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Rajoy exhibe fortaleza pese a Gürtel y Cospedal se reivindica ante el PP

El presidente mantiene la incógnita sobre su secretaria general. Intenso debate sobre la acumulación de cargos. Nadie menciona a Aznar.

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El presidente mantiene la incógnita sobre su secretaria general. Intenso debate sobre la acumulación de cargos. Nadie menciona a Aznar.
La plana mayor del PP | David Mudarra/PP

Nada perturbó la parsimonia de Mariano Rajoy. Ni la primera sentencia del caso Gürtel, de la que no quiso decir absolutamente nada, ni el debate interno sobre política y estatutos, al que optó por no asistir y en el que se vivieron momentos de tensión por la acumulación de cargos. "Algunos caben en una plaza de toros y otros estamos en todos los pueblos de España", fue su mensaje de más enjundia, a la espera de que este sábado desvele quienes conformarán su nueva cúpula. María Dolores de Cospedal, siempre a su lado, se mostró tranquila y protagonizó el discurso más potente de la jornada. Soraya Sáenz de Santamaría, unos pasos por detrás, rechazó que estuviera pendiente de los sillones de Génova.

Unidad y más unidad. Esa fue la consigna que se quiso lanzar en la primera jornada del XVIII congreso nacional del PP, en la que Rajoy fue ovacionado por los miles de compromisarios. No podía andar un paso sin que le pararan. "Hemos pasado momentos muy difíciles, siempre nos toca apencar con lo peor, pero estamos muy orgullosos y contentos. Aquí hay un partido que responde ante los españoles", declaró. Cuando los periodistas le preguntaron por Gürtel, sonrió y siguió con su recorrido, rodeado de una enorme corte.

No hubo noticias sobre la nueva cúpula del PP. "Mañana, mañana", dijo Rajoy, en relación a este sábado. "Es el presidente el que tiene que decidir quiénes son las personas y los equipos", afirmó Fernando Martínez-Maillo, a quienes sus propios compañeros señalan como posible coordinador general. "El presidente actual y futuro es el más interesado en dotarse de una estructura y un equipo que cumpla. En definitiva, lo que él plantee, va a contar con mi apoyo", declaró el veterano Juan Vicente Herrera, defensor de dar un impulso a la formación. Cospedal, que quiere mantenerse al frente de la secretaría general, tuvo que comprobar como la votación sobre incompatibilidades fue mucho más ajustada de lo que esperaba. Sus contrarios perdieron por solo 25 votos.

Nadie se refiere a Aznar

Precisamente, Cospedal fue una de las grandes protagonistas del cónclave en un día en el que tradicionalmente era José María Aznar el que copaba todos los titulares. Nadie mentó al expresidente de honor, que fiel a su palabra no acudió a la cita. "El PP fue faro y parrayos de nuestro Gobierno, éste era nuestro papel y lo cumplimos con creces", se reivindicó la todavía número dos de la formación. "En alguna ocasión no fuimos lo ágiles que la sociedad demandaba. Otros nunca han sido ágiles", dijo en otro momento de su intervención, introduciendo el peliagudo tema de la corrupción.

Fue el único momento en el que Cospedal hizo autocrítica. "Después, reaccionamos, pedimos perdón y el Gobierno presentó una batería de medidas contra la corrupción", según su diagnóstico. De hecho, aseguró que el PP ha respondido a esta lacra con "vigilancia, firmeza y condena sin reserva" aunque preservando la presunción de inocencia. "A veces es más fácil ser buenos que ser justos y a veces es más cómodo dejarse llevar por la marea que mantenerse firmes siendo ecuánimes", se reafirmó, provocando el aplaudo de sus compañeros de partido. Cuando miró al cielo y mentó a Rita Barberá, el auditorio se puso en pie. "No nos ha temblado el pulso contra la corrupción", sacó pecho también Alfonso Fernández Mañueco, el presidente del Comité de Derechos y Garantías. Esto es, quien ordenó expulsar del partido a Barberá.

Debate sobre estatutos

A partir de ahí, más allá de la corrupción, prácticamente todos los oradores apelaron a la unidad. "Han intentado agrietarnos, enemistarnos, partirnos, fracturarnos… ¿Pero quién ha pesando que nosotros vamos a ser como los Pimpinela de Vistalegre?", aseveró Cospedal. "Somos un partido unido, con un líder firme, sensato y experimentado, que todos apoyamos sin fisuras. Y somos, además, un partido situado en el centro ideológico, capaz de aunar el desarrollo económico y las medidas, sociales para que nadie se quede atrás. Así es el PP, un gran partido", sentenció Cristina Cifuentes, a quien Rajoy le reservó un papel muy destacado en el cónclave. Rafael Hernando y Esteban González Pons compararon la paz de su formación con la grave crisis de Podemos.

Terminados los discursos, llegó el tiempo del debate, y se cerraron las puertas. Rajoy no se quedó a escuchar nada de lo que se dijo en la ponencia política y de estatutos, a la que algunos cargos llevaron sus enmiendas pese a las presiones de Génova. Además de la votación del texto anti-Cospedal, se debatió sobre una mayor democracia interna -gracias a Íñigo Henríquez de Luna- y los cargos provida lamentaron la exclusión de sus enmiendas a favor de la vida. En la casi totalidad de los asuntos, la dirección nacional pactó con los compromisarios y logró sus objetivos. No hubo discusión sobre la limitación de mandatos, como quería Rajoy.

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