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Crisis entre PP y Ciudadanos: Rivera tensa la cuerda, Rajoy lo ningunea

Rajoy se niega a dejar caer a Sánchez en Murcia y no cree que Rivera rompa en Madrid. Espera presentar los PGE en el Consejo de Ministros del día 31.

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Albert Rivera escenificó su irritación por los incumplimientos de Mariano Rajoy. Lo hizo cara a cara, en la sesión de control al Gobierno en el Congreso. "Todo va bien" hasta llegar "a la corrupción", se quejó. Pero el presidente le ninguneó como casi siempre. Le dijo que quiere cumplir con la palabra dada, pero a renglón seguido llegó a sugerir que la comprometida comisión de investigación sobre la financiación del PP debería celebrarse en el Senado y con la lupa puesta en todas las formaciones, lo que encendió aún más los ánimos de Ciudadanos. Tanto que, solo horas después, ya tenían cerrado un acuerdo con PSOE y Podemos para forzar a los populares.

El líder de Ciudadanos llegó a la cita parlamentaria con su intervención bien aprendida tras días de tensión en aumento con el PP. En Murcia, a pesar de la oficializada amenaza de moción de censura, Rajoy sigue respaldando a Pedro Antonio Sánchez y su equipo asegura que nada cambiará salvo que haya apertura de juicio oral. "Resistimos, todo obedece a una estrategia política contra Pedro Antonio", reiteraron desde el núcleo duro del líder regional, sin descartar la posibilidad de elecciones anticipadas. Y el presidente, pese a la presión de Ciudadanos, no parece tener intención de dejarlo caer. En el entorno de Rivera, en cambio, aseguran que la crisis en Murcia obedece, en última instancia, a "problemas internos del PP" y confían en que finalmente los populares sustituyan al presidente murciano.

Además, desde un primer momento, en Génova pusieron el acento en que nada de lo ocurra en Murcia debería de afectar al acuerdo a nivel nacional. Si bien, sobre lo suscrito el pasado verano, el PP también está poniendo más de una traba. La pasada semana, se escudó en la necesidad de reformar la Constitución y la posibilidad de Podemos de forzar un referéndum para mostrar sus dudas sobre la limitación de mandatos y la eliminación de aforados. Y, este mismo miércoles, Rajoy enfadó a Rivera cuando confirmó que la investigación de las finanzas de su partido no está entre sus prioridades. "¡Vaya cara!", se le llegó a escuchar al líder naranja desde su escaño.

En síntesis, el jefe del Ejecutivo negó construir un muro para no investigar la presunta corrupción, pero a renglón empezó a poner problemas. "Podemos discutir también si es positivo o sirve para algo", aseveró. "Si miramos demasiado hacia el pasado puede pasar como a la mujer de Lot. ¿Se acuerda usted? Quedó convertida en estatua de sal", avisó a Rivera. Y, en entretanto, sugirió que la comisión de investigación debe celebrarse en el Senado, donde el PP tiene mayoría absoluta, y afectando a todos los partidos. A última hora de la tarde, el PP registró la solicitud de una comisión de financiación "de todos los partidos" tanto en el Congreso como en la Cámara Alta.

Rivera estalló. "Vamos, que no va a cumplir", resumió, y recordó que el PP sí que tuvo prisa de llevar a comisiones los cursos de formación en Andalucía o el caso Pujol en Cataluña. "Ahí, sobre corrupción, ustedes no cumplen, no tienen palabra", denunció, en un tono que parecía preelectoral. Y, poco después del rifirrafe parlamentario, Ciudadanos empezó a negociar con Podemos y PSOE para llevar la financiación de Génova al Congreso y, en pocas horas, cerraron un texto común, con Antonio Hernando, Irene Montero y Juan Carlos Girauta como principales negociadores.

Los Presupuestos, el 31 de marzo

Mientras, Rajoy evitó entrar en el cuerpo a cuerpo con Rivera. Una vez más, trató de restar importancia a la crisis, menospreció su enfado. "La sangre no llegará al río", dijo hace pocos días Fernando Martínez-Maillo, que despacha habitualmente con José Manuel Villegas. En Moncloa recordaron, por ejemplo, cómo han estado negociando con Ciudadanos los Presupuestos Generales del Estado, que si todo va bien serán presentados en el Consejo de Ministros del próximo día 31. "Nada nos hace presagiar que no contamos con su apoyo", deslizaron fuentes del Ministerio de Hacienda.

Precisamente, a pesar del enfado exhibido, tanto Rivera como su portavoz parlamentario evitaron expresamente, a preguntas de la prensa, dar por roto o finalizado el acuerdo con el PP, y establecieron una distinción entre medidas económicas y sociales como las de apoyo a los autónomos o la ampliación de la baja por paternidad, donde hay avances, con las medidas de regeneración. El líder naranja insistió en que "todo se para" cuando se trata de la corrupción, un argumento en el que incidió de manera gráfica Girauta: "Cuando llega la palabra corrupción se cierran como una ostra, y aquello no hay quien lo abra. Pues mire usted, tenemos el abridor de ostras, lo siento", afirmó.

El propio Rajoy llegó a sacar a colación el empleo, las pensiones o la crisis de los estibadores cuando Rivera solo se centró en la corrupción durante su encontronazo parlamentario. Un choque que se produjo después de días sin contacto telefónico entre ambos, según confesó el líder de Ciudadanos en charla informal el martes. Desde el entorno del presidente insistieron en que "las relaciones sufren altibajos" pero que no había riesgo de ruptura total. Cabe recordar, eso sí, que el presidente nunca ha tenido feeling con su interlocutor de Ciudadanos a diferencia de con Javier Fernández, el responsable de la gestora socialista.

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