezclará: habrá renovación pero no todos se irán".

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