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Brecha en el PP por el plan de Rajoy en Cataluña: Aznar carga contra Santamaría

A través de una nota de FAES, se queja de “la tendencia del PP de asumir el relato que hacen de él sus adversarios”. Santamaría insiste en "dialogar".

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Aznar y Santamaría, en una imagen de archivo.

Brecha en el PP sobre la hoja de ruta a seguir en Cataluña. No todos en el partido en el Gobierno creen que la estrategia de mano tendida, que dirige Soraya Sáenz de Santamaría con el aval de Mariano Rajoy, vaya a dar resultados, más aún tras la dura respuesta de la Generalidad. Y fue José María Aznar el que lo dijo alto y claro, tras escuchar de la vicepresidenta que "fue un error" que no llegaran a un pacto con el PSOE sobre el Estatut. "El acuerdo con los socialistas no parece que fuera cuestión de esfuerzo. Fue una posibilidad vetada por quienes hicieron un texto con plena conciencia de inconstitucionalidad", protestó el expresidente, a través de una nota de la fundación que él dirige.

El problema en esencia, a ojos de Aznar, es que el partido del que es presidente de honor ha asumido el relato de sus adversarios políticos. Y puso varios ejemplos, antes de entrar en la cuestión catalana y poner en cuarentena el trabajo realizado por la vicepresidenta. "El PSOE de Zapatero consiguió que muchos en el PP se creyeran que eran ellos y no el extremismo ideológico de aquel nuevo PSOE los que crispaban", lamentó,a través del comunicado de FAES, citando la negociación con la banda terrorista ETA. Y resultó que el PP "no sólo crispaba sino que, además, era enemigo de la paz. Lluvia fina o torrentera, la descalificación volvía a permear".

En ese relato, según Aznar, el Ejecutivo de Rajoy "asumió su etiqueta de desalmado recortador" y "algunos portavoces gubernamentales o confunden conceptos o parecen aspirar a congraciarse con los prescriptores de la izquierda hablando de un aumento de la desigualdad ‘escandaloso’ que no se había producido". Y quedaba Cataluña "y la exigencia de que el PP expiara lo que la izquierda y el nacionalismo han conseguido convertir en el acontecimiento crítico, en el punto de inflexión histórico que abrió las compuertas del independentismo: pedir firmas en la calle para apoyar un recurso de inconstitucionalidad", ironizó. "Una firmita contra Cataluña", como este mismo martes volvió a sacar a colación Josep Lluís Cleries, el portavoz de la antigua Convergencia en el Senado, en la sesión de control.

Para Aznar, lo sucedido entonces no fue que el PP no quisiera negociar con el PSOE, sino que hubo un cordón sanitario contra su partido. "Ocurría que el maridaje de izquierda y nacionalistas en Cataluña se había plasmado en un pacto firmado con pompa y solemnidad en el salón del Tinell de la Generalidad. Un pacto que se basaba precisamente en excluir al PP de todo acuerdo", recordó a Santamaría, citada expresamente en el comunicado. E insiste FAES: "Por un elemental sentido histórico y de fidelidad de los hechos, que no están reñidos con la voluntad conciliadora, si se habla de las firmas que se recogieron en aquellos días, hay que recordar que para firmas, las que se estamparon en el pacto del Tinell".

Santamaría: "Es el momento del diálogo"

El rapapolvo de Aznar, con la vicepresidenta en el punto de mira, llegó al tiempo que empezaron a escucharse las primeras críticas en los pasillos de ambas Cámaras sobre los gestos del Gobierno a pesar de la beligerancia de Carles Puigdemont. "Está arrastrándose de rodillas detrás de la CUP", reconoció Rafael Hernando, que le pidió un cambio "urgente" de la Generalidad para no perder "el tren del diálogo" que le ofrece el Gobierno. Un argumento al que se sumó la propia Santamaría, para quien los anticapitalistas "no pueden hacer perder el sentido común" y "la centralidad" que, en su opinión, siempre ha marcado la vida política en Cataluña.

Dado el toque de atención -"La CUP no respeta la ley y "a cada uno le corresponder dar explicaciones sobre sus socios"-, la vicepresidenta quiso dejar claro que mantiene su plan de actuación. "Es el momento para el diálogo, para solucionar problemas y para estar a los problemas reales de los catalanes", afirmó en los pasillos del Senado. De hecho, llegó a plantear la posibilidad de establecer "foros bilaterales" con Cataluña al margen de la celebración de la conferencia de presidentes, que se celebrará el 17 de enero, a la que no acudirá el líder catalán."No lo he leído", se excusó cuando los periodistas le preguntaron expresamente por el duro análisis de la Fundación FAES.

Una apelación al diálogo que también llegó por boca de Rajoy, que es quien ha encomendado a Santamaría que se ocupe de la operación deshielo con Cataluña y País Vasco. "Si alguien busca el enfrentamiento, a mí no me va a encontrar", declaró en el Senado, a preguntas de Cleries. Y una y otra vez abogó por negociar dentro del marco de la ley. "Huyan de quienes quieran acabar con todo, de los extremistas, de quienes desean y están buscando con todas las fuerzas de que son capaces el enfrentamiento", añadió, en alusión a la CUP.

Mientras, el análisis de Aznar se coló con fuerza en los corrillos de los cargos populares. "Tiene razón en algo: no podemos asumir el relato de quienes quieren acabar políticamente con nosotros", sostuvo, en privado, un histórico parlamentario. La dirección nacional no quiso entrar públicamente en el cuerpo a cuerpo contra el expresidente, aunque la distancia es total desde hace ya bastante tiempo. "Rajoy quiere dejar claro que está haciendo todo lo posible para solucionar el problema y que es la Generalitat la que dinamita los puentes", argumentaron en Génova. Eso sí, "se hará cumplir la ley y no habrá referéndum ilegal".

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