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Rajoy: "Haremos cumplir la ley sin levantar la voz ni entrar en enfrentamientos estériles"

Rajoy omite el caso de la CIA pero se muestra firme ante el pulso separatista. No aclara qué hará para evitar el 1-O. El PP le promete lealtad.

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Rajoy: "Haremos cumplir la ley sin levantar la voz ni entrar en enfrentamientos estériles"
Rajoy, durante la Interpalamentaria del PP en Valencia | EFE

Mariano Rajoy se encontró a un PP que, sin rechistar, se situó detrás de él para hacer frente a los grandes retos de este curso político. Los barones regionales y ministros que se dieron cita en la interparlamentaria celebrada en Valencia obviaron cualquier tipo de reproche o autocrítica y le arroparon al unísono. Javier Arenas, con un papel protagonista en la cita, le definió con dos palabras: "Firmeza serena". Y quiso enfatizar que el partido está especialmente a su lado en su respuesta al pulso separatista. "Apoyo total en la forma y en el fondo", sentenció.

Así, oficialmente, el PP sacó pecho de "cohesión" interna y se encomendó a Rajoy. Algunos cargos, como Jesús Posada, apuntaron a la idoneidad de que se presente otra vez a las elecciones. Y todos, incluso quienes están pendientes de posibles movimientos, aseguraron que acatarán sus deseos. Durante el cónclave, desde Cristina Cifuentes a Fernando Martínez-Maillo denostaron el plan de Ciudadanos de limitar los mandatos, pese a que figure en el pacto de investidura. "No podrán derribar tan fácilmente a Rajoy ni con mociones de censura ni con limitaciones de mandatos" que se aprueben "por la puerta de atrás", zanjó el coordinador general.

"Yo me encuentro en forma", respondió el aludido, que avisó de que no se distraerá de su tarea de gobernar. El pulso separatista centró su intervención ante los cargos populares. Un "golpe a la democracia" y un intento de "volar la Constitución", según sus propias palabras. "El Gobierno de Cataluña parece estar secuestrado por radicales decididos a vivir en la intolerancia", se quejó, para a renglón seguido prometer que hará cumplir la ley. "Vamos a preservar la unidad de España, que a nadie le quepa la más mínima duda", afirmó, sin aclarar qué instrumentos utilizará para impedir el referéndum del 1 de octubre. Se utilizarán "todas las armas de la democracia", según Soraya Sáenz de Santamaría.

La polémica por el aviso de la CIA

El jefe del Ejecutivo fue contundente, aunque en varias ocasiones recomendó también "prudencia". Según dijo, su estrategia se resume en la siguiente frase: "Haremos cumplir la ley sin levantar la voz y sin entrar en ningún enfrentamiento estéril". A sus ojos, de hacerlo estaría cayendo en la trama de "los extremistas y los radicales". Y por ello no entró en ningún momento en la polémica generada por el aviso de la Inteligencia norteamericana alertando en mayo de un posible atentado terrorista en Las Ramblas. A ese respecto, apeló a la unidad y al reconocimiento de las víctimas y únicamente endureció el tono cuando denunció a la "minoría fanatizada" que abucheó en la manifestación de Barcelona.

Precisamente, fuentes del entorno del presidente reconocieron que la consigna es "no calentar más el ambiente" con la cuestión de la CIA por el contexto político, a menos de un mes del 1 de octubre y con un calendario repleto de momentos muy complejos de gestionar. "En caso contrario, habríamos sido mucho más duros ante las mentiras de la Generalitat", admitieron, no sin precisar que, además de cautela, se ha impuesto a los cargos del PP ser muy cuidadosos a la hora de distinguir entre Mossos y su cúpula política. "O de inmediato no estarán acusando de atacar Cataluña", sostuvieron al más alto nivel.

Xavier García Albiol fue el único que se saltó el guión oficial para reclamar dimisiones en el seno del Gobierno catalán. "Si se acaban confirmando los datos, es evidente que el consejero de Interior, Joaquim Forn, tiene que dimitir por mentiroso y embustero", declaró ante los periodistas. Ni Íñigo de la Serna ni Cifuentes llegaron tan lejos, y también ante la prensa trataron de templar gaitas. Mientras, en privado, los cargos del PP se preguntaron un día más "qué estaría pasando" si las falsedades provinieran del Ejecutivo central y no del autonómico. "Llega a ser el presidente o un ministro y ya habrían tenido que dimitir", coincidieron varios de los consultados, en el marco del cónclave popular.

Así las cosas, con las vacaciones de verano ya olvidadas, el presidente se enfrenta a una semana muy intensa en términos políticos. El lunes, reúne a la Junta Directiva Nacional, el máximo órgano entre congresos del PP, y Moncloa reconoce que todo está preparado para convocar un Consejo de Ministros extraordinario en caso de que el Parlamento catalán dé el paso y apruebe la ley de transitoriedad jurídica y la del referéndum. Si se produce, se presentará un recurso ante el Tribuna Constitucional. "En sus manos está lo que pueda pasar en las próximas fechas", advirtió Rajoy a Carles Puigdemont, sin citarle expresamente.

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