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Ruptura definitiva entre Aznar y Rajoy: deja la presidencia de honor del PP

Aznar comunica a Rajoy que deja la presidencia de honor del PP y no irá al congreso nacional. Génova resta importancia a la decisión.

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Ruptura definitiva entre Aznar y Rajoy: deja la presidencia de honor del PP
José María Aznar, el pasado mes de mayo en FAES | FAES

José María Aznar ya no es presidente de honor del Partido Popular. Mantendrá su condición de militante, adquirida hace casi 38 años, pero no tendrá silla en el Comité Ejecutivo. A partir de ahora, se sentirá más "libre" si cabe para criticar cada medida que considere censurable de su sucesor, al que llamó para informarle de su decisión y le escribió una misiva que después hizo pública. La medida, histórica, trató de ser minimizada por parte de Génova, que rehusó redactar un comunicado de agradecimiento.

El presidente recibió la llamada de Aznar este martes por la mañana en Nueva York, donde participaba en el Consejo de Seguridad de la ONU. No fue una conversación tensa, según la Moncloa. Mariano Rajoy, que evitó referirse a la cuestión públicamente, asumió con "tranquilidad" la renuncia y su equipo consideró "normal" su marcha después de que la Fundación FAES se desvinculara del PP.

El propio Aznar justificó su renuncia en la "nueva situación" de FAES. "Ningún patrono ocupa cargo alguno, ni tan siquiera honorífico, en ninguna formación política. Como presidente de FAES no deseo ser una excepción", transmitió por escrito al presidente. Cabe recordar que el nuevo patronato está cargado de críticos con Rajoy que en algún momento fueron destacados del PP, como Manuel Pizarro, Ángel Acebes, Jaime Mayor Oreja o María San Gil.

Fue una ruptura por capítulos. Al principio, Aznar intentaba morderse la lengua y sus andanadas generaban una auténtica conmoción interna. Pero, con el paso del tiempo, en Génova se acostumbraron a sus críticas y los vicesecretarios generales, a excepción de Pablo Casado -que trabajó con el expresidente-, tomaron como algo habitual restar importancia a sus palabras y evidenciar su nula influencia en la cúpula. Incluso se escuchaban chanzas sobre él, como ocurrió este mismo martes, antes de que estallara la noticia: "Si al final decide venir al congreso nacional, lo cambiamos de día", soltó un miembro de la cúpula cuando Rajoy ya había hablado con su antecesor. El jefe del Ejecutivo no informó a sus portavoces, que tenían una cita con los periodistas en la sede nacional.

No irá al congreso nacional

En su carta, Aznar aclaró que Génova no tiene de qué preocuparse ya que no se presentará en el cónclave, que se celebrará en febrero en Madrid. "He participado en todos los congresos del PP desde 1979. Será la primera vez que no lo haga, y, por lo tanto, quiero expresar mis mejores deseos de tan importante cita", puso por escrito. Un problema menos para Rajoy, reconocieron las fuentes consultadas. Cabe recordar, por ejemplo, que le pidió cara a cara que instaurara la fórmula "un militante, un voto" para la elección de líderes. Un extremo que, finalmente, no se llevará a cabo.

En síntesis, el expresidente escenificó su desunión definitiva con Rajoy y con la actual cúpula del PP. "No reconozco a mi partido", llegó a afirmar en una reciente charla informal. Pero quiso plasmar también por escrito su "gratitud, reconocimiento y afecto" a los militantes de la formación, con quienes sí se siente muy próximo. "Particularmente, por su generosidad y lealtad hacia mí durante tantos años. Me siento muy orgulloso de ser uno más entre ellos", sentenció. Algunos cargos, en privado, mostraron su tristeza por la marcha: "Es historia del PP, y no debemos olvidar nunca de dónde venimos", en palabras de un histórico. En público, Javier Arenas o Cristóbal Montoro -muy distanciado con él- aseguraron que "siempre ocupará un lugar de honor" en la formación.

Aznar, que comenzó su carta con un "querido Mariano" de puño y letra, se despidió deseándole "los mejores aciertos" en momentos "tan importantes y difíciles". Si bien, la relación entre ambos era prácticamente inexistente, y solo se cruzaban unas palabras cuando el protocolo así lo exigía. Los entornos de unos y otros se han cruzado duras acusaciones en los últimos años. "Si se arrepiente de alguna decisión, es de designarle", según los aznaristas. "Desleal, desleal y desleal", replicaban los marianistas.

Sea como fuere, Rajoy ya no tendrá que escuchar a Aznar en el congreso y su equipo espera que su influencia vaya, poco a poco, a menos. "No es lo mismo ser presidente de honor que un militante más", deslizaron en Génova, en relación al papel de FAES. "No era un problema y, a partir de ahora, lo será menos", zanjaron. Ministros y altos cargos esperan que el cónclave de Madrid sirva de espaldarazo al presidente, que será "automáticamente" candidato en caso de elecciones.

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